Ver y creer los signos de la resurrección

Jesús vive entre nosotros y transforma nuestra realidad DOMINGO DE RESURRECCIÓN (5-04-2026)

Jesús ha resucitado
Jesús ha resucitado

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos (Jn 20, 1-9).

Una vez celebrada la Vigilia Pascual continuamos con los domingos de Pascua siendo el de hoy, el primer domingo de Pascua o domingo de resurrección. El evangelio es el de Juan y se refiere a la tumba vacía que primero encuentra María Magdalena y corre a contarle a Simón Pedro y al otro discípulo, Juan, a quien el mismo evangelio califica como “a quién Jesús amaba”.

La experiencia de resurrección aparece en los evangelios con algunos géneros literarios. El de la tumba vacía es uno y el de las apariciones es otro. Son maneras de contar la experiencia fundamental: Jesús al que vieron crucificado, ha resucitado. En este caso solo nos detenemos en la tumba vacía. María Magdalena solo ve la losa quitada del sepulcro, en cambio Pedro entra, aunque Juan ya había llegado a la entrada y visto los lienzos tendidos. Pero lo interesante de este pasaje son los signos que comienzan a mostrar la resurrección. Tanto los lienzos como el sudario son elementos que los discípulos ven y estos signos remiten a la experiencia fundamental: creer que Jesús, ha resucitado.

El evangelio de Juan continua, después de este pasaje, con el relato de la aparición de Jesús a María Magdalena, experiencia que nos hace afirmar que ella fue la primera testiga de la resurrección. Pero ese texto lo comentaremos en otro momento. Lo que interesa en este domingo es remitirnos a los signos que nos permiten ver que Jesús vive entre nosotros y transforma nuestra realidad. Se necesita ver y creer en los signos que hoy nos siguen afirmando la resurrección de Jesús. Cada esfuerzo por erradicar la desigualdad social, la discriminación por sexo, género, condición socioeconómica, diversidad cultural, religiosa, etc., el cuidado de la casa común, la suerte de los más débiles, son los signos del reino que nos invitan a asumir esas causas y trabajar por seguirlas fortaleciendo hasta que se logre el cambio de situación. Este es nuestro trabajo como discípulos y discípulas: dar testimonio de la resurrección de Jesús a través de nuestras obras. Solo así será creíble el misterio fundamental de nuestra fe, misterio que no podemos “demostrar” pero si “testimoniar” con nuestra vida comprometida con los valores del reino.

Comencemos este tiempo pascual pidiendo ver y creer, como lo supieron hacer los primeros. De esa manera, nuestro mundo podrá sentir que el misterio pascual nos compromete y hace posible ese mundo mejor que todos deseamos para todos y todas.

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