Mensaje final del 45 Congreso de teólogos y teólogos 'Juan XXIII':
"No habrá comunidades verdaderas sin reconocimiento de la pluralidad, ni sociedad igualitaria sin protección de las diferencias"
Mensaje final del 45 Congreso de teólogos y teólogos 'Juan XXIII':
Del 11 al 13 de septiembre de 2026 hemos celebrado el 45 Congreso de Teología sobre CREAR COMUNIDAD, CONSTRUIR CIUDADANÍA, convocado por la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII con participantes de diferentes países y continentes. En él hemos hecho una reflexión interdisciplinar sobre el tema con el apoyo de especialistas en ecología, sociología, antropología, filosofía, teología, ciencias políticas y jurídicas y hermenéutica bíblica, y las intervenciones de las personas participantes. Estas son las conclusiones.
1. Estamos viviendo una creciente fragmentación social, una desigualdad económica cada vez más profunda, una crisis de la ciudadanía y una destrucción de los lazos comunitarios tanto en la sociedad como en las religiones y, muy especialmente en el cristianismo.
2. En el Estado capitalista la ciudadanía es exclusiva y excluyente. Incluso en las sociedades democráticas no es un derecho igualitario, sino una mercancía que se hereda o se otorga, se compra y se vende a un precio muy alto, incluso pagándolo con la vida. El capitalismo está en guerra contra los vínculos humanos y las relaciones con la naturaleza y, por tanto, contra la vida, y opera con una lógica sacrificial.
3. El cristianismo institucional tiende a configurarse como una estructura jerárquico-piramidal, patriarcal y clerical, ha perdido los lazos comunitarios fraterno-sororales de sus orígenes y no fomenta el nacimiento y desarrollo de comunidades abiertas, participativas y respetuosas de las diferencias, como tampoco una ciudadanía crítica y activa.
4. Como alternativa, el Congreso de Teología propone una ciudadanía cosmopolita intercultural, interreligiosa, interétnica, inclusiva de las diferencias, cuyas raíces no se conviertan en muros, cuyas identidades no se transformen en fronteras morales y donde lo lejano forme parte de nuestras vidas.
5 Defendemos una ciudadanía formada por comunidades concretas que se reconocen como parte de una humanidad común y no discriminan por razones étnico-culturales, religiosas, nacionales, de clase social, género o identidad afectivo sexual. Una ciudadanía como garantía del derecho a tener derechos y unas comunidades como comunión en la diferencia que se reconocen como iguales.
6. No habrá comunidades verdaderas sin reconocimiento de la pluralidad, ni sociedad igualitaria sin protección de las diferencias. La apuesta por una comunidad plural es la única compatible con la dignidad humana y con el impulso evangélico de una fraternidad-sororidad universal.
Necesitamos poner en pie la vida, recomponer los vínculos afectivos, fomentar una cultura del amor basada en la responsabilidad social, llevar a cabo una transición social justa y construir un sistema público de cuidados
7. Necesitamos poner en pie la vida, recomponer los vínculos afectivos, fomentar una cultura del amor basada en la responsabilidad social, llevar a cabo una transición social justa y construir un sistema público de cuidados.
8. Si Dios es relación, la Trinidad es comunión de personas y la comunidad cristiana nace de la fraternidad-sororidad de personas diferentes, la fe cristiana debe impulsar prácticas de hospitalidad, reconocimiento, cuidado mutuo y justicia. Asimismo, debe traducirse en solidaridad con quienes quedan en los márgenes de la ciudadanía: personas migrantes y refugiadas, pueblos sin Estado, mujeres discriminadas, colectivos empobrecidos, personas LGTBIQ+ perseguidas, minorías étnicas y religiosas y clases sociales explotadas.
9. Es necesario reconstruir un cristianismo comunitario que tenga su base en varias experiencias del cristianismo originario:
- el movimiento de Jesús como comunidad de iguales en el que las mujeres tuvieron un protagonismo en la solidaridad desde abajo;
- el Buen Samaritano, que convirtió a la persona malherida diferente en prójimo y practicó con ella la compasión;
- Pentecostés como experiencia de comunidad plural sin homogeneización;
- la experiencia de las comunidades de Jerusalén cuyo ideal era poner en común los bienes el compartir
- las comunidades de Pablo de Tarso donde se pretendía eliminar la discriminación entre hombres y mujeres, judíos y gentiles, esclavos y libres y las mujeres ejercían el liderazgo.
13 de septiembre de 2026.
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