Ricardo Blázquez: "Un Papa nunca puede ser la copia de otro"
El cardenal emérito de Valladolid y ex presidente de la CEE valora el reciente consistorio de cardenales: "Creo que se trata de una inversión en la vida de la Iglesia para que todas las instituciones y personas vivan eclesialmente en forma de comunión"
Con Roma aún vibrando por el reciente cierre de las Puertas Santas del Jubileo 2025, el epicentro de la cristiandad ha acogido, los días 7 y 8 de enero, el Consistorio extraordinario convocado por el Papa León XIV. El cardenal arzobispo emérito de Valladolid, Ricardo Blázquez, uno de los 170 purpurados que han participado en el encuentro, ha conversado con Iglesia en Valladolid para ofrecer una visión de conjunto sobre las claves de esta asamblea.
Pregunta. Don Ricardo, usted ha tenido la oportunidad de participar en este Consistorio extraordinario y, al mismo tiempo, vivir la clausura del Año Jubilar de la Esperanza en Roma. ¿Cómo ha sido su experiencia?
Respuesta. Yo fui un día antes, precisamente para participar también en la Solemnidad de la Epifanía, que precedió a la clausura de la Puerta Santa. Tuvimos una celebración muy entrañable y de una gran dignidad, como suelen ser las celebraciones en la Santa Sede. Primero participamos en el rito de clausura ,y después, en la celebración de la Eucaristía. Todo resultó muy bien.
P. Tras el cierre del Jubileo 2025, ¿qué prioridades urgentes les ha trasladado el Papa a los Cardenales para este inicio de 2026?
R. Imagino que, una vez finalizado el Año Santo, que tenía un calendario fijado, el Santo Padre podrá dedicarse plenamente al Ministerio y a las iniciativas que considere oportunas. En este sentido creo que se enmarca la convocatoria y la presidencia del Consistorio extraordinario de Cardenales. En el encuentro se propusieron cuatro temas en los grupos y se eligió por unanimidad tratar sobre la evangelización, teniendo como pauta la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, ’Evangelii Gaudium’. El segundo tema, elegido por gran mayoría, aunque no por unanimidad, fue la sinodalidad. Se trata de continuar profundizando en lo que significa la comunión eclesial según el Concilio Vaticano II y analizar qué significa caminar juntos. Y justamente, es lo que ya se está haciendo. Creo que se trata de una inversión en la vida de la Iglesia para que todas las instituciones y personas vivan eclesialmente en forma de comunión.
P. Evangelización, sinodalidad… el Papa León XIV también ha subrayado la continuidad con el camino del Concilio Vaticano II e, incluso ha anunciado un nuevo ciclo de catequesis centrado en él. En este marco, ¿qué importancia tiene para la Iglesia del siglo XXI el Vaticano II?
R. El Concilio Vaticano II ha sido el acontecimiento mayor en los últimos siglos. Fue un concilio ecuménico y al mismo tiempo ecumenista. En esta nueva época cada vez se manifiesta con mayor claridad a través de preguntas fundamentales: Iglesia, ¿qué dices de ti misma? ¿qué dices de Dios? ¿cuál es el testimonio que das sobre Jesucristo en nuestro mundo? Y ha habido, desde la celebración del Concilio hasta nuestros días, muchos acontecimientos y hechos de recepción, pero el Concilio no está, ni mucho menos, completamente recibido. Por eso, que el Papa subraye su importancia y anuncie estas catequesis para 2026. Creo que van en la misma línea de cómo el Concilio es recibido, es actuado y es vivido por cada uno de nosotros.
P. Y todo esto, don Ricardo, ¿nos habla de una prolongación de la tarea de Francisco o es un camino que continúa por nuevas sendas?
R. Todos los Papas son sucesores de Pedro. Cada Papa tiene su trayectoria particular, también su formación, el lugar donde ha vivido, donde ha nacido, donde ha crecido,... Ciertamente hay una continuidad, pero un Papa nunca puede ser la copia de otro. Desde este punto de vista, León XIV va marcando sus líneas poco a poco y, una vez clausurado el Jubileo, lo hace ya con mayor libertad de movimientos, mirando hacia el futuro.
