León XIV exige “un cambio de rumbo” al clero de Roma: “Es urgente volver a anunciar el Evangelio, esta es la prioridad”

En su primer encuentro con 'sus' curas, Prevost les invita a "vencer la tentación de la autorreferencialidad, que genera sobrecarga y dispersión, para trabajar cada vez más juntos", a preocuparse de los más jóvenes y a "experimentar" para i"nvolucrar de una manera nueva a los niños, los jóvenes y las familias"

León XIV, con el clero de la diócesis de Roma
León XIV, con el clero de la diócesis de Roma | Vatican Media

Primer encuentro del Papa León con el clero de Roma. Un encuentro cálido, y esperado, del Obispo de Roma con sus curas. Con palabras suaves, pero claras, Prevost pidió “un cambio de rumbo” basado en tres premisas: la vuelta al anuncio del Evangelio, el “aprender a trabajar juntos” y una mirada a los sacerdotes más jóvenes, hijos de una generación frustrada.

En un discurso trufado de referencias a Francisco y a Evangelii Gaudium, Prevost insistió en que, como en tiempos de Pablo, el clero está llamado a evangelizar “con nuestra creatividad y nuestros carismas”, y a hacerlo teniendo en cuenta “el contexto cambiante y el paso del tiempo”, en el que “se percibe un cierto cansancio, cierta decepción o frustración, un cierto deterioro espiritual y moral”.

“El fuego está encendido, pero siempre hay que reavivarlo”, recordó León XIV, quien pidió “admitir con humildad que la llama de este fuego no siempre conserva la misma vitalidad y necesita ser reavivada”.

Sacerdotes presentes en el encuentro con el Papa
Sacerdotes presentes en el encuentro con el Papa | Vatican Media

“Presionados por los repentinos cambios culturales y los escenarios en los que se desarrolla nuestra misión, a veces asaltados por el cansancio y el peso de la rutina, o desanimados por la creciente desafección hacia la fe y la práctica religiosa, sentimos la necesidad de que este fuego sea alimentado y reavivado”, insistió, haciendo hincapié en la pastoral de las parroquias.

Es en el día a día donde “las fatigas y las incomprensiones también pueden ser una ocasión para reflexionar sobre los desafíos pastorales que hay que afrontar”, en particular “en lo que respecta a la relación entre la iniciación cristiana y la evangelización”, donde “necesitamos un claro cambio de rumbo”.

“La pastoral ordinaria está estructurada según un modelo clásico que se preocupa ante todo de garantizar la administración de los sacramentos, pero tal modelo presupone que la fe se transmite de alguna manera también por el entorno, tanto por la sociedad como por el ámbito familiar”, advirtió el Papa, quien instó a admitir que “asistimos a una creciente erosión de la práctica religiosa”.

León XIV habla con los sacerdotes de Roma
León XIV habla con los sacerdotes de Roma | Vatican Media

¿Qué hacer? León XIV lo tiene claro. “Es urgente volver a anunciar el Evangelio: esta es la prioridad”. Roma, como otras grandes ciudades, expresó el pontífice, “está marcada por la movilidad permanente, por una nueva forma de habitar el territorio y de vivir el tiempo, por tejidos relacionales y familiares cada vez más plurales y a veces deshilachados. Por lo tanto, es necesario que la pastoral parroquial vuelva a centrarse en el anuncio, para buscar formas y medios que ayuden a las personas a volver a entrar en contacto con la promesa de Jesús”.

“Es necesario experimentar otras formas de transmitir la fe, incluso fuera de los caminos clásicos, para tratar de involucrar de una manera nueva a los niños, los jóvenes y las familias”, propuso el Papa.

En segundo término, Prevost animó a “aprender a trabajar juntos, en comunión”, sin “pensar y actuar de manera solitaria”. Porque, hoy, “la parroquia por sí sola no es suficiente para iniciar un camino de evangelización capaz de llegar a quienes no pueden participar adecuadamente”.

“En un territorio de grandes dimensiones como el romano, es necesario vencer la tentación de la autorreferencialidad, que genera sobrecarga y dispersión, para trabajar cada vez más juntos (…). Se necesita una mayor coordinación que, lejos de ser un expediente pastoral, pretenda expresar nuestra comunión presbiteral”.

Roma está marcada por la movilidad permanente, por una nueva forma de habitar el territorio y de vivir el tiempo, por tejidos relacionales y familiares cada vez más plurales y a veces deshilachados. Por lo tanto, es necesario que la pastoral parroquial vuelva a centrarse en el anuncio, para buscar formas y medios que ayuden a las personas a volver a entrar en contacto con la promesa de Jesús

Finalmente, el Papa invitó a “la cercanía a los jóvenes”, a menudo alejados de la Iglesia y sin referencia a Dios. “Se trata, por tanto, de captar y leer el profundo malestar existencial que les habita, su desorientación, sus múltiples dificultades, así como los fenómenos que les involucran en el mundo virtual y los síntomas de una preocupante agresividad, que a veces desemboca en violencia”.

“No tenemos soluciones fáciles que nos aseguren resultados inmediatos, pero, en la medida de lo posible, podemos escuchar a los jóvenes, estar presentes, acogerlos, compartir un poco de su vida”, incidió Prevost, animando a intentar “como parroquias, dialogar e interactuar con las instituciones presentes en el territorio, con la escuela, con los especialistas en el campo de la educación y las ciencias humanas y con todos aquellos que se preocupan por el destino y el futuro de nuestros jóvenes”.

Las palabras del Papa finalizaron con “unas palabras de ánimo a los sacerdotes más jóvenes, que a menudo experimentan en carne propia el potencial y las dificultades de su generación y de esta época”, con un clamor: “Acompañémonos y apoyémonos mutuamente”.

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