Los Monjes Urbanos son creyentes pascuales
'Muéstranos al Padre' en la ciudad, es la aspiración primordial de los Monjes Urbanos
Los Monjes Urbanos son creyentes pascuales
Felipe expresa el deseo universal del corazón humano: “Muéstranos al Padre”. Jesús responde con palabras que no son teoría abstracta, sino revelación viva: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Raimon Panikkar nos invita a profundizar en este pasaje con una mirada que une la exégesis y la espiritualidad, la reflexión y la vida, y que hoy puede inspirar también al “Monje Urbano” que busca a Dios en medio de la ciudad.
Los discípulos veían a Jesús con los ojos del cuerpo, pero esa visión era incompleta. Para reconocer al Padre en el Hijo es necesario abrir el oculus fidei, el ojo de la fe, que permite percibir la dimensión mística de la realidad. Este despertar se vincula con la “aspiración primordial” de las tradiciones místicas: el deseo profundo de la Realidad Última. En el contexto urbano, significa trascender la fatiga del alma y aprender a mirar con el tercer ojo, descubriendo lo divino en lo aparentemente trivial.
Una comunión no-dual
“Yo estoy en el Padre y el Padre en mí”. Panikkar interpreta esta afirmación desde la intuición advaita: no dualismo, no monismo, sino relación constitutiva. El Padre y el Hijo se habitan mutuamente en una danza de amor (perichōrēsis). El Silencio originante (el Padre) se expresa en la Palabra (el Hijo), y la Palabra nos conduce de nuevo al Silencio. El Monje Interior descubre aquí que no existe distancia insalvable entre su mundo interior y lo divino.
El Padre no se muestra como objeto, sino como misterio que se transparenta en el rostro de Jesús. Él es la cristofanía: lo divino en lo humano y lo humano en lo divino. Esta visión se traduce en la secularidad sagrada: reconocer que cada rincón de la ciudad puede convertirse en sacramento si se aprende a mirar con los ojos del corazón. La urbe se transforma en “abadía abierta”, donde el movimiento constante se vuelve ocasión de encuentro con Dios.
Obras mayores: caridad política y ecología integral
Jesús promete que quienes creen harán “obras mayores”. Panikkar las entiende como participación consciente en la creación continua. Hoy esas obras se manifiestan como caridad política y ecología integral: sanar las raíces del sufrimiento colectivo, integrar el clamor de la tierra y de los pobres, y vivir una contemplación inseparable de la acción transformadora. El Monje Urbano coopera con la divinidad en la corredención del cosmos.
Felipe buscaba un “qué”, una prueba. Jesús ofrece un “quién”: una relación viva. Ver al Padre es descubrir que nuestra identidad más profunda está en el Tú divino, hasta poder decir: “Yo soy tú”. Esta experiencia se realiza en la tempiternidad: el arte de descubrir la eternidad en cada instante. No se proyecta hacia un futuro lejano, sino que se vive en el ahora, donde el Testigo interior reconoce su identidad en el Tú divino.
Este pasaje nos invita a abrir los ojos de la fe, a reconocer en Jesús el rostro del Padre y a vivir nuestra misión como obras mayores que transforman el mundo. No se trata de acumular doctrinas, sino de entrar en la relación viva con el Dios que se revela en Cristo y que nos llama a ser cooperadores de su amor, también en medio del asfalto y la vida urbana, como los Monjes Urbanos.
más información: losmonjesurbanos@gmail.com
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