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❤ Señor, ¿para qué te tenemos? ¡Para que te ocupes de nuestras cosas y nosotros de las tuyas! (Mt.6:33)

Me proteges cada día como cordero tuyo, y yo me ocupo de tus cosas alabándote todos los días,

Señor, Tú me das la vida cada madrugada

Y yo no reparando en ello

respiro con dificultad cada día

Y así sobrevivo hasta la extenuación.

❤ Señor, ¿para qué te tenemos? ¡Para que te ocupes de nuestras cosas y nosotros de las tuyas! (Mt.6:33) | Alfonso Olaz
❤ Señor, ¿para qué te tenemos? ¡Para que te ocupes de nuestras cosas y nosotros de las tuyas! (Mt.6:33) | Alfonso Olaz

Señor, ¿para qué te tenemos? ¡Para que te ocupes de nuestras cosas y nosotros de las tuyas! (Mt.6:33)

Así tú lo has dicho.

Señor, Tú me das la vida cada madrugada

Y yo no reparando en ello

respiro con dificultad cada día

Y así sobrevivo hasta la extenuación.

Y hago mil planes sin contar contigo

Los buitres de mi jardín mustio y reseco merodean por todo mi ser

Y mis huesos están resecos como el polvo.

Y yo como paloma blanca

Como Cordero de tu rebaño

Soy atacado y muy herido por mis

sombríos planes, con las fieras y las alimañas de este mundo.

Y así día tras día.

Hombre, dices continuamente que crees en el Señor,

el rey de tu jardín

Y dejas al Señor del Mal habitar junto al pozo blanco.

¡Cuánto pánico tiene el hombre

a descansar en el jardín de su señor!

A darle todos los aperos del jardinero

y dejar que él y solo él sea el jardinero de tu vida.

Dejarle ser sembrador

Podar nuestras ramas

Enderezarnos cada día

Regar nuestra alma

Para que otros recojan tus frutos

Padre, recibo tu aliento cada día,

tu viento que no reseca y es brisa del edén

Para ser aliento, el tuyo, y ya jamás quedarme sin él.

Tú me llevarás por donde no quiero para hacer lo que no quiero

En las huellas de la humildad

me haces ver tus pisadas que son firmes

y sin volver la vista atrás me pides con dulzura como tú lo sabes hacer,

que pise a tu lado como Padre e hijo, como dos amigos.

Y me recuerdas que tú eres águila real y me creas y crías cada día

dejándome llevar por tus sentidos.

Me proteges cada día como

cordero tuyo, y yo me ocupo de tus

cosas alabándote todos los días,

simplemente, estando muy agradecido por qué tú te ocupas

de las mías

Eso tengo que vivirlo porque así me lo has pedido

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