En Colombia; del “Milagro” al desastre “total”

Abelardo rezando
Abelardo rezando

No puedo evitar sentir que, frente a la “prepotencia” con la que llegó el gobierno entrante con su “Patria milagro” donde parecía que al otro día íbamos a pasar a vivir en el cielo, la realidad está dando un “golpe fuerte” que ojalá supieran leer y poner en práctica, aunque lo dudo totalmente porque están enceguecidos con su autosuficiencia.

Una mirada algo “maliciosa” hace pensar que no les sirvió de nada tanto rezo en la toma de posesión. Pareciera que ni la bendición judía, cristiana y católica, trajeron protección. Tampoco el “aleluya”, cantado por Maia y ni la imagen de la Virgen de Fátima, lograron protegernos. Menos aún, las fuerzas militares a las que Abelardo considero público fundamental de sus primeras palabras dirigidas a la nación. Esto cuestiona fuertemente esa fe ingenua que pide “milagros” y no ha entendido que la oración es el diálogo con nuestro Dios para entender lo que él quiere de la humanidad y nosotros disponernos a trabajar por ello. Ni Dios hace milagros extraordinarios ni nuestras oraciones mueven los hilos del cielo a nuestro favor.

Y si seguimos con los pocos milagros que vemos, constatémoslos en los nombramientos que cada día nos preocupan más. Nada de independencia de los de “siempre”, nada de, “cero corrupción” en el pasado o presente de muchos de los designados, nada de “mérito propio” -anunciaron el nombramiento de una ministra cuya hoja estaba en el banco de talentos que creó el gobierno, pero ni el banco siguió funcionando, ni hemos tenido más anuncios de nombramientos sin intereses del gobierno-. Y mucho que decir de lo que cada ministro va proponiendo como “milagro”: batalla cultural, fracking, recorte de derechos, privatización de la educación, inseguridad laboral, etc.

Sobre el “Libro de la verdad” -que cómo le pregunto Pilatos a Jesús en el evangelio de Juan: ¿qué es la verdad? (Jn 18, 38) sin que Jesús respondiera, nos lleva a preguntarnos la verdad de quiénes y con qué propósito. Demasiada utilización de la palabra “verdad” en un entramado político que parece estar muy lejos de ella. Igual están diciendo con el presupuesto presentado para este año, en que se apoyan en “la verdad” de lo que ocultaba el anterior gobierno, para justificar la enorme cifra que hará de nuestro país una patria más dependiente de los créditos millonarios y ajustará los bolsillos de todos tarde o temprano.

Muchas otras cosas se podrían seguir diciendo de este “no-milagro” que está resultando ser este gobierno. Pero solo quiero fijarme en otro aspecto. La “paz total” propuesta de Petro, que en verdad, fracasó. Pero el esfuerzo por hacer algo mejor no se logrará cerrando “definitivamente” el diálogo y poniendo en “la fuerza de las armas” la solución de la violencia que no logramos erradicar de nuestro país. Y, es de esperar que, si a esos grupos armados se les dice que van a acabar con ellos en 60 días, comiencen con retaliaciones y vuelva “la horrible noche” de la violencia, la violación de derechos humanos, la muerte.

Para distraernos un poco, los medios de comunicación nos repiten la noticia de la caída de cabecillas, extradiciones y mega cárceles. Si lo están consiguiendo... no parece que hubiera un ejército tan debilitado… o por que llega un nuevo general ¿se logran las capturas? En fin, creo que de milagros nada y de “desastre total” mucho. Duele el país y el retroceso será enorme. El desgaste por defender lo conseguido nos abrumará. Eso sí, lo que da fortaleza es la inmensa solidaridad de la gente común ante los desastres naturales y la resiliencia de muchos para seguir creyendo y trabajando por un país de paz y bien común y no de guerra y primacía de los de siempre.

(Foto tomada de Facebook: Suram TV)

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