Peio Sánchez: “Barcelona ya no es una ciudad acogedora, es una ciudad inhóspita”
El rector de la parroquia de Santa Anna alerta de la falta de una respuesta pública al aumento de personas que duermen en la calle
Dormir en la calle nunca es una opción segura, pero con temperaturas extremas se convierte en una amenaza directa para la vida. En Barcelona, los dispositivos de emergencia se activan cuando llega el frío extremo, pero no logran llegar a todas las personas que lo necesitan. El pasado miércoles 7 de enero murió una persona en Badalona y otra en Barcelona a causa de estas condiciones climáticas. Peio Sánchez, rector de la parroquia Hospital de Campaña de Santa Anna, alerta de que el sinhogarismo ya no responde al perfil clásico y de que lo que vemos estos días de invierno es solo la punta de un iceberg sostenido por la falta de vivienda, la ausencia de acompañamiento y la cronificación de la irregularidad administrativa.
Pregunta.Hace tanto frío que cuesta imaginar qué significa dormir en la calle.
Respuesta. Sí, es una situación difícil. Para algunas personas ya es complicado afrontar el día a día, pero con este frío aún lo es más.
P.Si en Barcelona hay servicios que se activan en momentos de emergencia como este, ¿por qué no llegamos a las personas que duermen en la calle?
R. Las cosas son un poco más complicadas de lo que parece. Si la gente está fuera de la atención municipal de los servicios públicos, también será difícil atraerla en un momento de emergencia. Esto indica que no basta con los servicios públicos para acompañar la situación de las personas, ni para prever estas emergencias. Por ejemplo, se ha abierto un albergue de emergencia, que ha atendido a unas 20 personas y tiene muchas más plazas disponibles. Esto quiere decir que no había detrás un buen acompañamiento de las personas sin hogar.
P. ¿Ha cambiado el perfil de las personas que se encuentran en situación de sinhogarismo?
R. El sinhogarismo clásico era el de hombres con problemas de consumo de tóxicos y una larga trayectoria de vida en la calle. Esa ya no es la situación actual. Nosotros lo que vemos es que un porcentaje muy alto de las personas que acogemos tiene menos de 35 años. Y, de estas, aproximadamente el 95 % no tiene documentación. Esto indica que antes la migración llegaba con una red de acogida que ahora no existe. Cuando esta red cae, la gente llega y no tiene dónde instalarse y acaba durmiendo a la intemperie.
P. La noche del 3 de diciembre de 2025, la Fundación Arrels contabilizó 1.982 personas durmiendo en la calle.
R. El recuento oficial de la Fundación Arrels es de unas dos mil personas, sí, pero nosotros somos conscientes de que la cifra real podría ser casi el doble. Cuando se hace el recuento, hay muchas personas que no se ven: quienes duermen en cajeros, en barracas, en garajes, dentro de coches… El recuento solo muestra la punta del iceberg de la situación que nos ocupa. Tenemos muchísimas personas en la calle y no hay una respuesta pública ni suficientes recursos para una acogida mínima. El frío solo hace evidente lo que sucede habitualmente.
P. Precisamente por el frío, ha habido dos personas que han muerto. Una en Badalona y otra en Barcelona.
R. Sí, es preocupante. Pero querría remarcar la diferencia de ambiente que se respira en ambas ciudades. En Badalona no solo no se hace acogida, sino que se mantiene un discurso xenófobo que enciende una xenofobia popular. En Barcelona no se hace este discurso, pero tampoco se atiende lo suficientemente bien a las personas.
P. ¿A cuántas personas acompañan en el Hospital de Campaña de Santa Anna?
R. Este año 2025, en el servicio, hemos acompañado directamente a más de 3.850 personas. Hemos dado más de 141.848 comidas. Son cifras enormes para una ciudad como Barcelona. Según FEANTSA, la Federación Europea de Atención a las Personas Sin Hogar, superamos los 2.100.000 personas sin hogar en Europa, y mayoritariamente es población migrante.
P. ¿De dónde proceden principalmente estas personas?
R. Mayormente son hombres jóvenes del norte de África (especialmente Argelia y Marruecos) y del África subsahariana, sobre todo de Senegal, Malí y Gambia. También hay un aumento de personas procedentes de América Latina. Esta llegada es diferente: es legal, por aeropuerto, no en patera, y es mucho más femenina. A menudo son mujeres que huyen de abusos y de persecuciones de narcos o mafias. Esto hace que haya un crecimiento de mujeres en la calle, una situación que es preocupante.
