Mabel Ruiz: "La Tradición ha utilizado a las mujeres para que sean silenciosas y sumisas"
La Revuelta de Mujeres en la Iglesia reivindica una nueva organización eclesial donde haya un acceso pleno a todos los cargos y servicios de la Iglesia “sin que tenga el género nada que ver, sino que tenga que ver sus capacidades, sus dones y su carisma”
El movimiento de la Revuelta de las Mujeres en la Iglesia alza la voz este domingo bajo el lema “Este es mi cuerpo”, en el marco de las celebraciones del 8M, Día Internacional de la Mujer, en 33 territorios españoles para reivindicar la igualdad en la Iglesia, demandar pleno acceso a todos los cargos y servicios, y decir “basta”.
“Llevamos muchísimos años reflexionando y diciendo: esto no puede seguir así”, asegura en una entrevista Mabel Ruiz, representante de Mujeres y Teología de Zaragoza, una organización con 35 años de historia en la ciudad y que forma parte de la Revuelta, un movimiento surgido en 2020 en Barcelona.
A la mecha que prendió en la capital catalana en 2020 y que se extendió inicialmente a cinco ciudades españolas, se suman este 1 de marzo 33 colectivos que alzarán la voz para reivindicar “otra organización eclesial”.
La representante de Mujeres y Teología de Zaragoza afirma que, a pesar de que la igualdad esté llegando a todos los ámbitos de la sociedad, el religioso se está quedando atrás.
El lema de este año “Este es mi cuerpo”, denuncia el control de la Iglesia sobre los cuerpos de mujeres. Y la Revuelta lo hace a través de dos arquetipos: la Virgen María representada en la Iglesia como una mujer callada, y Eva, como una pecadora.
“Están en un error de traducción brutal”, afirma Ruiz quien explica que si se enumeran los versículos en los evangelios en los que la Virgen María habla, “uno se da cuenta de que de callada nada, eso se lo han inventado”.
Ruiz cuestiona la imagen de la Iglesia sobre Eva como “pecadora introductora de todos los males”, una visión que, a su juicio, ha alimentado la culpabilización histórica de las mujeres. “No avanzamos por estos modelos”, subraya.
La interpretación de la historia de Adán y Eva es “penosa”, afirma. Las teólogas actuales aseguran que la traducción literal es que Dios creó un ser humano terrícola, “sin género”, que luego se desdobló en hombre y mujer.
La representante considera que el mensaje ha sido manipulado con fines que “no están al servicio de Jesús ni de su evangelio”, y apunta que, en su trato con los demás, Jesús siempre actuó de manera totalmente “igualitaria”.
El retraso de la Iglesia, dice, se debe a una “tradición no revisada”, que se ha quedado “anquilosada y adormecida” y que necesita actualizarse. “La tradición ha utilizado a las mujeres para lo que le ha convenido, para que sean silenciosas y sumisas”, denuncia.
Por ello, considera necesario volver a las fuentes y dejar de justificar la subordinación de las mujeres con “textos bíblicos mal traducidos”, “interpretaciones manipuladas del Evangelio” y con una tradición “medieval”.
Asimismo, cree que se debe dar una buena formación teológica feminista a los curas, dando cabida a las mujeres porque existen “muchas teólogas con brillantes expedientes académicos, que las valoran muchísimo, pero no les dan la palabra”, asegura.
Son, afirma, hombres célibes, cis y europeos, los que dictan cómo tiene que ser la fe en toda la humanidad. Las mujeres “no tenemos palabra en ningún espacio oficial”, subraya Ruiz.
Para lograr un cambio real, la representante insiste en que es necesario concienciar en el feminismo a hombres y mujeres cristianos. “La estructura es muy poderosa”, afirma, y señala que los varones que han ocupado “todo el espacio” deben hacer autocrítica porque “por mucho que se empeñen, esto va a caer”.
Ruiz reivindica una nueva organización eclesial donde haya un acceso pleno a todos los cargos y servicios de la Iglesia “sin que tenga el género nada que ver, sino que tenga que ver sus capacidades, sus dones y su carisma”, subraya.
Las imágenes que muestra la Iglesia sobre las mujeres conducirán, predice, a que “se desvinculen”. “Ya perdieron a la clase obrera, y perderán a las mujeres porque ¿qué mujer que tenga cierta inquietud espiritual va a llegar a esta Iglesia?”, añade.
“Yo creo que las religiones, si tienen algo que aportar, es un pararse, un silencio, un ver lo que está pasando y desde luego intervenir, porque si otra cosa hizo Jesús en la vida fue intervenir. Jesús no culpabilizó a ninguna mujer”, concluye Ruiz.
