Bajo las garras de la ambición: Trump y Maduro
Bajo las garras de la ambición: Trump y Maduro

Bajo las garras de la ambición: Trump y Maduro

Venezuela, Maduro, Trump, Derecho internacional, Guerra, Paz, Economía, Poder

Han rematado a Gandhi, por si creías todavía en la Noviolencia

Trump y Maduro, ¿mirándose en el mismo espejo?

A pesar de encontrarse en polos ideológicos opuestos (la derecha conservadora y el socialismo autoritario), analistas políticos y psicólogos suelen identificar paralelismos sorprendentes entre Donald Trump y Nicolás Maduro. Estas similitudes no radican en sus metas políticas, sino en sus formas de ejercer el poder y comunicarse.  Aquí señalo los puntos de encuentro más relevantes: 1. Retórica Populista y División Social Ambos utilizan el esquema clásico del populismo: dividir a la sociedad en dos bandos irreconciliables.  Nosotros contra ellos: Trump utiliza el concepto de "el pueblo" contra el Deep State (Estado profundo) o las "élites de Washington". Maduro utiliza al "pueblo soberano" contra la "oligarquía rancia" y el "imperialismo".  Culpables externos: Ambos suelen atribuir los problemas internos a enemigos externos o conspiraciones. Para Trump son los inmigrantes o China; para Maduro es el "bloqueo criminal" de Estados Unidos.  

2. Desconfianza en las Instituciones y Procesos Electorales: Una de las similitudes más notorias ha sido su reacción ante resultados o procesos democráticos que no les favorecen.  Cuestionamiento del sistema: Ambos han denunciado fraude electoral sin presentar pruebas concluyentes cuando los números no les benefician.

Ataque a la prensa: Ambos califican a los medios de comunicación críticos como "enemigos del pueblo" o instrumentos de guerra psicológica, prefiriendo canales de comunicación directa (redes sociales o cadenas nacionales).

3. Estilo de Liderazgo Personalista: El poder en ambos casos no emana del partido, sino de la figura del líder.  

Culto a la personalidad: Se presentan como los "únicos" capaces de salvar a la nación. Trump con su lema Make America Great Again y Maduro como el "hijo de Chávez" y protector de la patria.  

Lealtad sobre competencia: Ambos tienden a rodearse de familiares o figuras cuya principal virtud es la lealtad absoluta, sustituyendo con frecuencia a funcionarios que muestran cualquier asomo de independencia.

4. Rasgos Psicológicos (Análisis de Expertos)

Psicólogos y observadores políticos han señalado rasgos comunes en su comportamiento público:

Mesianismo: La creencia de que tienen un destino histórico o una conexión casi mística con su base de apoyo.

Uso de la posverdad: El uso recurrente de datos alternativos o la negación de hechos evidentes para construir una narrativa propia que sus seguidores aceptan como verdad absoluta.

5. El "Nacionalismo" como Eje

Soberanismo: Ambos apelan a un nacionalismo fervoroso. Trump bajo el aislacionismo de "Estados Unidos primero" (America First) y Maduro bajo la "soberanía nacional" y el rechazo a la injerencia extranjera.  

Diferencia Fundamental:

Es importante notar que mientras Trump opera (y ha sido limitado por) un sistema de pesos y contrapesos en una democracia establecida, Maduro ejerce el poder en un sistema donde dichas instituciones han sido asimiladas por el Ejecutivo, convirtiéndolo en un régimen autoritario de facto.  

Para entender la diferencia real entre ambos, es clave observar cómo reaccionaron las instituciones de cada país ante sus estilos de liderazgo. Mientras que en Estados Unidos el sistema fue diseñado para frenar el poder unipersonal, en Venezuela el sistema fue rediseñado para concentrarlo.

