Reflexiones sobre la proposición de ley sobre la eutanasia. Dudas de hondura y elogio de la ignorancia Javier de la Torre: "No sé si lo más avanzado, progresista, social sea aprobar una ley de eutanasia"

Eutanasia
Eutanasia

"Es claro que nadie quiere sufrir. En eso estamos de acuerdo todos. Hoy además, gracias a la sedación y los paliativos, es posible aliviar el dolor"

"Muchas veces detrás de la petición de morir hay otras demandas mucho más profundas: necesidad de cercanía, afecto, reconocimiento, amor, mayor atención..."

"No sé si queriendo elegir libremente el modo y forma de morir, estamos robando el proceso de morir a nuestros ciudadanos, si estamos perdiendo el arte de saber morir en paz"

No sé si esta ley ha olvidado la importancia del diálogo. Se ha escogido la vía rápida para no tener que consultar, escuchar, integrar otras voces, reformular. Tiendo a creer que en estos temas es necesario un debate y diálogo sereno. Quizás todos no estemos tan en lo cierto y necesitemos sentarnos un rato junto a otros que piensan y sienten diferente. Hay que dar palabras al dolor de muchos y no sólo de unos pocos.

No sé si la ley nos hace más vulnerables al final de la vida. Quizá el modelo de legalización bajo ciertas condiciones deja desprotegidas a muchas personas vulnerables al final de la vida. No tengo tan claro que con las garantías que establece la ley, la decisión en todos los casos “se produzca con absoluta libertad, autonomía y conocimiento, protegida por tanto de presiones de toda índole que pudieran provenir de entornos sociales, económicos o familiares desfavorables, o incluso decisiones apresuradas”.

No sé si lo más avanzado, progresista, social sea aprobar una ley de eutanasia o, por el contrario, remover tantas causas sociales que hacen que muchas personas sufran tanto y prefieran morir.  Hay muchos deseos de morir y mucho sufrimiento psicológico cuyas causas son presiones sociales, económicas o familiares. Hay muchos mayores solos, muchos ancianos abandonados, mucho maltrato, muchos sentimientos de ser una carga para las familias y para la sociedad, mucho lamento por la generación de tanto gasto sanitario (más del 50% del gasto sanitario de la vida se da en los últimos seis meses de vida). Muchas peticiones, algunos estiman en torno al 20%, están influidas por presiones familiares directas o indirectas.

Bioética y eutanasia
Bioética y eutanasia

No sé si con esta ley vamos a aliviar mucho dolor o crear mucho más. Es claro que nadie quiere sufrir. En eso estamos de acuerdo todos. Hoy además, gracias a la sedación y los paliativos, es posible aliviar el dolor. En un contexto donde hemos ido bajando en el ranking europeo de cuidados paliativos año tras año, no sé si tenemos que apostar prioritariamente por una mejora de los cuidados paliativos, en la aprobación de una especialidad en medicina, en una mejor formación de los médicos en el tratamiento del dolor. En 2019, más de 80.000 personas murieron sin cuidados paliativos. 

No sé si esta ley está afrontando el tema del sufrimiento psicológico con seriedad al final de la vida. Hoy el desafío no es tanto el sufrimiento físico en la mayoría de los casos cuanto el sufrimiento psicológico. Los enfermos terminales pasan la mayoría por etapas de depresión, como bien nos enseñó Kübler-Ross. Más del 10% de las peticiones las realizan personas deprimidas. No entramos en un diagnóstico serio del sufrimiento. Nos da pavor en nuestra sociedad del confort y del bienestar. Muchas veces detrás de la petición de morir hay otras demandas mucho más profundas: necesidad de cercanía, afecto, reconocimiento, amor, mayor atención...   

No sé si esta ley y ninguna ley en estos temas es posible dar garantías en el borde y en el límite de la muerte. No es fácil regular con precisión una cuestión que tiene que ver con lo irreparable. Son demasiados los casos y demasiado evidentes los casos donde se practica sin consentimiento, sin información adecuada, sin plantear positivamente alternativas, sin sufrimiento físico y psíquico insoportable, sin especialistas adecuados. Se pueden ocultar más o menos, pero es intolerable cualquier muerte no querida o fuera de la ley.

No sé muy bien lo que va a suponer para los profesionales de salud. ¿No están incrementando con la ley de eutanasia su poder y control sobre el final de la vida? ¿No se está contribuyendo a una muerte cada vez más medicalizada? ¿Van a realizar los médicos sobrecargados esa deliberación con el paciente sobre el diagnóstico, valoración de las alternativas, presentación de los cuidados paliativos…?

Javier de la Torre

No sé si con esta ley se están escondiendo muchas cosas. A mí me llega el dolor de tantos mayores solos, de los más de 30.000 enfermos españoles con esclerosis múltiple que quieren mejores centros y más apoyos; de los más de 200.000 mayores que sufren maltrato; del más de 80% de los pacientes oncológicos que luchan con esperanza; de tantos a los que no les llegan las ayudas de la dependencia; de las 40.000 tentativas de suicidio al año...

No sé si se está presentando la situación de forma muy dicotómica: morir entre sufrimientos o eutanasia. Siempre hay más alternativas. Mejor tratamiento del dolor, mejor atención psicológica y psiquiátrica, retirada o limitación de tratamientos, adecuación del esfuerzo terapéutico, retirada de medidas de soporte vital fútiles o desproporcionadas, cuidados paliativos... 

Siempre hay más alternativas. Mejor tratamiento del dolor, mejor atención psicológica y psiquiátrica, retirada o limitación de tratamientos, adecuación del esfuerzo terapéutico, retirada de medidas de soporte vital fútiles o desproporcionadas, cuidados paliativos... 

No sé si queriendo elegir libremente el modo y forma de morir, estamos robando el proceso de morir a nuestros ciudadanos, si estamos perdiendo el arte de saber morir en paz, ese proceso –no instante- donde, como afirmaba Machado, casi desnudos, como los marineros al ir al mar, se descubren ciertos cantos de la vida cuando a uno se ha quedado con lo esencial, sin hojas.

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Javier de la Torre, Profesor de Bioética y Teología Moral en la Universidad Pontificia Comillas. Autor de tres libros sobre el tema: Pensar y sentir la muerte (2012), Y de nuevo la eutanasia (2019), La eutanasia y el final de la vida (2019)

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