Josep-Lluís Serrano reivindica el legado de Joan Martí Alanis: "Fue un hombre de Iglesia y de talla institucional"

Desde el Palacio Episcopal, el obispo de Urgell evoca la figura del prelado tarraconense antes del homenaje que se le rendirá en la diócesis.

Josep-Lluís Serrano, el pasado lunes.
Josep-Lluís Serrano, el pasado lunes. | Agencia Flama

Las grandes puertas del Palacio Episcopal de La Seu d'Urgell permanecen abiertas de par en par. Desde la calle, la mirada se desliza hasta el patio interior, un espacio que muchos urgelenses de cierta edad todavía recuerdan con nostalgia. De pequeños jugaban allí, cuando aquel recinto formaba parte de la vida cotidiana de la ciudad. Con una bandera de Andorra ondeando en uno de sus laterales, sigue siendo hoy uno de los rincones más emblemáticos de la capital del Alt Urgell y el centro neurálgico de una diócesis que acumula más de mil años de historia.

En la planta donde reside el obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano, la conversación transcurre sin prisas. El próximo 25 de julio por la mañana, la diócesis rendirá homenaje a Joan Martí Alanis con motivo del 75.º aniversario de su ordenación presbiteral, en una iniciativa impulsada por la parroquia de Santa Úrsula de El Milà y la Agrupación Cultural El Milà. La celebración comenzará con una misa solemne y continuará, a las once y cuarto, con un responso ante su tumba y una ofrenda floral. El recuerdo de quien gobernó la diócesis durante 32 años sigue muy presente entre estos muros.

El Palacio Episcopal de La Seu d'Urgell es la residencia del obispo y una de las instituciones históricas más emblemáticas de la ciudad.
El Palacio Episcopal de La Seu d'Urgell es la residencia del obispo y una de las instituciones históricas más emblemáticas de la ciudad. | Archivo

Joan Martí Alanis (El Milà, Alt Camp, 1928 – Barcelona, 2009) fue obispo de Urgell entre 1971 y 2003 y, por razón de ese cargo, también copríncipe de Andorra. Su largo episcopado coincidió con una etapa de profundas transformaciones tanto para la Iglesia como para el Principado, especialmente con la aprobación de la Constitución andorrana de 1993, que consolidó el modelo institucional del coprincipado. Su huella sigue muy presente tanto en la diócesis como en la vida política e institucional andorrana.

"Ha sido uno de los episcopados más largos, de 32 años, que se recuerdan en la época contemporánea", afirma Serrano, consciente de la dimensión que tuvo el prelado tarraconense. Pero lo que más admira de su ministerio no es solo su duración, sino su capacidad para interpretar un momento de profundo cambio dentro de la Iglesia.

"Fue un hombre del Concilio Vaticano II y uno de los primeros en comprenderlo bien. Supo interpretar aquel momento histórico y aplicarlo a la vida pastoral de la diócesis. Era un hombre de talla institucional, una persona de Iglesia", explica. El obispo de Urgell reivindica así una figura que considera decisiva en la historia reciente del obispado y de la propia Iglesia catalana.

Entre los retratos de los obispos y la memoria del Palacio

Una de las alas del Palacio Episcopal desemboca en un largo pasillo donde la madera es la gran protagonista. Las vigas vistas sostienen el techo inclinado, las puertas macizas conservan el tono cálido de la madera natural y los marcos de los retratos episcopales se integran en una arquitectura sobria, pero acogedora. La luz de los apliques de pared refuerza la sensación de calma de un espacio concebido más para la memoria que para el tránsito. En las paredes, una sucesión de retratos de los obispos de Urgell acompaña el recorrido, convirtiendo el pasillo en una auténtica galería de la historia de la diócesis.