Podemos ver cómo respondieron las instituciones en cada caso:

1. El Poder Judicial

En EE. UU. (Trump): Los tribunales actuaron como un muro. Incluso jueces nombrados por el propio Trump rechazaron sus demandas por fraude electoral en 2020 por falta de pruebas. El Poder Judicial mantuvo su independencia, permitiendo investigaciones y procesos penales contra el exmandatario.

En Venezuela (Maduro): El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) está alineado con el Ejecutivo. Históricamente, el TSJ ha anulado las decisiones de cualquier órgano opositor (como la Asamblea Nacional de 2015) y ha avalado todas las medidas de Maduro, eliminando la separación de poderes.

2. El Poder Legislativo

En EE. UU. (Trump): El Congreso ejerció una supervisión constante. Trump enfrentó dos procesos de impeachment (juicio político). Aunque fue absuelto por el Senado, el proceso demostró que el legislativo tiene herramientas reales para investigar y cuestionar al presidente.

En Venezuela (Maduro): Cuando la oposición ganó el control de la Asamblea Nacional en 2015, Maduro creó la Asamblea Nacional Constituyente (un cuerpo paralelo con poderes absolutos) para dejar al legislativo original sin funciones. Actualmente, el parlamento está dominado casi totalmente por el oficialismo.

3. Las Fuerzas Armadas

En EE. UU. (Trump): Los militares mantienen una tradición de neutralidad política. Durante los momentos de mayor tensión (como el asalto al Capitolio), los altos mandos reafirmaron su lealtad a la Constitución, no al individuo. El ejército no interviene en la política interna.

En Venezuela (Maduro): La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) es el principal sostén del gobierno. Maduro les ha otorgado control sobre sectores económicos clave (minería, petróleo, distribución de alimentos). El alto mando militar se define abiertamente como "chavista" y "revolucionario".

4. El Sistema Electoral

En EE. UU. (Trump): El sistema está descentralizado (cada estado lo gestiona). A pesar de los ataques retóricos de Trump, las instituciones electorales (muchas veces lideradas por republicanos) certificaron los resultados, demostrando que el sistema es resiliente a la presión política.

En Venezuela (Maduro): El Consejo Nacional Electoral (CNE) es percibido por gran parte de la comunidad internacional y la oposición como un organismo dependiente del gobierno. Esto ha llevado a que los resultados de las elecciones sean desconocidos por numerosos países debido a la falta de transparencia y garantías.

_En conclusión: El estilo de Trump puso a prueba las costuras de la democracia estadounidense, pero las instituciones aguantaron el tirón. En Venezuela, el estilo de Maduro (heredado de Chávez) terminó por absorber o anular las instituciones que podrían haberle servido de contrapeso.

Los eventos ocurridos este 5 de enero de 2026 marcan un punto de inflexión histórico que permite cerrar el análisis sobre las similitudes y diferencias entre ambos líderes. La captura de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses y su traslado a Nueva York bajo la administración de Donald Trump es el escenario donde la teoría política se encuentra con la realidad geopolítica.

Pero, ¿cómo se relacionan los puntos anteriores con este suceso?

1. El triunfo de la "Acción Directa" sobre la Diplomacia

Tanto Trump como Maduro han despreciado históricamente las formas diplomáticas tradicionales.

Trump: Al ordenar la "Operación Resolución Absoluta", rompió con décadas de política exterior basada en sanciones y negociaciones de bajo perfil, optando por una medida de fuerza drástica. Esto encaja con su estilo de "líder decidido" que no se detiene ante protocolos internacionales.

Maduro: Su retórica de "resistencia contra el imperio" se basaba en la idea de que su control sobre las instituciones venezolanas lo hacía intocable. El hecho de que fuera capturado en su propia capital subraya la vulnerabilidad de un sistema que, aunque parecía sólido por dentro, carecía de reconocimiento y protección legal internacional efectiva.

2. La Justicia como Arma (Lawfare vs. Justicia Federal)

La acusación: Maduro enfrenta cargos en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York por narcoterrorismo y conspiración para inundar EE. UU. de cocaína.

