Francisco Prieto: "Albergo la fundada esperanza de que León XIV abrace al Apóstol Santiago en 2027"

"Que sepamos acompañar la soledad de tantas personas, ofrecer futuro a los jóvenes, cuidar a nuestros mayores y a nuestras familias, acoger al que llega y trabajar por una sociedad más justa y reconciliada", pide el prelado al Apóstol desde RD en la víspera de la fiesta del discípulo de Jesús que llegó hasta los confines de la Tierra llevando el Evangelio. Entre sus ruegos, que Prevost visite como peregrino su tumba en el Xacobeo de 2027

Francisco Prieto
Francisco Prieto | AC

"Santiago, que fue discípulo y testigo del Evangelio, puede recordarnos que un pueblo se construye caminando juntos, no levantando muros". Francisco Prieto vive su cuarta fiesta del Apóstol como arzobispo de Santiago, y lo hace con la "fundada esperanza" de la llegada de León XIV a Compostela, durante el Xacobeo que arranca a finales de este año, y se prolongará durante todo 2027.

En esta entrevista con RD, Prieto subraya la importancia de reconocer el camino como parte imprescindible de la vida, y de la fe. "La verdadera meta no consiste solo en llegar a un lugar, sino en dejarnos transformar por el camino y volver a nuestra vida dispuestos a construir juntos un futuro con más esperanza", sostiene. En tiempos de polarización, y con los ecos de la primera visita de Prevost a España, el prelado avanza que "quizá uno de los mejores frutos de la visita del Papa sea precisamente ese: recordarnos que, en un mundo que levanta muros y multiplica trincheras, los cristianos estamos llamados a tender puentes. No se trata de pensar todos igual, sino de aprender a caminar juntos, reconociéndonos hermanos".

Pregunta. -De nuevo, Santiago… Este año, a las puertas de un nuevo Xacobeo. ¿Qué pedirle al Apóstol para la España de hoy?

Respuesta. En unos meses abriremos la Puerta Santa como inicio del Año Santo Compostelano 2027 y con ello le pediría al Apóstol Santiago que ayude a España a reencontrar caminos de esperanza, de concordia y de fraternidad. Nos cuesta reconocernos en lo que nos une y Santiago, que fue discípulo y testigo del Evangelio, puede recordarnos que un pueblo se construye caminando juntos, no levantando muros. En palabras del papa Francisco, en Fratelli tutti, caminemos en esperanza por las semillas de bien que Dios sigue derramando en la humanidad y asumamos que, ante este reto y siempre, nadie se salva solo.

Camino de Santiago i
Camino de Santiago i

R. Le pediría también que nos ayude a recuperar el sentido genuino de nuestras raíces cristianas sin convertirlas en una mirada nostálgica al pasado. El Camino nos enseña vivir enraizados no significa permanecer anclados, sino saber de dónde venimos para tener clara la meta, también en su apertura sincera a la trascendencia. Precisamos conocer y cuidar nuestra memoria cristiana y, al mismo tiempo, saber ofrecerla con humildad, libertad y alegría a las nuevas generaciones.

R. Y le pediría, de manera especial, que este nuevo Año Santo nos ayude a volver a mirar hacia lo alto y hacia los demás, haciéndome eco de la visita reciente del Papa León XIV. Que sepamos acompañar la soledad de tantas personas, ofrecer futuro a los jóvenes, cuidar a nuestros mayores y a nuestras familias, acoger al que llega y trabajar por una sociedad más justa y reconciliada.

R. Al Apóstol le pediría, en definitiva, que, como tantos peregrinos que llegan a Santiago de Compostela, sepamos descubrir que la verdadera meta no consiste solo en llegar a un lugar, sino en dejarnos transformar por el camino y volver a nuestra vida dispuestos a construir juntos un futuro con más esperanza - evocando aquellas palabras del papa Benedicto XVI en la Plaza del Obradoiro en 2010 - abierto a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero.

Cuando pareciera que sólo podemos relacionarnos desde las etiquetas, los bloques o la confrontación, el Papa nos ha recordado que el otro no es, ante todo, un adversario al que vencer, sino una persona a la que escuchar y con la que estamos llamados a construir el bien común

P. -Acaba un curso marcado por la polarización, pero también por la visita del Papa a España. ¿Qué frutos deja lo segundo, pensando en lo primero?

R. Sin duda, una de las llamadas más claras que nos ha dejado la visita del Papa León XIV es la necesidad de recuperar la cultura del encuentro. Cuando pareciera que sólo podemos relacionarnos desde las etiquetas, los bloques o la confrontación, el Papa nos ha recordado que el otro no es, ante todo, un adversario al que vencer, sino una persona a la que escuchar y con la que estamos llamados a construir el bien común.

R. Para no quedarnos solo en el recuerdo de unos días intensos o de unas palabras que nos emocionaron, precisamos traducir su mensaje en actitudes concretas: escuchar antes de juzgar, dialogar sin renunciar a las propias convicciones, rebajar (“desarmar”) la agresividad del lenguaje y buscar aquello que puede unirnos sin ignorar nuestras legítimas diferencias.

Francisco Prieto, con el Papa tras la audiencia
Francisco Prieto, con el Papa tras la audiencia | RD/Capatura

R. La llamada que marcó esta visita (alzad la mirada) es una invitación a salir de nuestros pequeños espacios de confrontación para mirar los problemas reales de las personas, especialmente de quienes más sufren. Cuando ponemos en el centro la dignidad de cada ser humano, los pobres, los jóvenes, los migrantes, quienes viven en soledad o han perdido la esperanza, muchas de nuestras disputas se disolverían o tendrían otra perspectiva.