R. Tengo la impresión de que el Consistorio de Cardenales va a ser una de las acentuaciones que el Santo Padre va a significar a lo largo de su Pontificado. De hecho, ya nos anunció que para los días 27 y 28 del mes de junio, vísperas de San Pedro y San Pablo, nos convocará a otro encuentro de cardenales, y probablemente haya uno cada año. Iremos viendo; él es quien tiene la palabra y la decisión.
Ojalá pudiera venir a Castilla, a Valladolid, a Ávila,… a tantos lugares. Pero mejor no vamos a atosigar al Papa, no vaya a pensar que los españoles son unos cargantes y unos pesados
P. ¿Usted tiene pensado acudir a esa nueva sesión del mes de junio?
R. Mientras pueda y la salud me lo permita, voy a continuar actuando el ministerio que la Iglesia me ha otorgado. El Papa Francisco me nombró cardenal en 2015 y, desde entonces, he procurado, en la medida de lo posible, cumplir los trabajos que me ha confiado. Estoy dispuesto a hacerlo; si puedo, iré, si Dios quiere.
P. De nuevo ha coincidido con el Papa León XIV tras su elección como sucesor de Pedro. ¿Cómo ha sido este reencuentro y qué sensaciones le ha transmitido?
R. Conocí al Papa actual en la ordenación de un obispo para una prelatura de Perú que se llama Iquitos. Entonces él era el Prior General de los Agustinos. Después nos encontramos en la ordenación del anterior obispo de Palencia—también agustino— y en otros ritos, como el del obispo mártir de Teruel. Ahora nos hemos reencontrado. El Papa ha estado todo el tiempo junto a nosotros, caminando y recibiendo saludos. Él ha tomado notas. Estábamos divididos en grupos, donde cada uno tenía tres minutos para intervenir. Una vez finalizadas las intervenciones teníamos un diálogo más abierto para informar después a la Asamblea.
P. El Consistorio ha buscado favorecer el discernimiento común. ¿Cuáles han sido precisamente los temas de debate más intensos?
R. Propiamente debate no ha habido. Lo que se ha hecho es responder a la petición del Papa: Necesito escucharles, necesito contar con la colaboración de ustedes”. A través de los documentos redactados y las intervenciones públicas, aparecieron cuestiones sobre la evangelización y también sobre la sinodalidad, pero no hubo discusiones como tales.
P. ¿Y usted ha tenido oportunidad de intervenir?
R. Sí, he intervenido en el grupo.
P. ¿Podría compartir con nosotros las palabras que transmitió en la Asamblea?
R. Bueno, yo me he sentido muy a gusto. En el grupo que yo presidía había dos prefectos de dicasterios romanos y otros cardenales de diversas procedencias. Por ejemplo, coincidí con el obispo emérito de Aparecida, donde yo estuve siendo presidente de la Conferencia Episcopal Española. Ya nos habíamos encontrado otras veces y me ha satisfecho mucho poder saludarlo de nuevo.
P. Ante la futura visita del Papa León XIV a España y la posibilidad de que se desplace a Mayorga, —invitación que en su día le hizo don Luis con motivo de la celebración del Año Jubilar de la Santidad—, ¿qué le parecería que se hiciera presente en nuestro mundo rural?
R. (Ríe) ¡Encantado, encantado! Como saben todos, tuvieron una reunión los responsables de la organización aquí en España de la visita que efectivamente va a tener lugar. Los tres lugares que se han hecho públicos, pero el Papa tiene que decidir, son Barcelona, Madrid y Canarias. Este último destino viene a ser una especie de encomienda que el Papa Francisco no pudo cumplir. Ojalá pudiera venir a Castilla, a Valladolid, a Ávila,… a tantos lugares. Pero mejor no vamos a atosigar al Papa, no vaya a pensar que los españoles son unos cargantes y unos pesados (ríe).
P. A lo mejor nos da la sorpresa
R. Pues ojalá.