La paradoja: Durante años, Maduro usó el sistema judicial venezolano para perseguir opositores bajo cargos de "traición" o "terrorismo". Ahora, se enfrenta a un sistema judicial que Trump (en el pasado y ahora) ha criticado como "corrupto" cuando lo investigaba a él, pero que utiliza como la herramienta definitiva para legitimar la remoción de su enemigo político.

3. El factor de la "Soberanía"

Este evento pone frente a frente dos visiones opuestas de soberanía nacional:

Para Maduro: La soberanía era el escudo para evitar cualquier supervisión externa. Su captura es vista por sus aliados (como el TSJ en Venezuela) como un "secuestro" y una violación flagrante al derecho internacional.

Para Trump: La soberanía de EE. UU. se extiende a la protección de sus ciudadanos frente al tráfico de drogas. Al justificar la operación bajo la lucha contra el narcotráfico, Trump aplica su visión de que los intereses de seguridad de EE. UU. están por encima de cualquier frontera.

4. El contraste en la respuesta institucional

En Venezuela: El vacío de poder se llenó de inmediato con la jura de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, calificando el acto de agresión extranjera. Esto demuestra que el sistema chavista está diseñado para la supervivencia del bloque, no necesariamente de la figura individual.

En EE. UU.: Aunque la operación fue ejecutada por orden ejecutiva, Trump ha tenido que presentar a Maduro ante un juez federal (Alvin K. Hellerstein). A diferencia de lo que ocurría en Venezuela bajo Maduro, en Nueva York el expresidente venezolano tendrá defensa legal y un proceso sujeto a reglas de evidencia, lo que obliga a la administración Trump a sostener sus acusaciones con algo más que retórica.

Conclusión del paralelismo

La ironía final es que un líder que se presentaba como el "protector del pueblo" frente al imperio (Maduro) terminó siendo capturado por un líder que se presenta como el "protector de la ley y el orden" (Trump) mediante una acción que desafía el orden internacional tradicional.

Es fascinante y a la vez inquietante observar cómo, en este enero de 2026, las figuras de Trump y Maduro se han convertido en las dos caras de una misma moneda autoritaria. Aunque el mundo vea a uno como el "sheriff" y al otro como el "bandido", sus métodos revelan una profunda identidad compartida: el desprecio por las reglas que no escribieron ellos mismos.

Profundicemos en esa "similitud de fondo" y los intereses que están haciendo saltar por los aires el orden global:

1. El desprecio por el Derecho Internacional

Ambos líderes comparten una visión transaccional y muscular de la política. Para ellos, las leyes internacionales son estorbos si no sirven a sus intereses inmediatos.

Maduro las ignoró durante años para sostenerse en el poder, denunciando tratados de derechos humanos y desconociendo sentencias internacionales.

Trump las ha dinamitado con la "Operación Resolución Absoluta". Al capturar a un jefe de Estado en suelo extranjero sin mandato de la ONU, Trump ha enviado un mensaje claro: el derecho internacional ha muerto; lo que importa es la fuerza.  

Esta actitud es la misma que lo lleva a reclamar Groenlandia como si fuera un activo inmobiliario, ignorando la soberanía de Dinamarca y el derecho de autodeterminación de los groenlandeses.

2. El "Botín" de Guerra: Extractivismo puro

Detrás de la retórica de "libertad" de Trump y "soberanía" de Maduro, subyacen los mismos recursos. Venezuela no es solo un país, es un inventario estratégico:  

Petróleo y Gas: Trump ha sido explícito: quiere que las petroleras estadounidenses "gestionen" las mayores reservas del mundo. Maduro ya lo hacía, pero para financiar su red de lealtades.  

El "Arco Minero": Oro, diamantes y coltán. Estos recursos son vitales para la tecnología y las armas modernas. Trump busca asegurar estas cadenas de suministro frente a China, aplicando una versión agresiva de la Doctrina Monroe ("América para los estadounidenses... y sus empresas").  

