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Fallece Fermín Isaac Rodrigo Lázaro, un "niño obrero" desde los 14 años

In memoriam de Fermín Isaac Rodrigo (1950, Almazán, Soria. 2026, Olesa de Montserrat, Barcelona), militante obrero y hoacista, una vida entregada a la dignidad del trabajo: Hermano Fermín, ¡Hasta mañana en el Altar!

Fermín Isaac Rodrigo

(Noticias Obreras).- Fermín, como bien decía él, fue un “niño obrero”, desde los 14 años. Nació en el seno de una familia obrera y pobre, que fue golpeada de muchas maneras y en especial, por los accidentes laborales pues perdió a dos hermanos, de 33 y 20 años.

Pero, también, muy pronto, con 13, conoció a la HOAC donde, gracias al acompañamiento de militantes de la diócesis de Osma-Soria, fue madurando su fe.

Y, junto a esa maduración de esa fe, su compromiso militante. Con 15 años, ya tuvo su primer juicio sindical y una persecución que le llevó a emigrar a Zaragoza a los 17 años.

En Zaragoza, es donde se integra a la HOAC. Ahonda en la encuesta, esa vinculación que supone nuestra Formación (Plan Cíclico) de vida y compromiso. Como él resume “La eterna ‘pelea’ entre el yo y el nosotros buscando sentido, libertad y dignidad”.

HOAC

Su intensa vida de compromiso, en aquella época, le acarreó sufrir la represión, pero, también, experiencias de solidaridad y apoyo mutuo.

Esa violencia la padeció de manera cruel en Fuerteventura, donde hizo la “mili” en un batallón de “castigo”. Y él mismo destacaba que “hoacistas de Canarias me acompañaron en todo momento” y guardó para siempre agradecimiento.

Al licenciarse, regresó a Almazán. Continuó con su entrega generosa en su compromiso militante obrero y las consecuencias que tenía en lo laboral y lo personal. Y en ese contexto, agradeció la entrega, la formación y la comunidad fraterna que significaba la vida de equipo y la zona de Castilla-León-Rioja.

Aceptó la responsabilidad de Encuadramiento de la Comisión Permanente, desde el año 1975 al 1978. Fue, de nuevo, un motivo de acción de gracias a Dios y a cada persona de la Comisión Permanente y sus familias por su acogida, su convivencia, amistad, formación, espiritualidad y su hermandad entrañable.

Y de ahí, a Zaragoza. Ahí continuó su militancia obrera, y en medio de su compromiso en la Asamblea de Parados, conoció a Llum, quien ha sido su compañera hasta el último aliento.

Numerosas luchas en esa etapa en Zaragoza, en especial, durante la construcción de la fábrica General Motors, donde experimentó el “orgullo de ser trabajador y no un pañuelo de usar y tirar” y acompañó a cada una de las familias de los trabajadores fallecidos en aquella obra.

En el año 1982, llegó con Llum a Barcelona, a L’Hospitalet de Llobregat, donde experimentaron la acogida tanto de la HOAC como de esta tierra, Cataluña.

Al poco tiempo, encontró trabajo en Telefónica, y participó en numerosas luchas para conquistar la misma dignidad y derechos a muchos trabajadores jóvenes, eran los años 1988 al 1990, con los que siguió compartiendo luchas.

Clase obrera

Delegado sindical, jamás estuvo liberado en su militancia sindical y política, trabajó incansablemente para que se creciera en la conciencia y la dignidad laboral. Y siempre tuvo una honda preocupación para proteger de los accidentes y la vida de las personas trabajadoras.

Su convencimiento de que la vida de la mayoría de la clase obrera, asalariada o no, es pura lucha diaria, y que es ahí donde brotan los milagros y donde se configura una nueva manera de sentir, pensar y actuar fue fundamental. Y, verdaderamente, en esa lucha volcó todo su ser hoacista.

Otro puntal fue su vivencia de la dimensión de su compromiso solidario e internacionalista. Que se concretó de muchas formas, en su vinculación a las Brigadas Internacionales de Paz (PBI), acompañando a defensores de los derechos humanos que tenían su vida amenazada, y su cercanía a comunidades de Guatemala, en especial la de Primavera del Ixcán.

En esa lucha, experimentó el agradecimiento y la confianza en Dios, en la oración del Padrenuestro, en la Oración a Jesús Obrero, y en el testimonio y la entrega. Esa oración que brota de lo concreto de la vida, experimentando el acompañamiento de Jesucristo en el prójimo y que lleva al discernimiento, en el que Jesús es fuente de inspiración y sabiduría.

Enesta intensa vida, su amor a la HOAC, desde su humildad, Fermín siempre se ha sentido necesitado de la comunidad que intenta desentrañar una explicación en un mundo complicado. En comunión con ella, en especial con tantos compañeros y compañeras que andaban en su memoria y su vida, ha buscado consolidar su pertenencia social y eclesial, la suya y la de toda la HOAC.

Hoy, en ese momento de dolor, desde la Esperanza, seguro que intercedes para que los y las militantes de la HOAC perseveremos “en defender la dignidad, con amor y confianza, con honradez y libertad y entrega, con espíritu de lucha”.

Hoy de una manera sentida oramos estos versos de la Oración a Jesús Obrero: ¡Qué las y los militantes muertos en el campo del honor, del trabajo y de la lucha, descansen en paz!

Hermano Fermín, ¡Hasta mañana en el Altar!

Vela

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