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Der Spiegel y «El hombre más peligroso de Alemania»: La paradoja del márketing político

Del «olvido del ser» al retorno de los fantasmas europeos: el extremismo político en la patria de los pensadores

El hombre más peligroso de Alemania

La célebre revista alemana Der Spiegel situó en su portada la imagen de Ulrich Siegmund acompañada del contundente titular «El hombre más peligroso de Alemania». La publicación resulta especialmente simbólica por tratarse del mismo medio que en mayo de 1976 sacó a la luz, de forma póstuma, la entrevista realizada en 1966 al filósofo Martin Heidegger donde pronunció la histórica sentencia: «Solo un Dios podrá salvarnos» («Nur noch ein Gott kann uns retten»).

Para el joven político de la ultraderecha, la portada no ha supuesto un revés, sino una efectiva campaña de publicidad gratuita. Siegmund aprovechó el impacto mediático posando sonriente mientras firmaba ejemplares para difundirlos en sus canales digitales, convirtiendo la denuncia periodística en un recurso de movilización electoral.

Ulrich Siegmund: El proyecto radical de la ultraderecha

Ulrich Siegmund combina una estética juvenil en redes sociales con un programa político considerado extremista por las autoridades germanas.

El plan de la «remigración»:

Siegmund participó en la controvertida reunión privada cerca de Potsdam a finales de 2023, donde políticos ultra y neonazis abordaron planes de «remigración». Este concepto contempla la expulsión masiva de solicitantes de asilo, residentes extranjeros e incluso ciudadanos alemanes de origen migrante no asimilados.

Medidas punitivas e institucionales:

En su plataforma aboga por imponer el trabajo obligatorio a peticionarios de asilo y acelerar las deportaciones. Además, al liderar una rama clasificada como extremista por la Inteligencia alemana, su objetivo es romper los cordones sanitarios y gobernar sin alianzas, erosionando el consenso democrático de la posguerra.

El último Heidegger: Rechazo a la técnica y al populismo

Aunque colaboró con el nazismo en los años 30, Heidegger pronto se percató que la ideología estaba corrompida de raíz. De hecho, en la filosofía y la producción del llamado “2º Heidegger” se rechaza toda política de masas por considerarla parte del engranaje técnico. Consideremos algunas cuestiones al respecto:

  1. La política como engranaje técnico (Gestell): Para el filósofo, la política moderna —incluida la extrema derecha— está dominada por la técnica. El uso que hace Siegmund del espectáculo y la agitación en redes sociales convierte al ser humano en un mero recurso manipulable, acelerando la misma dinámica técnica que distorsiona la sociedad.
  2. Incompetencia de la ingeniería política: La frase «Solo un Dios podrá salvarnos» reflejaba la convicción de que las leyes, las expulsiones o el cálculo demográfico resultan impotentes. Para Heidegger, intentar resolver mediante la fuerza policial o la demagogia política problemas que son de naturaleza existencial y ontológica es una pretensión vana. La ideología puede acabar imponiendo su barbarie.
  3. Reduccionismo del arraigo: El Heidegger maduro desvinculó la noción genuina de "habitar" y el arraigo territorial de cualquier consigna estatista, biológica o de exclusión policial impulsada por el nacionalismo radical.

La paradoja de los medios en la era de la técnica

El intento mediático de denunciar al extremismo por parte del famoso periódico alemán termina retroalimentando el espectáculo que beneficia al propio político.

En última instancia, el episodio de la portada expone un dilema central del periodismo contemporáneo. Al intentar alertar a la sociedad etiquetando a un perfil extremista como "el más peligroso", el aparato mediático termina alimentando el engranaje del espectáculo que el propio político utiliza a su favor. La denuncia se transforma en visibilidad y el escándalo en capital electoral, demostrando que en el marco de la política espectáculo moderna, la distinción entre crítica y propaganda se ha vuelto completamente difusa.

Europa y la sombra del remilitarismo en la cuna de los pensadores

La necesidad de rearme militar y el ascenso del ultranacionalismo reabren en el corazón de Europa los fantasmas que el mundo juró no repetir.

Que este fenómeno surja precisamente en la patria de Kant, Hegel o Heidegger resulta sumamente inquietante para una nación que parecía haber quedado vacunada contra el extremismo tras el horror de la Segunda Guerra Mundial. Ante las crecientes presiones de seguridad geopolítica y la necesidad de reducir la dependencia estratégica de Estados Unidos en el marco de la OTAN, el gobierno alemán ha impulsado un histórico giro en sus políticas de defensa. Esta transformación incluye un incremento sostenido del gasto militar y el debate en torno a fórmulas de servicio civil o militar obligatorio.

En este escenario de tensión económica e inseguridad internacional, la consolidación de Alternativa para Alemania (AfD) plantea serios interrogantes para el proyecto europeo:

Inestabilidad geopolítica y fisuras en la UE: Un eventual acceso de AfD a responsabilidades de gobierno amenazaría la cohesión del bloque comunitario en materia de integración europea, políticas migratorias y compromisos multilaterales de defensa.

El fantasma del pasado:

La inquietud de que el país que prometió «nunca más» termine abriendo la puerta a figuras de tintes ultranacionalistas deja sobre la mesa la duda de si Occidente puede volver a tropezar con la misma piedra, sumando a Alemania a la preocupante lista global de democracias bajo presión extremista.

Frente a la posibilidad de que este escenario termine consolidándose en el corazón del continente, cobra un sentido trágico y renovado la célebre frase publicada en Der Spiegel: verdaderamente, «solo un Dios podrá salvarnos».

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