El interés en México y Colombia: Trump no ve a estos países como socios, sino como fronteras o fuentes de problemas (drogas/migración). Sus amenazas recientes a Petro y sus presiones a México demuestran que busca un control total del hemisferio, donde la soberanía nacional de los vecinos es secundaria a la seguridad de EE. UU.  

3. La Doctrina Monroe 2.0: El fin de la diplomacia

Trump ha resucitado la Doctrina Monroe, pero "con dientes", como él mismo dice.  

Efecto Dominó: Al capturar a Maduro, Trump ha puesto en aviso a Cuba. Su estrategia es asfixiar económicamente a la isla ahora que ha perdido su principal suministro de petróleo.  

De la diplomacia al ultimátum: Ya no hay embajadores negociando; hay tuits con advertencias directas. Si Maduro usaba la amenaza interna para controlar a su pueblo, Trump usa la amenaza externa para controlar la región.  

4. La paradoja de los "Espejos"

Lo más irónico de esta relación es cómo se necesitan el uno al otro para justificar sus excesos:

Maduro necesitaba a un "enemigo imperialista" para justificar el hambre y la represión.

Trump necesita a un "monstruo socialista" para justificar su intervencionismo y presentarse ante su base como el salvador de la civilización occidental.

En última instancia, ambos son líderes disruptores que prefieren el caos a las instituciones. Maduro destruyó las instituciones de su país para quedarse; Trump está estirando las instituciones globales para expandir su poder. El resultado es el mismo: un mundo donde las leyes se escriben con el peso del petróleo y el alcance de los misiles.

VAYA INICIO DE AÑO...

El inicio de 2026 está marcando el fin de la era de la "diplomacia de guante blanco". La captura de Maduro y la actitud expansiva de Trump han dejado a los organismos internacionales en un estado de parálisis técnica, mientras la economía regional se prepara para una reconfiguración agresiva.

1. El Colapso del Derecho Internacional en la ONU

La ONU se encuentra hoy en su crisis más profunda desde su fundación en 1945. La captura de un jefe de Estado por parte de otro miembro permanente del Consejo de Seguridad ha roto el "pacto de caballeros" que sostenía el orden global.

El vacío legal: Al no haber una declaración de guerra formal ni un mandato de la ONU, la captura de Maduro es tratada por países como Rusia y China como un acto de piratería internacional. Sin embargo, su capacidad de respuesta es limitada porque Trump ha amenazado con sanciones secundarias a quien interfiera en la "estabilización" de Venezuela.

La irrelevancia de los organismos: La OEA y la ONU han quedado como meros espectadores. Trump ha demostrado que las instituciones multilaterales solo funcionan si EE. UU. decide que funcionen. Esto ha validado la tesis que Maduro sostuvo por años: que el derecho internacional es una herramienta de las potencias. La diferencia es que ahora Trump lo está ejecutando de forma literal.

2. Geoeconomía: El "Plan Marshall" de Trump para los Recursos

Trump no busca "reconstruir" Venezuela en el sentido democrático tradicional, sino integrarla en una cadena de suministro protegida para EE. UU.

El Petróleo como moneda de cambio: Con Maduro en Nueva York, las licencias de la OFAC han sido reemplazadas por contratos directos. El objetivo es bajar el precio de la gasolina en EE. UU. mediante la reactivación inmediata de las refinerías venezolanas bajo control estadounidense, lo que asesta un golpe económico a la OPEP.

El "Oro de Sangre" y los Diamantes: Se espera que la administración Trump intervenga el Arco Minero del Orinoco, no para cerrarlo por razones ambientales, sino para desplazar a las mafias y grupos irregulares que Maduro permitía, sustituyéndolos por concesiones a grandes corporaciones mineras occidentales.