Los retratos de los obispos que han gobernado la diócesis custodian uno de los pasillos del Palacio Episcopal, donde la memoria de Joan Martí Alanis sigue muy presente.
Los retratos de los obispos que han gobernado la diócesis custodian uno de los pasillos del Palacio Episcopal, donde la memoria de Joan Martí Alanis sigue muy presente. | Archivo

Serrano camina lentamente por él y se detiene ante cada uno de los retratos de los obispos que le precedieron. De todos conoce sus principales características, las circunstancias históricas que les tocó afrontar y la huella que dejaron en la diócesis. Cuando llega ante el retrato de Joan Martí Alanis, la conversación se vuelve inevitablemente más personal.

Recuerda, por lo que ha podido descubrir durante estos últimos meses, que fue consagrado obispo en un día de intensa nevada, una circunstancia que todavía hoy se rememora en La Seu. "Aquí eso forma parte del paisaje y, como él, todos los obispos que hemos nacido en lugares donde nieva poco acabamos acostumbrándonos", comenta con una sonrisa.

Ya en el exterior, señala un punto muy concreto del patio. Junto al lugar donde hoy aparca su vehículo particular, durante muchos años estuvo estacionado el Seat 600 de Joan Martí Alanis. Es un detalle sencillo que ayuda a dibujar la cotidianidad de un obispo que vivió siempre con discreción.

Una agenda entre La Seu, Andorra y los retos del presente

La jornada del obispo no se limita al Palacio Episcopal. Como copríncipe episcopal de Andorra, dispone de un despacho institucional en el Principado, al que se desplaza casi cada semana para atender las responsabilidades propias del cargo. Su agenda transcurre habitualmente entre La Seu d'Urgell y Andorra, una realidad que forma parte de la singularidad de una institución única en Europa.

El ritmo de trabajo cambia de un día para otro. En una misma semana puede reunirse con un expolítico andorrano para abordar cuestiones institucionales y, pocas horas después, compartir un rato con un grupo de jóvenes escolapios, como sucede antes de mantener esta conversación. Es una agenda marcada por la diversidad de personas y situaciones que atraviesan su ministerio, en la que conviven las responsabilidades de copríncipe con la cercanía propia de un pastor.

Entre reuniones y compromisos también hay espacio para la lectura. Estos días tiene entre manos Ruralia (De llavors i d'ara), el poemario de Carles Jardí Pinyol, Premio Grandalla 2025, que presentará el próximo 20 de julio en Tivissa, su pueblo natal. El autor es una persona a la que Serrano conoció durante sus primeros años de vida.

La conversación deriva finalmente hacia la actualidad eclesial y la reciente visita apostólica del papa León XIV a Madrid, Cataluña y Canarias. En este punto, el obispo de Urgell considera que será una cita importante, pero insiste en que lo más relevante llegará después.

Serrano formó parte de la comitiva que acompañó al Papa durante su viaje apostólico.
Serrano formó parte de la comitiva que acompañó al Papa durante su viaje apostólico. | José Luis Gómez Galarzo

"Ahora toca que sus mensajes se lleven a la práctica", resume. Es una manera de sintetizar su forma de entender el ministerio episcopal: los grandes discursos solo tienen sentido cuando se convierten en decisiones concretas, en cercanía y en servicio.

Cuando abandona el pasillo y regresa a su despacho, el peso de la historia sigue haciéndose presente entre los muros del Palacio Episcopal. Serrano habla de Joan Martí Alanis con la naturalidad de quien ha heredado una institución que todavía conserva muchas huellas de su predecesor. Dentro de dos semanas, la diócesis le rendirá homenaje; será una nueva oportunidad para recordar un episcopado que marcó una etapa decisiva en la historia reciente de la Iglesia de Urgell.

Con el objetivo de facilitar la asistencia de todas aquellas personas que lo conocieron o que mantienen vivo su recuerdo, se ha organizado un autobús que recorrerá diversos municipios de las comarcas de Tarragona hasta La Seu d'Urgell, una iniciativa que pone de manifiesto la huella que Joan Martí Alanis sigue dejando más allá del Pirineo.

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