R. Y para la Iglesia hay, al mismo tiempo, una llamada y una tarea: ser casa de comunión y espacio de encuentro. Quizá uno de los mejores frutos de la visita del Papa sea precisamente ese: recordarnos que, en un mundo que levanta muros y multiplica trincheras, los cristianos estamos llamados a tender puentes. No se trata de pensar todos igual, sino de aprender a caminar juntos, reconociéndonos hermanos, tal como nos recuerda Mt 25.

Mantener la identidad propia del Camino de Santiago - religioso y cristiano por su origen, por su espíritu y por su meta - es un desafío y una responsabilidad. Preservar esta identidad genuina es una tarea a la que todos somos convocados

P. -¿Por qué seguir peregrinando, hoy, a la tumba del Apóstol?

R. El Camino de Santiago es al mismo tiempo sendero de la humanidad y camino de Dios. No es solo una ruta geográfica ni un itinerario cultural, sino un espacio donde la experiencia humana del caminar se abre a la trascendencia. La peregrinación compostelana, que culmina en la Catedral de Santiago, levantada para acoger y venerar los restos y la memoria del Apóstol, se convierte así en un signo visible de un proceso interior: el de la busca de sentido y el del encuentro.

R. El camino verdadero exige una meta, un horizonte que dé unidad y dirección al esfuerzo. Sin meta, el caminar se convierte en extravío; con ella, mismo la fatiga adquiere sentido. En el Camino de Santiago, esa meta se manifiesta de manera elocuente. La llegada a la Catedral, con su simbolismo espiritual y religioso, habla de un destino que supera el inmediato. El peregrino no solo recorre kilómetros: recorre también una distancia interior. El camino se convierte en un espacio donde la persona puede abrirse a la pregunta por Dios y, al mismo tiempo, dejarse encontrar por Él. Porque, en última instancia, el Camino no es solo una búsqueda humana: es también un ámbito donde Dios sale al encuentro del hombre.

Sepulcro del Apóstol, en Compostela
Sepulcro del Apóstol, en Compostela | J. Bastante

R. Cuidar el Camino de Santiago es preservar esta riqueza profunda. No basta con mantener las infraestructuras o promover solamente su visibilidad: hace falta salvaguardar su alma, su identidad cristiana e histórica al mismo tiempo. El Camino es una metáfora viva de la existencia: recuerda que la vida se construye caminando, acompañados, sostenidos por múltiples presencias que nos ayudan a avanzar. Por eso, mantener la identidad propia del Camino de Santiago - religioso y cristiano por su origen, por su espíritu y por su meta - es un desafío y una responsabilidad. Preservar esta identidad genuina es una tarea a la que todos somos convocados.

P. -En su reciente visita, León XIV habló del camino del cristiano. ¿Veremos a Prevost en Compostela en 2027? ¿Qué pálpito tiene el arzobispo de Santiago?

R. Me llamaron positivamente la atención las menciones explicitas que el Papa hizo a la huella apostólica del Apóstol Santiago, tanto en el discurso de saludo a las autoridades en el Palacio Real como en el que pronunció en el Congreso. Y en su encuentro con los Obispos en la sede de la CEE, partiendo de la metáfora del viajero, del peregrino, y con una mención expresa al Camino de Santiago, nos propuso “la imagen de un viaje en el que el destino es Dios, hacia quien alzamos nuestra mirada”. Desde la prudencia y la discreción, albergo una fundada esperanza de que el hoy Pedro, el Papa León XIV, visite y abrace como peregrino a su amigo Santiago el Mayor con ocasión del Año Santo 2027.

El Año Santo Compostelano 2027 representa una de las celebraciones más importantes de la vida espiritual, cultural y social de Galicia, de España y del mundo católico

P. -¿Qué se está preparando para el Año Xacobeo?

R. El Año Santo Compostelano 2027 representa una de las celebraciones más importantes de la vida espiritual, cultural y social de Galicia, de España y del mundo católico. Por eso, desde hace unos meses se ha constituido la Comisión preparatoria del próximo Año Santo para planificar y coordinar, en lo que compete a la responsabilidad de la archidiócesis de Santiago, todo lo relacionado con la celebración jubilar. Una extensa red de ámbitos que abarcan aspectos litúrgicos, pastorales, de comunicación, acción social, voluntariado, actividades culturales y académicas, así como lo referido a la financiación de todas estas iniciativas.

La catedral de Santiago, por la noche
La catedral de Santiago, por la noche | J. Bastante

R. La celebración del Año Santo no es únicamente un evento puntual de afluencia masiva a la Catedral, sino que se concibe como un itinerario de espiritualidad, acogida y compromiso que abarca toda la archidiócesis y se proyecta al ámbito internacional. La experiencia del peregrino se articula en torno a tres dimensiones fundamentales: la dimensión litúrgica y sacramental, la dimensión pastoral y de acogida, y la dimensión cultural, educativa y social, garantizando que la vivencia del Jubileo sea profunda, enriquecedora y transformadora.

R. La Comisión tiene por objetivo que todas las personas e instituciones involucradas en el Año Santo puedan trabajar de modo coordinado, procurando ofrecer una información clara, completa y accesible sobre la riqueza cristiana, cultural y social que el Jubileo aporta a peregrinos y ciudadanos.

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