La ultraderecha eclesial acapara el protagonismo católico contra la inminente aprobación de la ley de muerte digna Eutanasia: ¿debate secuestrado?

Eutanasia: ¿debate secuestrado?
Eutanasia: ¿debate secuestrado?

“El 50% de enfermos que necesitan cuidados paliativos no los reciben. El Gobierno les ofrece la muerte. ¿Les cuidamos primero?” se puede leer en la web Vividores.org

La plataforma ha sido impulsada desde la ACdP y el Católicos y Vida Pública, con el indisimulado apoyo de VOX, HazteOír y otros sectores ultraconservadores

500 metros cuadrados de lona, con una inmensa calavera y el lema ‘¿Eutanasia? #Debate secuestrado’ bajo un fondo negro. Así se despertaron hace unos días los vecinos del Paseo de La Habana. “Menudo portal de Belén nos han montado”, asumía un vecino mientras paseaba al perro en un parque cercano.

La provocadora campaña, que fue trending topic en las redes y continuó con el empapelado del centro de Madrid con carteles similares, supuso la puesta de largo de ‘Vividores’, una iniciativa surgida hace unas semanas del congreso Católicos y Vida Pública, organizado todos los años por la Asociación Católica de Propagandistas en el CEU y que congrega a lo más granado de la ultraderecha católica española, con VOX y HazteOir como sus principales impulsores, amén de la ACdP.

¿El objetivo? Frenar la ley de eutanasia, cuyo proyecto de ley ha sido aprobado por la Mesa del Congreso y que, previsiblemente la próxima semana, será aprobado por la Cámara Baja. Será el primer paso para convertir a nuestro país en el sexto en aprobar una ley de muerte digna. Una norma que los grupos ultracatólicos han calificado como “una pena de muerte encubierta” en plena crisis del coronavirus, pese a que la normativa prevé un consentimiento por cuadruplicado antes de proceder a la eutanasia.

Carteles de la campaña de Vividores en Madrid
Carteles de la campaña de Vividores en Madrid

Porque, ¿qué dice la ley?

Según el proyecto, podrán solicitar la eutanasia, que se prestará tanto en centros sanitarios como en el domicilio, las personas que sufran una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante.

La decisión de pedir la ayuda para morir debe ser autónomainformada y sin presiones externas. Como regla general se tendrán que formular dos solicitudes con al menos quince días de separación entre ellas, pero si el paciente no se encuentra en el pleno uso de sus facultades y ha pedido la eutanasia en un testamentovital o de voluntades anticipadas también se podrá facilitar la prestación.

Una comisión de garantías y evaluación, formada por médicos y juristas, se encargará en cada comunidad autónoma de vigilar de forma previa que se cumplen todos los requisitos y recibirá toda la información tras realizarse la eutanasia.

Será una prestación incluida en la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud, financiada públicamente, y los profesionales sanitarios tendrán derecho a la objeción de conciencia.

Arsuaga, Vox y la 'Policía católica'

"En plena pandemia, cuando las prioridades deberían ser otras, el Gobierno acelera los trámites para sacar adelante una ley en la que no han comparecido expertos. El debate ha sido secuestrado y creemos que hay que colarlo en medio del océano de información al que estamos sometidos", señala uno de sus responsables, Jaume Vives, conocido por colocar, a todo volumen, desde su balcón en Barcelona, el ‘Que viva España’ de Manolo Escobar durante las protestas que siguieron a la fallida declaración de independencia en Cataluña.

‘Es un combate a Vida o muerte’, señalan desde la plataforma, que cuenta con el apoyo mediático y personal de rostros conocidos de la política española como la activista provida y diputada de VOX en la Asamblea de Madrid, Gádor Joya, o la diputada nacional Rocío de Meer.

De hecho, HazteOír y VOX han logrado monopolizar la campaña, en un nuevo intento de capitalizar al votante católico justo cuando la ley de eutanasia toma la directa. Curiosamente, a la vez que el presidente del PP, Pablo Casado, se reúne con el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, en la sede de los obispos españoles.

Expulsados de Más Plurales

En la batalla contra la eutanasia, los agitadores ultracatólicos han conseguido lo que no lograron en las marchas de protesta contra la ley Celaá, en las que trataron de infiltrarse siendo frenados por sus organizadores. Según ha podido confirmar RD, desde Más Plurales -plataforma que aglutina la oposición a la reforma educativa- tuvieron que indicar a la organización presidida por Ignacio Arsuaga que se apartaran de la misma, después de que HazteOir hubiera enviado mails masivos atribuyéndose la convocatoria de la concentración de coches en el centro de Madrid.

“El 50% de enfermos que necesitan cuidados paliativos no los reciben. El Gobierno les ofrece la muerte. ¿Les cuidamos primero?” se puede leer en la web Vividores.org, que ha conseguido notables apoyos en el interior de la Iglesia católica, especialmente a través de algunos curas influencers, como Jesús Silva, Patxi Bronchalo o la diócesis de Getafe. También, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, quien sostuvo que “una ley de eutanasia se traduce en una sutil y tenaz presión sobre los más dependientes para que "decidan" quitarse de en medio.”

“Frente a la cultura de la muerte y superándola, nos declaramos Vividores, con mayúscula: apasionados descubridores y defensores de la belleza, del misterio, del significado y del milagro presentes en cada vida humana”, defendía, en su comunicado final, el congreso de Católicos y Vida Pública, en el que insistían en que “la liberalización legal de la eutanasia conlleva importantes riesgos ya apreciados en países de nuestro entorno, y contribuye a la cultura del descarte especialmente para grupos de personas vulnerables, como las personas mayores, los enfermos crónicos y los discapacitados”. 

“Eutanasia y suicidio asistido no son actos médicos”, señalan desde ‘Vividores’, que añaden: “No existen variantes éticas de la eutanasia o del suicidio asistido, todas son deontológicamente reprobables”.

La Iglesia, en contra y a la espera

¿Y qué dice la Iglesia? Oficialmente, los obispos se han limitado a recordar que la ley de eutanasia “va en contra de la vida” y a denunciar los posibles efectos de su futura aprobación en España. Fuentes episcopales consultadas por RD aseguran que “seguramente” habrá una respuesta de la CEE una vez el proyecto pase el filtro del Congreso.

Sin embargo, su portavoz, Luis Argüello, sí entró esta semana en el debate, apuntando que “la persona ha  de ser cuidada y aliviada durante la etapa más vulnerable o final de su existencia de tal manera que no suplique morir, ni nadie, por “compasión”, considere urgente acabar con una vida, supuestamente indigna, a la que la “eutanasia” convierte en digna”.

Lo que sí harán, este mismo viernes, todas las confesiones religiosas con presencia en España, será celebrar un acto interreligioso en el que, bajo el lema ”Artesanos de vida y esperanza”, pretende “ensalzar el valor sagrado de toda vida humana”, pues “cada persona tiene una dignidad inestimable en cualquier circunstancia, tanto si es pobre o discapacitada, si no “es útil” –como los no nacidos– o si “ya no sirve” –como los ancianos-. Al final del Encuentro se hará público un manifiesto acogido por todas las confesiones religiosas presentes, que se prevé una postura común en contra de la ley y por la vida ‘en nombre de Dios’.

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