Conesa desinfla el mito del 'giro católico' entre los jóvenes españoles: "La mayoría tiene un desconocimiento total del cristianismo"
El obispo de Solsona alertó de algunos riesgos asociados a determinadas formas de espiritualidad, como el emotivismo, el sincretismo, el esteticismo, el tradicionalismo o el individualismo, y defendió la importancia de acompañar las experiencias religiosas mediante procesos estables de crecimiento en la fe
'Giro católico', emotivismo, falta de cultura religiosa... La tan cacareada vuelta a 'lo católico' en España, explotada hasta la saciedad, antes y después de la visita del Papa no está, ni mucho menos, afianzada. Es más: hasta los obispos reconocen el riesgo de que "todo quede en pura emoción". De ahí el documento 'Cor ad cor loquitur', en el que denunciaban el “bombardeo emocional” de algunas iniciativas de primer anuncio que, incluso, podían acabar en “abuso espiritual”. Pese a que algunos trataran de utilizar las voces insitucionales para acallar la denuncia en medios como éste.
Y es que, tal y como señalaba dicho documento, "existe el riesgo de un reduccionismo 'emotivista' de la fe, que lleva a muchas personas a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual”.
Así lo ha advertido esta semana, en la nada sospechosa de progresista Universidad de Navarra, el obispo de Solsona y responsable sinodal de la Conferencia Episcopal, Francisco Conesa, quien alertó de algunos riesgos asociados a determinadas formas de espiritualidad, como el emotivismo, el sincretismo, el esteticismo, el tradicionalismo o el individualismo, y defendió la importancia de acompañar las experiencias religiosas mediante procesos estables de crecimiento en la fe: “Para que no quede todo en pura emoción hay que consolidar itinerarios de formación e integración en la comunidad”, señaló.
Porque "no estamos ante un giro católico, sino ante una exploración, porque la mayoría tiene un desconocimiento total del cristianismo", apuntó Conesa durante la apertura de las XI Jornadas de Actualización Pastoral, organizadas por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. "Esto es un reto y un desafío para nosotros. Es una oportunidad para conectar con sus deseos, con sus gustos, para acompañarles, acogerles y ofrecerles experiencias de plenitud de vida que les llenen el corazón", subrayó el obispo.
Un "reto terapéutico"
Pese a todo, Conesa apunta que, frente a la secularización, "persiste una profunda sed de Dios”, que se traduce en el deseo de espiritualidad y trascendencia, así como la atracción por manifestaciones de religiosidad popular, especialmente entre los jóvenes, que "han perdido ya todo el temor a hablar de Dios abiertamente”.
“A nosotros acuden muchas personas que encuentran paz y sosiego. Tenemos este reto terapéutico: ofrecer una palabra de misericordia a las personas heridas”, incidió el obispo de Solsona, quien animó a la Iglesia a explorar nuevas fórmulas pastorales, y una advertencia: “La Iglesia no puede ser percibida sólo como educadora moral o defensora de unas verdades, sino ante todo como maestra de espiritualidad”. Por ello, animó a "dejar que aflore el deseo de Dios entre esa maraña de deseos humanos".
