Sebastià Escalas, comisario del Año Gaudí en Mallorca: "La reforma de la Seu invita a redescubrir al arquitecto de la fe"
La isla conmemora el centenario de la muerte del genio con diversas actividades
En 2026 se cumple el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y Mallorca se suma con una conmemoración que quiere reivindicar su huella en la Catedral de Mallorca, la Seu, el único gran templo histórico en el que el arquitecto catalán intervino de manera directa y prolongada. La reforma mallorquina es una pieza clave para entender su evolución arquitectónica y espiritual.
El comisario del Año Gaudí en la isla, Sebastià Escalas, explica el sentido de una programación que combinará investigación académica, divulgación cultural y experiencia espiritual con el objetivo de redescubrir la dimensión litúrgica de la intervención y proyectar internacionalmente Mallorca dentro del marco del centenario.
Pregunta. ¿Cómo definiría el sentido y los objetivos principales del Año Gaudí 2026 en la Seu?
Respuesta. El Año Gaudí 2026 en la Catedral de Mallorca quiere ser mucho más que una conmemoración histórica. Es una oportunidad para redescubrir el sentido profundo de la intervención de Gaudí en la Seu y situarla en el lugar que le corresponde dentro del conjunto de su obra. Nuestro objetivo principal es destacar la dimensión litúrgica, espiritual y pastoral de su proyecto, que no fue una restauración ornamental, sino una auténtica reforma del espacio celebrativo, concebida en diálogo con el obispo Pere Joan Campins y con las directrices del Cabildo Catedralicio.
R. Gaudí entiende la Seu como un templo vivo y trabaja para revitalizar la celebración y la participación de los fieles, con intuiciones que décadas más tarde asumiría el Concilio Vaticano II. Al mismo tiempo, queremos reforzar el conocimiento académico y patrimonial de su actuación y proyectarla internacionalmente dentro del marco del centenario, situando Mallorca como un espacio clave para entender al Gaudí más eclesial y reformador.
P. ¿Qué vínculo específico tiene Antoni Gaudí con Mallorca y con la Seu?
R. Gaudí trabajó en la Catedral de Mallorca entre 1904 y 1914, con actuaciones hasta 1915, llamado por el obispo Campins. Esta etapa es fundamental para entender su evolución arquitectónica y espiritual. La Seu es el único gran templo histórico en el que Gaudí intervino de manera directa y prolongada.
R. No se trata de una obra nueva, como la Sagrada Familia, sino de un diálogo con un edificio gótico vivo, con una comunidad concreta y con una tradición litúrgica consolidada. Esta condición convierte la intervención en una experiencia singular dentro de su trayectoria. En Mallorca, Gaudí no solo aplica soluciones formales, sino que desarrolla una concepción integral del espacio sagrado al servicio de la liturgia y de la fe.
P. La intervención es considerada una obra inacabada. ¿Qué valor tiene hoy?
R. Es cierto que el proyecto global no se completó, pero lo que se ejecutó tiene un valor extraordinario. Patrimonialmente representa una de las intervenciones más significativas en una catedral gótica europea del siglo XX. Espacial y litúrgicamente supone una reforma profundamente innovadora.
R. El traslado del coro, que ocupaba el centro de la nave; el adelantamiento y centralidad del altar; la recuperación de la visibilidad de la cátedra episcopal, y la nueva concepción del presbiterio como espacio abierto y articulador son ejemplos claros. Simbólicamente es un caso de cómo la tradición puede reinterpretarse sin romper con su esencia, y espiritualmente continúa marcando la manera en que se articula el espacio celebrativo.
P. ¿En qué elementos se hace más visible su concepción del espacio sagrado?
R. Sobre todo en la centralidad del altar, en el protagonismo de la cátedra episcopal y en el papel esencial de la luz como elemento teológico y simbólico. El baldaquino suspendido sobre el altar es una pieza paradigmática, porque no es solo un elemento artístico, sino una catequesis visual sobre el misterio eucarístico.
R. También es fundamental el proyecto lumínico. Gaudí combina la introducción pionera de la iluminación eléctrica con un estudio cuidadoso de las vidrieras y de la tricromía, concibiendo la luz como lenguaje espiritual e integrando arquitectura, mobiliario, artes aplicadas y simbolismo en una unidad orgánica.
P. ¿Cómo ayuda el Año Gaudí 2026 a redescubrir la dimensión religiosa de Gaudí?
R. El centenario nos ofrece la oportunidad de presentar a Gaudí no solo como un genio formal, sino como un arquitecto profundamente arraigado en la fe y comprometido con la liturgia. En la Seu podemos mostrar a un Gaudí que escucha, dialoga y se adapta a un templo gótico de gran carga histórica.
R. Es un Gaudí que entiende la arquitectura como mediación del Misterio. Esto ayuda a equilibrar la imagen a menudo reducida a la originalidad estética y permite redescubrir la coherencia interior que sostiene toda su obra.
P. ¿Qué actividades se han previsto?
R. Desde la Catedral se han previsto diversas líneas de trabajo: jornadas académicas y congresos en colaboración con la Cátedra Seu de Mallorca de la Universidad de las Islas Baleares, exposiciones documentales sobre el proyecto de reforma y el contexto histórico, itinerarios guiados especializados y visitas temáticas, conferencias y publicaciones científicas y divulgativas, propuestas educativas y materiales pedagógicos, y celebraciones litúrgicas que destaquen la dimensión espiritual de su legado.
R. El objetivo es combinar rigor académico, divulgación cultural y experiencia espiritual, tanto para el público local como para los visitantes internacionales.
P. ¿Qué papel tienen la Cátedra Seu de Mallorca de la UIB y el Consejo Gaudí?
R. La Cátedra Seu de Mallorca de la UIB aporta el rigor científico y la investigación histórica necesaria para profundizar en el conocimiento de la intervención y su contexto, y permite abordar la figura de Gaudí desde una perspectiva interdisciplinaria.
R. El Consejo Gaudí integra la conmemoración dentro del marco global del centenario y facilita la coordinación con otras instituciones, reforzando la proyección internacional de la Seu.
P. ¿Puede contribuir a profundizar la relación entre fe, cultura y patrimonio?
R. Sin duda. La Seu es al mismo tiempo monumento, espacio cultural e iglesia viva. El Año Gaudí puede mostrar que estos tres ámbitos no son contradictorios, sino complementarios.
R. Gaudí es un ejemplo claro, porque para él la belleza no era un fin en sí misma, sino camino hacia Dios. Su intervención nos recuerda que el patrimonio no es solo memoria del pasado, sino experiencia viva que continúa generando sentido.
P. ¿Qué impacto puede tener en la proyección internacional de Mallorca?
R. Mallorca puede convertirse en uno de los focos destacados del centenario Gaudí. La intervención en la Seu es clave para entender al Gaudí reformador litúrgico y su diálogo con el gótico.
R. Además, su presencia en la isla situó Palma en los debates más avanzados sobre renovación del arte sacro y favoreció la proyección del modernismo, especialmente a través de colaboradores como Joan Rubió o Josep Maria Jujol.
P. ¿Qué mensaje final transmitiría a los lectores?
R. Gaudí en la Catedral de Mallorca no es solo un capítulo de la historia del arte. Es una invitación a mirar el espacio sagrado con ojos renovados.
R. Su huella nos recuerda que la tradición puede estar viva, que la belleza puede abrir caminos de trascendencia y que la arquitectura, cuando nace de la fe, se convierte en oración construida. El Año Gaudí 2026 es una oportunidad para redescubrir esta mirada y para entender mejor tanto a Gaudí como a la propia Catedral.
