Cuando el escenario internacional destapa nuestras vergüenzas

Política nacional e internacional, Paz, Guerra, Ética, Neoliberalismo, Justicia, Derechas, Izquierdas

La derecha española: entre el cálculo del mejor postor y el vacío de la justicia global.

Rédito o Justicia global
Rédito o Justicia global

Introducción

Con este análisis intento plantear la contradicción que define la política española actual. Es cierto que nuestro país atraviesa un momento interno de una complejidad abrumadora: conciliar la unidad del Estado con las tensiones territoriales, fomentar un tejido empresarial competitivo y, al mismo tiempo, no dejar a nadie atrás en un contexto de vulnerabilidad social es una tarea titánica que requiere de un equilibrio casi imposible, por no hablar las múltiples situaciones de corrupción en uno y otro lado,. Sin embargo, es precisamente en el escenario internacional —cuando se apagan las luces de la política doméstica y se encienden las de la ética global— donde las máscaras caen con más fuerza.

El Vacío Ético: La Derecha y el Precio de la Paz

En España, cuando la derecha se asoma al balcón del mundo, parece hacerlo sin brújula moral, guiada solo por un pragmatismo frío que confunde la lealtad con la sumisión.

El Neoliberalismo: El Individuo contra el Mundo

La raíz de este comportamiento no es accidental; es ideológica. El neoliberalismo, que configura el ADN de las derechas actuales, está diseñado para la competición individual y partidista.

  • Perspectiva Individual: Se entiende el éxito como una acumulación de beneficios propios.
  • Falta de Internacionalismo: Para esta visión, el mundo no es una comunidad de naciones que buscan la justicia, sino un mercado de aliados. En este esquema, conceptos como la "justicia global" o la "paz duradera" se ven como estorbos si no vienen acompañados de una rentabilidad inmediata o del favor del país más poderoso del momento.

No es Cobardía, es Interés

Suele decirse que hay una "derechita cobarde", pero la cuestión es mucho más aguda: no son cobardes por miedo, sino por cálculo y lo son, en este sentido, toda la derecha. Su aparente falta de determinación ante conflictos como el de Irán —donde critican al Gobierno por "exponerse" en lugar de proponer una alternativa humanitaria— revela que su única lealtad es con el mejor postor. Si los países poderosos (aquellos que dictan las reglas del mercado y la hegemonía militar) deciden un camino, la derecha española se apresura a seguirlo, por injusto que sea, para no perder su sitio en la mesa del privilegio.

La Mirada en el Balance, no en los Valores

Mientras que las izquierdas democráticas a menudo tildadas de "ilusas" o "idealistas" (subrayo lo de “democráticas” porque hay otras que son totalitarias), intentan construir un relato basado en lo que el mundo debería ser (un lugar más justo para todos), las derechas se limitan a calcular cuánto dinero se puede ganar o perder.

No hay un análisis de las "entrañas" ni de la misericordia hacia los pueblos que sufren. Hay una obsesión por no molestar a los gigantes, aunque esos gigantes estén pisoteando la legalidad internacional.

El Oportunismo de la Crítica

Resulta paradójico que acusen de "oportunismo político" al Gobierno por tomar una postura activa ante la guerra, cuando son ellos quienes intentan sacar rédito nacional de una tragedia internacional. Al final, demuestran que hay un patriotismo muy estrecho: solo les importa España si España se pliega a los poderosos. No conciben una nación que lidere desde los valores, porque los valores no cotizan en bolsa. No se sienten ciudadanos de un lugar llamado “mundo”.

Es fundamental reconocer que nadie tiene el monopolio de la virtud: tanto la izquierda como la derecha en España tienen asignaturas pendientes, errores de gestión y deudas con una ciudadanía que a menudo se siente más utilizada que servida. Sin embargo, cuando levantamos la mirada al tablero mundial, esa brecha ética se vuelve un abismo que señala una verdad incómoda. Al final del día, la política internacional es el espejo de nuestra alma como nación.

Si permitimos que nuestro guion lo escriban los mejores postores o el miedo a perder el favor de los poderosos, habremos perdido nuestra soberanía más importante: la soberanía moral.

También te puede interesar

Lo último

stats