Acceder a la Puerta es una práctica
El presente es la Puerta de acceso al Yo Soy del Maestro que trae la Vida Plena
Acceder a la Puerta es una práctica
Vivir en el presente es la puerta de acceso al Reino, al Reino del Maestro, que nos da la Vida en plenitud. Vivir en el presente es la puerta de acceso al Reino del maestro, donde recibimos la vida en plenitud. El ‘Yo soy’, solo es posible ser conocido cuando vivo en el presente; el ‘Yo soy’ solo lo conoce aquel que vive en el presente; de resto, es entrar en el caos, algo así como destruir, matar y robar, como dice el Maestro.
Cuando estamos alterados y no conocemos el ‘Yo soy’, vivimos en medio del caos, donde solemos hacer eso: daño, robo, muerte. Por eso debemos descubrir el acceso al ‘Yo soy’. El ‘Yo soy’ es la presencia divina, es el mismo nombre de Dios. ‘Yo soy’ es descubrirme uno con Dios, y ese descubrimiento lo hago viviendo en el presente. Nuestro corazón, nuestra mente, nuestras búsquedas personales suelen escaparse hacia el pasado o hacia el futuro; lo que voy a hacer después, lo que hice ayer, lo que quisiera hacer, y no nos permite vivir en el presente.
El presente es la puerta de acceso a ese ‘Yo soy’. ‘Yo soy’ es el presente; es el presente que me permite el acceso al Reino del Maestro. Por eso nuestra práctica busca, ante todo, que estemos anclados y conscientes en el presente. Anclados y conscientes en el presente porque el presente es la puerta de acceso al Reino del Maestro.
El presente es la puerta de acceso a ese ‘Yo soy’. ‘Yo soy’ es el presente; es el presente que me permite el acceso al Reino del Maestro.
Por eso él dice ‘Yo soy la puerta’, el acceso, la puerta de acceso está en el presente. No se trata de ninguna idea, no se trata de ninguna imagen; se trata de una experiencia, de acceder a la Vida plena del Maestro. La puerta es el acceso a la Vida plena del Maestro y esa puerta está disponible es en el presente, aquí y ahora. Nuestro combate en la práctica espiritual está en deshacernos del juego de la mente y del corazón, de vivir en el futuro o en el pasado.
Necesitamos acceder a esa puerta y esa puerta está en el presente. En el presente accedo al Maestro, a su vida plena: ‘Yo soy’. En este domingo en que el Maestro se muestra como pastor, nos da la clave para poder entrar en su corral, para poder entrar en su redil. Vivan en el presente, ahí estoy, ahí ‘Yo soy’, ahí está la puerta de acceso a la Vida plena del Maestro. Es tan simple; es sólo estar aquí y ahora. Pero puede costarnos muchísimo, porque solemos pretender algo.
Cuando habla de robar, matar y destruir, no necesariamente está hablando de alguien que va y le quita a otros, mano armada, como un ladrón que atraca a otra persona; sino de estar tentados a tomar algo: quiero algo, quiero poseer esto, quiero poseer aquello, quisiera todo para mí. Esa es una manera de robar, centrarme en mi beneficio. Quien no vive en el presente, no descubre que las realidades están allí, no para que yo las tome y las posea, sino para que, a través de ellas, también se realice mi existencia, sin necesidad de poseerlas.
Matar. No necesariamente estamos hablando de quitarle la vida a una persona o a otra criatura, sino precisamente, no descubrir la Vida en plenitud; vivir en la muerte, vivir en las cosas que pasan, el bienestar pasajero, mi propia salud deteriorándose porque no soy consciente de la vida que ella refleja; pero también el destruir, -que es la tercera palabra-, el tercer verbo que nos dice el Maestro, hacer daño. Cuando precisamente, por ejemplo, no soy consciente de la creación que me cuida, la creación que está allí, para vivir con ella, más bien termino destruyéndola; si no estoy en el presente, termino robando, termino matando, termino destruyendo.
Nuestro camino requiere de una continua conciencia del presente, donde ‘Yo soy’; en el presente, viviendo en el presente. ‘Yo soy’ se vuelve el acceso, la puerta, al Maestro, que ‘nos da Vida en plenitud’. Ese versículo tan importante para nuestro camino: ‘he venido para que tengan Vida y la tengan en plenitud’. Esa Vida en plenitud está aquí, en el presente.
La vida en plenitud no es llenarme de cosas a través del robo, de creer que las puedo poseer, y que son las que me dan la vida; ni de destruir para imponer, si no, acceder en la sencillez del corazón, al presente, al ‘Yo soy’, a la puerta del Maestro, en quien está la Vida en plenitud.
y se trata de soltar todo, abandonar el fugarme hacia el futuro o el pasado; es permanecer en el presente, evitar el deseo de apropiarme de algo
Ahora vamos a nuestra práctica, y se trata de soltar todo, abandonar el fugarme hacia el futuro o el pasado; es permanecer en el presente, evitar el deseo de apropiarme de algo, incluso de apropiarme de la Vida del Maestro como si fuera un objeto; se trata de no destruir las posibilidades de encuentro con la Vida plena que se me ofrece. Simplemente a través de una conciencia plena de nuestro cuerpo, de la respiración, de una palabra sagrada, si la necesito, para entrar en ese silencio donde ‘Yo soy’; y puedo comprender esas expresiones del Maestro: “Yo soy la puerta”; Entonces descubro que cuando ‘Yo soy’, ahí está la puerta, y esa puerta me da el acceso a la Vida plena.
También te puede interesar
Acceder a la Puerta es una práctica
El presente es la Puerta de acceso al Yo Soy del Maestro que trae la Vida Plena
La sentada como práctica espiritual
Sentado parte el Pan y sus discípulos se iluminan al reconocerlo
La Pascua de los Monjes Urbanos
Insurrección contemplativa para una Resurrección cotidiana
Lo último