❤️ Oración de la hermana vida (Con San Francisco de Asís) ¡Cuando la oración se hace vida, es buena vida!
¡Ah, la vida! ¡Qué buena es cuando la dejas vivir!
Poco necesito discernir
si vivo enamorado de vida.
¡Cuando la oración se hace vida, es buena vida!
La vida pasa silenciosa...
¡Ah, la vida!
¡Qué buena es
cuando la dejas vivir!
La vida de la buena,
cuando vas de frente
y no te encaras con ella.
Hacer vida, de la buena.
De la que te sorprende cada día.
Para llamarla ya, hermana.
¡Sí, te llamo hermana Vida,
porque de ti me viene el ser!
De ti, vida mía, nada malo es
y todo se ve y se hace en tu mirada.
Poco necesito discernir
si vivo enamorado de vida.
¡Y cuando nada entienda,
nada hay que entender
ni en nada preocuparse!
Vida enamorada:
eres humilde, menor, silenciosa.
Dejarse llevar sin cuestionar nada,
sorprenderse cada instante.
Confiar es vivir tu vida,
que no es tuya.
Sin juzgar, sin ego, como un niño.
¡Todo está escrito!
Lo importante es confiar.
Descubrir con humildad cada instante
que vamos en una barca
de nombre Vida.
El patrón es Jesús:
"Yo soy la vida".
El hermano Francisco cuántas veces dudó,
no por su celo,
sino por agradar continuamente a Dios.
En San Francisco tenemos al buen barquero
y nos dice: "¡Sube a la barca sin miedo!"
¡Que nada te espante!
Confía, adora y actúa.
Del Evangelio a la vida.
De la vida al Evangelio.