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Genio y figura. El cardenal de Rabat, el salesiano Cristóbal López Romero, volvió a dar una lección de cristianismo del bueno, del que se mancha las manos, del que trabaja en el terreno, del que hace realidad cada día la parábola de los talentos. Y con un gran sentido del humor. "Me queda muy a la derecha la extrema izquierda. Yo soy del Evangelio", confesaba ayer, en los Diálogos de Cuaresma organizados por la Fundacion Cajasol, el purpurado, en una divertida conversación con el periodista Carlos Navarro Antolín.
Una charla en la que ambos debatieron, y discutieron, sobre Evangelio, coherencia, y sobre los desafíos de la Iglesia de hoy. Comenzaron hablando del Papa Francisco, un pontífice que, según López Romero, "ejerció el liderazgo con libertad, nombrando también a quienes podían aconsejarle desde sensibilidades distintas".
Y es que, para el cardenal, "no se trataba de seguir 'la obra' del Evangelio, sino de seguir al Evangelio; Francisco no inventó normas nuevas, volvió a Jesús", subrayó. "Es cierto que se abrieron debates, pero no cambió la doctrina; nadie tiene permiso para cambiarla", subrayó. "Fue un Papa muy libre y nombró a cardenales que luego le pusieron palos en las ruedas".
"Si un cristiano justifica la guerra, tiene que revisar su conciencia", denunció sobre los ataques de EEUU e Israel e Irán, jaleados por los 'cachorros' de la ultraderecha clerical. Y sobre las palabras del presidente de la CEE instando a un adelanto electoral, el cardenal de Rabat reivindicó que "tenemos derecho a hablar, y también a escuchar lo que nos dicen". Sin embargo, matizó: "La palabra de un obispo, aunque sea la del presidente de la Conferencia Episcopal, no es la voz de la Iglesia (...). La voz de la Iglesia es la del pueblo de Dios, que es difícil de captar".
Sobre su misión en África, López Romero subrayó que "en Marruecos vivimos en convivencia y caminamos en fraternidad”."“Marruecos está fuera de lo que Europa cree que es el ombligo del mundo", recalcó. “Los católicos allí somos una Iglesia insignificante, pero significativa", insistió, para posteriormente reclamar que, en el debate sobre la migración, "menos hablar de los musulmanes y más hablar con los musulmanes".
Así, tajante, López Romero criticó a "las fuerzas políticas que meten miedo diciendo que los inmigrantes vienen a invadirnos y a llevarse los subsidios y el trabajo. Es mentira”. La migración, para el cardenal, "no es un problema, sino un fenómeno". Y fue más allá: "El problema está en lo que lo genera: la guerra y la pobreza".
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