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Jesús Vega, rector en Gran Canaria: “Sólo la presencia de León XIV ya es un regalo para nuestro pueblo”

La llegada de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell y la primera visita de un papa abren un tiempo de esperanza para la unidad pastoral de Ingenio-Carrizal

Jesús Vega es párroco de Ingenio-Carrizal. | Archivo

La vida de una comunidad cristiana a menudo avanza en la discreción del día a día: catequesis, celebraciones, visitas a los enfermos, reuniones, silencios compartidos. Pero hay momentos que marcan un antes y un después. En Ingenio y Carrizal, al sureste de Gran Canaria, este curso pastoral está marcado por dos acontecimientos que han despertado una nueva esperanza: la llegada de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell (congregación fundada en la Seu d’Urgell en 1859) y la inminente visita del papa León XIV, prevista para el mes de junio.

En este escenario, el rector Jesús Vega observa los acontecimientos con una mirada de gratitud y responsabilidad. Para él, no se trata solo de novedades circunstanciales, sino de “signos” que interpelan a la comunidad y la invitan a profundizar en su identidad y misión.

“Un regalo de Dios” después de años sin vida consagrada

Hacía cerca de una década que en el municipio de Ingenio —unos 32.000 habitantes— no había ninguna comunidad de vida consagrada. “La cosecha es abundante y los trabajadores pocos”, recuerda el rector, evocando el Evangelio. Durante años, la responsabilidad pastoral ha recaído exclusivamente en dos sacerdotes: el vicario parroquial, Yonathan, y él mismo.

En este contexto, la llegada de las hermanas Natalia, de Paraguay, y Aída, de Colombia, ha sido, en sus palabras, “un regalo de Dios para estas comunidades”. No es una expresión retórica; Vega describe una acogida cálida, sincera y agradecida. “Su presencia está causando alegría y mucha esperanza entre nuestra gente”, asegura.

Jesús Vega, con las dos religiosas llegadas a la isla este año. | Archivo

Las religiosas han llegado con total disponibilidad para colaborar en las tareas pastorales que sea necesario asumir. Pero su horizonte no se limita a reforzar la actividad parroquial. Quieren insertarse en la vida del pueblo, hacerse presentes en situaciones de pobreza o marginación, acercarse a quienes no suelen acudir al templo.

Siguiendo las pautas marcadas por el papa Francisco sobre las periferias, su dedicación principal no se concentrará tanto en la estructura interna como en los márgenes: centros de acogida, barrios alejados, inmigrantes, cristianos no practicantes. La comunidad tiene claro su papel: “No desplazar a nadie, sino ayudar y animar”, describe el sacerdote. Ya participan en la pastoral de la salud y en la liturgia, y en aquellos barrios donde los sacerdotes no pueden llegar para celebrar la eucaristía, presiden celebraciones de la Palabra.

A pesar de ser solo dos, se han integrado con naturalidad en las tres parroquias de la unidad pastoral —Nuestra Señora de la Candelaria, San Cristóbal y Nuestra Señora del Buen Suceso— y preparan, de cara a julio, un proyecto misionero con laicos y laicas de la zona y con otras personas llegadas de todo el mundo. El objetivo, como subraya el rector canario, “hacerse presentes en algunos de los barrios más alejados y ofrecer allí escucha y servicio desde la fe“.

Una celebración presidida por el obispo auxiliar Cristóbal Déniz sirvió para dar la bienvenida a las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell. | Archivo

La primera visita de un papa a Canarias

Si la llegada de las religiosas simboliza una renovación silenciosa, la visita de León XIV a Canarias el próximo mes de junio, en el marco de su estancia en España, representa para esta comunidad un acontecimiento “de alcance histórico”. “Será la primera vez que un papa pise las islas“, destaca el sacerdote.

“Aunque nos parece una visita muy breve, solo un día, estamos entusiasmados”, confiesa Vega, quien cree que la sola presencia del pontífice ayudará a “fortalecer la fe del pueblo” y a hacer “más viva la conciencia de pertenencia a la Iglesia universal”. También confía en que el momento pueda convertirse en ocasión de retorno para personas alejadas.

Sin embargo, el rector no oculta una pequeña —pero significativa— reserva. Le preocupa que la preparación de la visita pueda absorber demasiadas energías y “hacer descuidar otras realidades pastorales“. Y aún más: que algunos actores políticos o determinados grupos eclesiales “puedan intentar apropiarse del evento por intereses propios”.

“Será la primera vez que un papa pise las islas”, señala este sacerdote canario. | Archivo

Memoria de emigrantes, compromiso con los que llegan

El fenómeno migratorio forma parte inseparable de la historia canaria. “Los canarios también hemos sido emigrantes”, recuerda Jesús Vega, evocando especialmente las oleadas hacia Cuba y Venezuela. Esta memoria compartida sostiene, según él, “una actitud inicial de comprensión y acogida”. La diócesis cuenta con centros de atención y despliega diversos servicios, y en muchas Cáritas parroquiales la mayoría de las personas que piden ayuda provienen de Colombia, Venezuela o Marruecos.

Como explica el sacerdote, las dos religiosas ya han establecido contacto con Cáritas y con un centro de inmigrantes de la zona, y “han expresado el deseo de implicarse más a medida que vayan conociendo el terreno”. En este contexto —entre la discreción de la misión cotidiana y la proyección extraordinaria de la visita papal— la unidad pastoral de Ingenio-Carrizal vive un momento intenso. “La esperanza no depende tanto de los acontecimientos como de la fidelidad con que la comunidad sabe acogerlos y convertirlos en camino compartido“, concluye Vega.

El propósito de las nuevas religiosas es “no desplazar a nadie, sino ayudar y animar”, como señala el sacerdote. | Archivo

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