Miedo al contagio 'evangelista': Las razones de la nota de los obispos sobre Effetá, Emaús, Hakuna, Bartimeo...
Dos años después del Encuentro de Laicos sobre el Primer Anuncio, la CEE abre con una nota doctrinal un cortafuegos en el variopinto laicado español, porque ha visto que lo que llena parroquias tiene trazas de que se está contagiando de evangelismo americano
“Para el primer anuncio no hace falta ser expertos, se hace en el tú a tú”. Lo decían llenos de razón los obispos españoles en vísperas del Encuentro de Laicos sobre el Primer Anuncio, que reunió a mediados de 2024, en la Fundación Pablo VI, en Madrid, a 700 laicos de las diócesis españolas, 40 obispos, 70 sacerdotes y varios representantes de la vida consagrada.
Se trataba de un paso más en el deseo de dinamizar al laicado español tras el exitoso Congreso de Laicos de 2020. Lo que habían visto entonces los obispos les había gustado, les sonaba bien. Inmediatamente después vino la pandemia y acentuó lo que algunos habían empezado a advertir: una 'fe gourmet' de la que se coge lo que más gusta y se desecha lo más indigesto y desagradable, o se pica de eso sólo un poquito para probar, aunque resulte amargo, porque lo importante es estar bien con uno mismo.
El modelo Tamara Falcó
El modelo resultante fue la experiencia de fe que se encargaron de hacer saber que tenía Tamara Falcó y otras destacadas influencers y youtubers que ahora van llenando auditorios a la manera de algunos grupos evangélicos o de celebrities que participan en retos en aplicaciones cristinas para, por ejemplo, vivir este tiempo de Cuaresma.
Sin embargo, dos años después de ese primer Encuentro de Laicos sobre el Primer Anuncio, los obispos han tenido que salir con una nota doctrinal de la Comisión episcopal para la Doctrina de la Fe a abrir cortafuegos en ese variopinto laicado español porque han visto que lo que les llenaba algunas parroquias no se traducía en compromiso y, además, tenía trazas de que se estaba contagiando de unos aires de evangelismo llegado de América que no les gustaban nada.
Lo habían hablado en alguna reunión de la Comisión Permanente. De allí pasó a ser abordado incluso en una Plenaria, pero en la sesión reservada, donde se tocan los temas que más preocupan y que menos se quiere que trascienda esa preocupación. E incluso se lo hicieron saber al Papa en la audiencia que le concedió a la Comisión Ejecutiva el pasado mes de noviembre, la misma en la que León XIV les advirtió sobre los peligros de ideologizar la fe, algo que también subyace en la práctica evangélica que Robert F. Prevost conoce tanto de su Estados Unidos natal como de su Perú de adopción. Y que se está expandiendo también a España, aunque de una manera soft, más europeizada, a la manera de Hakuna, por ejemplo. No hay más que ver cómo sus conciertos saltan de Vistalegre al balcón de la Real Casa de Correos, sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid, ante una multitud en la Puerta del Sol.
Y de Hakuna se habla, aunque no se cite, en esa nota doctrinal aprobada la semana pasada por la Comisión Permanente de los obispos. Pero también, cuando se redactó, la mirada estaba igualmente puesta en las experiencias de los retiros de Emaús, Effetá, Bartimeo, los Seminarios de Vida en el Espíritu…
Los obispos los han visto actuar en sus diócesis –muchos acríticamente–, los curas los acogen en sus parroquias y al principio les gusta lo que ven, son buenas personas, llevan gente que estaba fuera de la Iglesia o había dejado de pisarla después de la primera y última comunión…
Pero tras la publicación de “Cor ad cor loquitur —el corazón habla al corazón”–, que así se titula la nota doctrinal, los whatsapps de algunos obispos se han llenado de mensajes de sus curas diciendo que van a ‘destripar’ ese texto con esos grupos que tienen en sus parroquias. Habían visto ya algunas cosas que no les acababan de gustar. Demasiada emotividad, remarcando el papel de las emociones, lo que provocaba ver el impacto en la cara de los participantes en esos encuentros y retiros, pero que al final no se traducía en un compromiso. “Salen con un fuerte impacto emocional, pero después no se integran en las comunidades”, señala una fuente que ha trabajado con estos grupos.
Corregir ese “exceso de apelación a las emociones” y la consiguiente “fuerte preocupación” es lo que está detrás de esta nota, toda vez que los obispos incluso advierten que en semejante estado emocional se pueden producir abusos de tipo espiritual. Hasta la fecha no hay noticias en Añastro de que haya llegado ninguna denuncia de estas características surgida en estos encuentros y retiros de primer anuncio, pero tampoco descartan que pueda pasar. De ahí la advertencia, porque los obispos señalan que con este tema “hay que tener mucha cautela”.
La idea era que la Acción Católica marcase la pauta, pero...
Desde luego no era este el modelo de laicado que se tenía en la cabeza cuando la Conferencia Episcopal volvió a poner entre las prioridades de su plan pastoral la revitalización del mortecino y menguante laicado español. Con algunas salvedades y también algún temor de antaño, reforzado en décadas recientes donde se apostó todo a los nuevos movimientos, el ideal soñado era el de la Acción Católica, donde hay un método constrastado que nace y se vive en las parroquias.
Y aunque en los últimos años se ha tratado de impulsar a través de la iniciativa Cuatro40 y la Acción Católica General ha dado significativos pasos en su refundación y consolidación, imposible ‘competir’ para el primer anuncio con ese ‘emotivismo religioso’ que ya inunda las redes sociales, donde la juventud encuentra hoy sus referentes. También los religiosos, de ahí que haya influencers que rezan el rosario con más seguidores que todas las misas dominicales de las diócesis de la España vacía…
Es una especie de Iglesia paralela que reza, canta y llora ante el Santísimo o la imagen de una Virgen. Pero sin una mínima formación y donde la integración en la comunidad parroquial “es muy floja”
Es una especie de Iglesia paralela que reza, canta y llora ante el Santísimo o la imagen de una Virgen. Pero sin una mínima formación y donde la integración en la comunidad parroquial “es muy floja”. Por eso, en la nota de la comisión episcopal se incide en la formación, porque “muchos no saben reconocer cosas fundamentales, como qué se celebra en la Pascua ni muchas otras cuestiones parecidas”, señala una fuente eclesial, que rememora que algo parecido sucedía con los Cursillos de Cristiandad.
Pero junto a ello se incide también en la necesaria dimensión caritativa y comunitaria de la vida de fe. Y en la celebrativa, donde los obispos advierten que no todo vale, temerosos de que la liturgia se vea también contagiada y secuestrada para autoconsumo emocional, y en donde piden “no fomentar una oración ‘espiritualista’ desencarnada o unas celebraciones litúrgicas intimistas y efectistas”, porque “se corre el peligro de reducir la liturgia a un mero ‘devocionalismo’”.
Ahí son especialmente claros los obispos en su nota. Y aunque tampoco citan de dónde vienen esos temores, la respuesta es clara: de Hakuna, según ha podido confirmar Religión Digital. Ahí han detectado “un recurso excesivo a elementos de tipo emotivo, incluyendo prácticas de culto a la Eucaristía fuera de la misa que desvirtúan y descontextualizan el sentido propio de la adoración al Santísimo Sacramento”, por lo que piden “evitar el subjetivismo y la arbitrariedad de formas del culto eucarístico así como el uso de elementos extraños a lo dispuesto en el Ritual”.
