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Movimientos y entidades de la Iglesia en Cataluña se adhieren a la huelga general del 11N y llaman a la participación

Movimientos y entidades de la Iglesia en Cataluña llaman a participar en la movilización por el derecho a la vivienda, los salarios dignos y unas condiciones de vida que permitan construir un futuro con autonomía: "La dignidad debe estar por encima de cualquier beneficio económico"

Protestas por los precios de la vivienda en España | UGT

(Abraham Canales/Vatican News).- Movimientos apostólicos, entidades cristianas y delegaciones de Pastoral Obrera de Cataluña han anunciado su adhesión a la huelga general del próximo 11 de noviembre, convocada por las organizaciones sindicales y el movimiento por el derecho a la vivienda. En un manifiesto conjunto, nueve organizaciones y organismos eclesiales defienden la movilización como una respuesta colectiva frente a la precariedad laboral, los salarios insuficientes y las dificultades crecientes para acceder a una vivienda digna.

“Nos adherimos a la huelga general del 11 de noviembre convocada por el sindicalismo laboral y el movimiento de la vivienda porque creemos que la dignidad de las personas debe estar por encima de cualquier beneficio económico”, afirman las entidades firmantes.

La declaración, difundida bajo el título Movimientos de Iglesia se adhieren a la huelga general del 11-N, expresa el compromiso de estas organizaciones desde su identidad cristiana, obrera y transformadora, convencidas de que es posible vivir y trabajar de otra manera.

Entre las entidades que suscriben el manifiesto figuran el Secretariado Interdiocesano de Pastoral Obrera de Cataluña y las delegaciones de Pastoral Obrera de Terrassa, Lleida y Barcelona. La Juventud Obrera Cristiana (JOC) Nacional de Cataluña y las Islas, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC-GOAC), Acción Católica Obrera (ACO), el Movimiento Infantil y Juvenil de Acción Católica (MIJAC) y la Coordinadora de Mujeres Creyentes Alcem la Veu.

Manifestantes por la vivienda llaman a la huelga general en España | Efe

La vivienda y la precariedad comprometen el futuro de la juventud

Las entidades cristianas sitúan en el centro de su posicionamiento las consecuencias sociales de un modelo económico que, a su juicio, dificulta cada vez más el desarrollo de proyectos de vida dignos.

El manifiesto denuncia la precariedad laboral, los salarios insuficientes, los alquileres abusivos, las deficiencias del transporte público y las amenazas que afronta el Estado del bienestar.

Esta situación afecta especialmente a las personas jóvenes, para quienes disponer de un empleo ha dejado de garantizar la posibilidad de emanciparse y acceder a una vivienda.

“Nos encontramos ante una realidad que compromete el presente y el futuro de toda una generación”, advierten.

La declaración vincula así las reivindicaciones de la huelga con una preocupación que los movimientos especializados de Acción Católica y la Pastoral Obrera vienen expresando desde hace años: la creciente distancia entre tener un empleo y disponer de las condiciones materiales necesarias para vivir con dignidad.

Las entidades firmantes subrayan que su presencia en la realidad social les permite conocer de primera mano estas dificultades. “Desde los movimientos de base de la Iglesia, vivimos en la frontera entre tres mundos: el de las personas jóvenes, el de la clase obrera y el de las comunidades cristianas”, explican.

Desde esa experiencia, consideran imprescindible reforzar las alianzas entre organizaciones sociales, sindicales y eclesiales para afrontar problemas que no pueden resolverse únicamente mediante esfuerzos individuales.

“Ante la precariedad y la vulneración de derechos, no bastan las salidas individuales: necesitamos organización, solidaridad y acción compartida”, sostienen.

La Doctrina Social de la Iglesia como fundamento de la movilización

El manifiesto fundamenta expresamente la adhesión a la huelga general en la Doctrina Social de la Iglesia y en las enseñanzas de los papas Francisco y León XIV sobre los derechos de las personas trabajadoras y los movimientos populares.

Las organizaciones recuerdan que toda persona tiene derecho a un trabajo digno, una vivienda y unas condiciones materiales que permitan su pleno desarrollo.

En este sentido, recuperan la reivindicación de las tres T: Tierra, techo y trabajo impulsada por Francisco y reafirmada por León XIV durante su encuentro con los movimientos populares.

“Haciéndome eco de las peticiones de Francisco, hoy reafirmo: la tierra, el techo y el trabajo son derechos sagrados por los que vale la pena luchar”, recuerdan las entidades, citando las palabras del pontífice.

Las tres T de Francisco
El manifiesto fundamenta expresamente la adhesión a la huelga general en la Doctrina Social de la Iglesia y en las enseñanzas de los papas Francisco y León XIV sobre los derechos de las personas trabajadoras y los movimientos populares

Esta referencia constituye uno de los argumentos centrales del pronunciamiento. Para las organizaciones firmantes, la participación en la huelga responde a una exigencia de coherencia entre la fe cristiana y la defensa de los derechos sociales.

“Como cristianos y cristianas, reconocemos en esta lucha un compromiso con la justicia y la dignidad humana. La fe nos impulsa a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de las personas ni ante las estructuras que generan desigualdad”, afirman.

El documento también reivindica el papel de la Iglesia en la defensa de unas condiciones de vida dignas para todas las personas, especialmente para quienes sufren las consecuencias de la desigualdad económica.

Una llamada a detener el país y transformar el modelo de vivienda

Las organizaciones consideran la huelga general un instrumento legítimo de reivindicación colectiva y recuerdan su importancia histórica en la conquista de los derechos laborales.

Reivindicamos la huelga general como un derecho histórico de la clase trabajadora para hacer oír su voz

En su declaración, presentan la jornada del 11 de noviembre como una oportunidad para exigir cambios profundos en las políticas de vivienda y situar las necesidades de las personas por delante de los intereses económicos.

“El 11 de noviembre es una llamada a detener el país y exigir una transformación radical del modelo de vivienda que tanto asfixia a la clase trabajadora”, sostienen.

Las entidades cristianas insisten en que la economía y las instituciones deben estar al servicio de la vida y reclaman medidas concretas que mejoren las condiciones materiales de la mayoría social.

Con esta adhesión, los movimientos de Iglesia de Cataluña se incorporan públicamente a la movilización impulsada por el sindicalismo y las organizaciones por el derecho a la vivienda, en una convocatoria que también plantea reivindicaciones sobre los salarios y el encarecimiento de la vida.

Bien común

El manifiesto concluye con una llamada expresa a la participación en la huelga general del 11 de noviembre y a sumar esfuerzos para conseguir transformaciones sociales efectivas.

“Nos adherimos a la huelga general del 11 de noviembre por la dignidad de la clase obrera, por el derecho a vivir y por el bien común”, concluyen las nueve entidades firmantes.

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