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El abuso espiritual y el 'giro católico' de la generación Z

Francesc Conesa: “Tengo la impresión de que el papa León prepara con ilusión la visita a Cataluña”

El obispo de Solsona invita a los fieles a escuchar la palabra del papa y a rezar por él

Francesc Conesa, en Tarragona. | Agencia Flama

En la sacristía de la iglesia de San Francisco de Asís de Tarragona, instantes antes de iniciar su conferencia cuaresmal de este lunes 2 de marzo, el obispo de Solsona, Francesc Conesa, atendió a Flama en una conversación pausada y sustanciosa sobre los desafíos que hoy interpelan a la Iglesia. En este marco, la visita del Papa León XIV a España el próximo mes de junio, el debate sobre la búsqueda espiritual de los jóvenes y los pasos dados en la implementación del Sínodo sobre la sinodalidad, fueron algunos de los ejes de la entrevista con el prelado en la parroquia tarraconense.

Pregunta.¿Cómo valora la confirmación de la visita del papa León XIV a España el próximo mes de junio?

Respuesta. Es, sin duda, una gran alegría para todos nosotros. Recibir al Santo Padre en nuestra tierra es siempre un acontecimiento de gracia. Justamente el pasado sábado tuvimos audiencia con él y le dije con toda naturalidad: “Qué bien, qué alegría que venga a Cataluña y esté con nosotros”. El papa viene siempre a confirmarnos en la fe. Escuchar a Pedro por la boca de León es esencial para la vida de la Iglesia. Por eso pido que nos dispongamos a escuchar su palabra y a rezar por él y por toda la comunidad eclesial.

P.Ya se conocían del Sínodo sobre la sinodalidad. ¿Le expresó algo concreto sobre el viaje?

R. No hablamos en detalle. Pero tengo la impresión de que prepara este viaje con ilusión. Creo que le pone el corazón.

“Escuchar a Pedro por la boca de León es esencial para la vida de la Iglesia”, afirma Conesa. | Agencia Flama

P.Este fin de semana Los Domingos fue galardonada como mejor película en los Premios Goya. A raíz del film, la actriz Sílvia Abril hizo un comentario crítico sobre los jóvenes que se acercan a la Iglesia. ¿Qué lectura hace usted?

R. Hay que evitar cualquier sentimiento de superioridad. Cuando se dice con tono condescendiente “pobres, estos jóvenes que ahora van a la iglesia”, puede expresar la idea de que quien no cree es mejor que quien cree. Y eso no es así. Ni quien no cree debe sentirse superior, ni quien cree tampoco. Todos tenemos convicciones y las vivimos con coherencia. La película tiene el mérito de poner sobre la mesa una realidad incontestable: que hay personas que creen en Dios y que dejan orientar su vida por esa fe.

P.¿Por qué el cristianismo a menudo se convierte en el blanco de ciertas críticas públicas?

R. En parte porque es la religión culturalmente más arraigada entre nosotros. Si alguien quiere cuestionar la religión, lo hace habitualmente contra la cristiana. También es cierto que hay un malestar con la Iglesia, y debemos saber escucharlo. Tal vez no siempre hemos sabido responder a ciertas inquietudes o hemos sido percibidos como excluyentes. Ahora bien, también es cierto que todo el mundo sabe que la Iglesia no responderá con violencia. Meterse con la Iglesia es fácil; nosotros nunca contestaremos con agresividad.

El obispo Conesa, en la iglesia de San Francisco de Asís de Tarragona. | Agencia Flama

P. El film también apunta a una inclinación hacia vocaciones más contemplativas y exigentes. ¿Esta tendencia responde a una búsqueda de radicalidad?

R. Probablemente sí. Los jóvenes, por naturaleza, son radicales en el mejor sentido del término: buscan autenticidad y coherencia. Cuando un joven percibe una llamada vocacional, a menudo quiere vivirla con profundidad, con exigencia. Esta orientación hacia formas más contemplativas puede responder a este deseo de entrega total.

P.¿Qué significa vivir la Cuaresma hoy, en el contexto de la Iglesia tarraconense y de una sociedad secularizada?

R. La Cuaresma es un tiempo fundamental. Es la llamada a la conversión, que es un eje central del Evangelio. Me duele constatar que culturalmente su sentido se ha ido diluyendo. Hemos conservado algunos elementos externos, pero a menudo hemos perdido la conciencia de que es un tiempo de preparación intensa para celebrar el misterio pascual. Recuperar esta profundidad es un reto urgente.

P.¿En qué punto se encuentra la implementación del Sínodo sobre la sinodalidad?

R. Hay un trabajo serio y constante. Muchas diócesis están avanzando con decisión. Personalmente, visito a menudo comunidades y equipos sinodales para impulsar esta recepción. Desde la Conferencia Episcopal se están elaborando materiales, también en catalán, y pronto verá la luz un documento sobre la rendición de cuentas en la misión pastoral, que no se limita al ámbito económico. La sinodalidad implica transparencia, corresponsabilidad e incorporación real del laicado —y de manera especial de la mujer— en la vida y el discernimiento eclesial. No basta con declaraciones; se necesitan pasos concretos.

“La Cuaresma es un tiempo fundamental. Es la llamada a la conversión, que es un eje central del Evangelio”, apunta el obispo de Solsona. | Agencia Flama

P.¿Qué papel tiene la religiosidad popular, especialmente en un momento de búsqueda espiritual?

R. Es un ámbito muy valioso. El papa Francisco nos pedía mirarla con ojos de pastor. En la religiosidad popular se expresa el deseo de trascendencia de muchas personas, a menudo con gran autenticidad. Es una puerta de entrada privilegiada al Evangelio. Cuando era rector en Elche fui consejero de treinta y dos cofradías, y aprendí a amar profundamente esta realidad.

P.Las representaciones de la Pasión viven un cierto auge en Cataluña. ¿Cómo lo interpreta?

R. Nuestro mundo se ha secularizado profundamente, pero eso no ha eliminado el deseo de Dios. Al contrario: muchos buscan algo que dé sentido y trascendencia a su vida. Manifestaciones como las pasiones, tan bien elaboradas y arraigadas, canalizan ese anhelo y tocan el corazón de muchas personas.

P.También se observa un relevo generacional en el episcopado catalán. ¿Cómo vive este momento?

R. Hace pocos días, en una reunión de obispos, me di cuenta de que ya no era de los más jóvenes, sino de los que llevan más tiempo en Cataluña. Este relevo es un signo de esperanza. Hay obispos muy preparados y con gran sentido de comunión. En las reuniones hay un auténtico espíritu fraternal y voluntad de trabajo conjunto. Solo desde esta comunión podremos afrontar los retos que tenemos por delante.

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