"No es contra la Iglesia que protestamos. Es porque queremos una Iglesia que sea comunidad de iguales, que no tema las preguntas, ni los carteles, ni las voces femeninas que claman justicia"
"Durante esa manifestación pacífica y silenciosa, nuestras compañeras fueron increpadas públicamente por un sacerdote. “No sois cristianas” o “sinvergüenzas” fueron algunas de sus expresiones, pronunciadas desde el más rancio clericalismo"
"Como mujeres creyentes que hemos sido calladas, regañadas o expulsadas simbólicamente de los espacios de fe una y mil veces por atrevernos a reflexionar críticamente, cuestionar determinadas prácticas abusivas o, simplemente, sostener en sororidad a otras, alzamos la voz no solo por nuestras hermanas, sino por toda la Iglesia"