P. ¿Hay mujeres durmiendo en el Hospital de Campaña?
R. Sí. Actualmente hay cinco mujeres que pasan la noche en el Hospital de Campaña de Santa Anna. Mujeres que llegaron con una semana de hotel y sin dinero, y al cabo de un mes ya están en la calle.
P. ¿Cómo funciona el dispositivo de Santa Anna?
R. Ponemos en marcha este dispositivo cuatro o cinco veces al año. Cada vez acogemos a 15 personas durante 15 días. Lo activamos cuando hace frío, pero también cuando detectamos un aumento de personas en máxima vulnerabilidad en la calle. Ahora tenemos dos mujeres, una de ellas embarazada, dos personas que acaban de salir del hospital y un grupo de jóvenes de 18 años. Después de estos días con nosotros, los servicios sociales valoran la posible derivación de los casos más vulnerables.
P. ¿Dormir en la calle es peligroso?
R. La calle es un riesgo permanente, especialmente para personas enfermas, mujeres, jóvenes y muy jóvenes. Cada día pasan por Santa Anna unas 300 personas diferentes. Entre estas, detectamos las situaciones de máxima vulnerabilidad y son estas las que se quedan a dormir en la iglesia.
P. ¿De cuántas plazas en pisos disponen?
R. Tenemos 30 plazas en pisos, que están todas ocupadas. Además, abrimos la iglesia. No es solo un servicio, también es un gesto simbólico que supone apertura. Creemos que si se multiplicaran estos gestos, el problema no tendría la magnitud actual.
P. ¿Qué debería cambiar estructuralmente?
R. Hay dos problemas graves. El primero es la vivienda. Si ya es difícil para quien está más o menos bien, para quienes están en el último peldaño ya es imposible. Barcelona ya no es una ciudad acogedora, es una ciudad inhóspita.
En el ámbito municipal hace falta una red de acogida en los barrios, con dispositivos pequeños, para 10 o 15 personas. Cuando hablamos de acogida hablamos de inmediatez y de acompañar a personas con muchas posibilidades de integrarse socialmente.
En el ámbito catalán, hace falta una red territorial de derivación. No es solo una cuestión social, sino también una oportunidad de distribuir personas que pueden trabajar y, por tanto, una oportunidad económica para el territorio. En el Parlament hay que aprobar la Ley de Sinhogarismo, que lleva años bloqueada. Es una emergencia social y todavía no se han hecho los deberes.
P. ¿Y la situación de las personas indocumentadas?
R. Si no se aborda, deteriorará la seguridad y la estructura laboral. No se puede mirar hacia otro lado. Hay sobre la mesa una propuesta de regularización impulsada desde el Parlament, con el apoyo de la Iglesia, pero sigue en un cajón. Por eso hacemos un llamamiento tanto al Ayuntamiento como a la Generalitat y al Gobierno español.
P. ¿Qué papel juega el Hospital de Campaña en la denuncia?
R. Una de nuestras tareas es hacer visible una realidad que a menudo también esconden los servicios sociales públicos. No dependemos directamente de ninguna administración y eso nos da libertad para hablar.
P. ¿De qué manera les preocupa el crecimiento del discurso xenófobo?
R. Mucho. Nos preocupa cómo algunos partidos alimentan la xenofobia y la aporofobia, y cómo una parte de la ciudadanía asume ese discurso. El caso de Badalona es muy grave. Cuando se enciende este fuego, después nadie podrá apagarlo. No es un problema de seguridad: los datos dicen que la delincuencia baja. Es un uso político del tema que pone en peligro la convivencia.
P. ¿Cómo debería actuar la Iglesia?
R. Si unos vecinos se ponen delante de una iglesia para cerrarla, nosotros deberíamos mantener la puerta abierta. Nadie puede impedir que una parroquia acoja. Si eso pasa, tenemos que preguntarnos en qué sociedad vivimos.
P. ¿Hay alguna iniciativa prevista?
R. El 24 de enero haremos un encuentro de experiencias de acogida de diferentes puntos de España, impulsadas por la Iglesia. En breve publicaremos más información sobre esta iniciativa.
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