❤️ El Pozo Blanco: Un encuentro con San Francisco de Asís
Despierta, hermano mío, despierta.
El Cansancio del Hacer
Me da miedo el silencio de una agenda vacía
La Sordera del Ruido
Señor, despierto cada día sin merecerlo,
y Tú, con esa tu santa obstinación,
sigues sin sacudirme, esperando,
tal vez porque sabes que el ruido del mundo
es, a veces, una sordera que me autoimpongo.
El Cansancio del Hacer
Me da miedo el silencio de una agenda vacía,
por eso lleno las horas, lleno los días,
llevo cántaros de agua que no calman la sed,
y mis manos, Señor, están más cansadas
de tanto hacer, que de tanto estar.
El Juicio del Camino
¿A qué espero?
¿A que mi juicio humano, ese juez ciego,
se atreva a reconocer la voz de mi camino,
que es tan suave como el aliento de un niño?
El Miedo y la Esperanza
Tengo miedo, sí.
Miedo de que la pena se me haga costumbre
y olvide el camino al pozo blanco,
allí donde el agua no tiene dueño,
allí donde nadie se ahoga,
allí donde el sediento siempre es bienvenido.
La Presencia en el Despojo
Oh, ventura la de aquel que sabe buscarte
en la ausencia del que nada tiene,
y encuentra, en el despojo del hermano,
la frescura de tu presencia.
La Invitación al Despertar
Despierta, hermano mío, despierta.
Deja los cántaros rotos del egoísmo,
no temas a lo que te falta;
porque solo cuando estemos vacíos
tendremos las manos libres para repartirlo todo.
La Esencia del Barro
Ocúpate de lo que sientes,
súbete a la orilla del pozo blanco,
porque de barro somos, barro frágil,
necesitado de ese Pozo que es Vida
y que, bendito sea, no se seca nunca.
Del Evangelio a la Vida
De la Vida al Evangelio