Pioppo destaca el papel de la vida religiosa en el segundo día de la XXXII Asamblea General de CONFER
El nuncio apostólico en España presidió este miércoles la Eucaristía del segundo día de la 32ª Asamblea General de la CONFER, donde animó a los consagrados a renovar su vocación y a vivir con valentía el compromiso evangélico
(Confer).- El nuncio apostólico en España, Monseñor Piero Pioppo, presidió este miércoles la Eucaristía del segundo día de la 32ª Asamblea General de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), donde animó a los consagrados a renovar su vocación y a vivir con valentía el compromiso evangélico en el contexto actual de la Iglesia.
Durante su homilía, el representante de la Santa Sede trasladó además el saludo y la cercanía del papa León XIV, quien, según afirmó, agradece “el espíritu de comunión” mostrado por la vida religiosa en España. Pioppo destacó que el Pontífice, perteneciente también a una orden religiosa agustiniana, conoce y valora “la importante labor” desempeñada por los religiosos y religiosas.
Vocación religiosa como un "éxodo permanente"
En el marco de la reciente celebración de Pentecostés, el nuncio invitó a los participantes de la Asamblea a dejarse guiar por el Espíritu Santo para discernir los retos actuales de la vida consagrada. “Estáis aquí con el deseo de rezar y reflexionar juntos, compartir vuestras experiencias y redescubrir el modo de afrontar el momento presente en el seguimiento de Cristo”, señaló.
Monseñor Pioppo definió la vocación religiosa como un “éxodo permanente”, inspirado en la llamada de Cristo y sostenido por el Espíritu Santo. Recordando enseñanzas de san Juan Pablo II, subrayó que la vida consagrada implica una constante salida de uno mismo hacia Dios y hacia los demás.
El nuncio también reflexionó sobre las dificultades que surgen con el paso del tiempo en la fidelidad vocacional, como la rutina, el cansancio o la desilusión. A partir del episodio evangélico de Santiago y Juan, exhortó a los religiosos a renovar diariamente su respuesta al Señor y a mantener viva la disponibilidad para servir al Evangelio, incluso en medio de las pruebas.
Asimismo, hizo referencia al lema inclusivo “Todos, todos, todos”, para recordar que el mensaje cristiano está dirigido a toda la humanidad y que la vida religiosa tiene la misión de llevar el Evangelio a cada persona mediante el testimonio humilde y gozoso.
La homilía concluyó con una invitación a mirar a la Virgen María como modelo de entrega y obediencia a la voluntad de Dios, alentando a los presentes a vivir su vocación desde la confianza y la disponibilidad plena.