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El obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez, apela a un debate “sereno” sobre el aborto y la dignidad humana

En un artículo de La Vanguardia, defiende la vida desde la concepción y rechaza que la interrupción voluntaria del embarazo sea considerada un “derecho verdadero”

El obispo Gómez. | Archivo

El obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez, ha publicado este domingo en La Vanguardia un artículo de opinión titulado “Pascua es vida”, en el que defiende que defiende una visión de la vida humana basada en la dignidad desde su inicio y expresa su rechazo a la posibilidad de blindar constitucionalmente el derecho al aborto.

En el texto, el prelado parte del mensaje de la Pascua cristiana para situar su reflexión en clave moral y social. Recupera la máxima de Terencio —“Soy hombre y nada humano me es ajeno”— para justificar la necesidad de afrontar debates incómodos y de salir de la indiferencia ante cuestiones que, según sostiene, afectan al núcleo de la dignidad humana.

El artículo centra buena parte de su argumentario en el debate político abierto a raíz de la propuesta del Gobierno español de reformar la Constitución en materia de derechos reproductivos. En este sentido, Gómez cuestiona que la interrupción voluntaria del embarazo pueda ser considerada un “derecho verdadero” y rechaza que esta posibilidad quede recogida en el texto constitucional. En este punto, apela tanto a argumentos éticos como científicos para defender que el embrión es ya un ser humano con identidad propia desde el momento de la fecundación.

Gómez cuestiona que la interrupción voluntaria del embarazo pueda ser considerada un “derecho verdadero” | Archivo

El obispo contrapone también lo que considera una creciente sensibilidad social hacia la protección de los animales y el medio ambiente con una menor exigencia, a su entender, en la defensa de la vida humana en las primeras etapas. Esta comparación es uno de los ejes centrales de su artículo y le sirve para reclamar un debate público “sereno” sobre el nivel de humanidad que reflejan las leyes.

Sin limitarse al plano doctrinal, el texto incorpora una dimensión social y demográfica. El obispo cita datos sobre los abortos registrados en España en 2024 y sobre el saldo vegetativo negativo para reforzar su tesis de que hacen falta políticas públicas orientadas a favorecer la natalidad y la protección de la maternidad. Aun así, también advierte de que el aborto no se puede simplificar, y lo define como un “drama” que afecta a miles de mujeres y familias.

En la parte final del artículo, el dominico pide que las administraciones prioricen ayudas eficaces ante embarazos imprevistos y refuercen el apoyo a la maternidad y la paternidad. Su propuesta, enmarcada en la celebración pascual, contiene así una defensa explícita de la vida prenatal y un llamamiento al acompañamiento social e institucional de las mujeres embarazadas.

El texto se sitúa plenamente dentro de la doctrina tradicional de la Iglesia católica sobre la defensa de la vida desde la concepción, pero lo hace en un contexto político especialmente sensible, en el que el debate sobre derechos reproductivos vuelve a ocupar el centro de la discusión pública.

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