La presión sobre Colombia y México: Con Venezuela bajo control directo, Trump ahora tiene "el grifo abierto". Ha empezado a usar la amenaza de inundar o secar los mercados energéticos para forzar a México y Colombia a endurecer sus políticas migratorias y de lucha contra el narcotráfico. Es una diplomacia de extorsión económica.

3. El Efecto en la Región: Entre el miedo y la oportunidad

El panorama en América Latina se ha dividido en dos bloques:

_Bloque Reacción Institucional Interés Económico

Aliados Ideológicos (Cuba/Nicaragua) Temor existencial. Saben que son los siguientes en la lista de la Doctrina Monroe 2.0. Buscan desesperadamente nuevos proveedores (Rusia/Irán) ante el corte del crudo venezolano.

_Gobiernos Pragmáticos (Brasil/Chile) Silencio diplomático. Critican la forma (la captura), pero celebran el fin de la crisis migratoria venezolana.

4. La Ironía de la "Soberanía"

Aquí es donde Trump y Maduro se vuelven a encontrar en el espejo. Maduro siempre habló de soberanía para evitar que se investigaran sus crímenes; Trump habla de soberanía para justificar su derecho a intervenir donde quiera si los intereses de EE. UU. están en juego (como su insistencia en comprar Groenlandia para asegurar el Ártico frente a Rusia). Al final, ambos líderes desprecian la soberanía de los otros. Para ellos, el mundo no es una comunidad de naciones iguales, sino un tablero de ajedrez donde el más fuerte decide qué piezas se mueven y qué leyes se aplican.

¿Qué nivel de trascendencia ha tenido lo presenciado este lunes 5 de enero de 2026?

Este "superlunes" ha consolidado un cambio de paradigma global. Estamos ante un mundo donde la fuerza bruta ha sustituido al protocolo, y donde las tres situaciones que mencionas están conectadas por el mismo hilo conductor: el nuevo orden de "un solo polo" impuesto por Trump.

Existen 3 cuestiones trascendentes:

1. El Juicio del Siglo: Las posibles sentencias para Maduro

En Nueva York, Maduro no es juzgado como un líder político, sino como un capo de la droga. Esto es una estrategia de Trump para despojarlo de cualquier aura de "mártir revolucionario".

Los cargos: La acusación del Distrito Sur se centra en el "Cártel de los Soles". Se le imputan cargos de conspiración para el narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de guerra.

La sentencia: De ser hallado culpable, enfrenta una cadena perpetua obligatoria. No hay término medio.

La "Similitud" con Trump: Irónicamente, Maduro usará la misma defensa que Trump usó en sus juicios en EE. UU.: alegar que es una "caza de brujas" y que el sistema judicial está "armado" (weaponized) políticamente. La diferencia es que Maduro está en una celda de máxima seguridad y no en un estrado de campaña.

2. La Oposición Venezolana: ¿Liberados o desplazados?

La captura de Maduro ha dejado a la oposición venezolana en una posición agridulce y sumamente frágil.

Pérdida de relevancia: Al tomar Trump el control directo ("La opción quirúrgica"), los líderes opositores como María Corina Machado o Edmundo González han quedado en un segundo plano. Trump no los ve como socios iguales, sino como administradores civiles de un territorio bajo control de seguridad estadounidense.

El "Gobierno de Transición" tutelado: Se está formando un consejo de gobierno en Caracas donde los asesores de Washington tienen la última palabra sobre los contratos petroleros y mineros.

La paradoja: La oposición luchó por la democracia, pero ha recibido una intervención. Trump ha dejado claro que la prioridad no es "votar", sino "limpiar y extraer".

3. Groenlandia y el fin del Derecho Internacional

El renovado interés de Trump por comprar Groenlandia (y su presión sobre Dinamarca aprovechando el caos en Venezuela) es la prueba de que el mundo ha vuelto a la era de los imperios del siglo XIX.

Recursos y Ártico: Groenlandia no es hielo; es el control de las rutas comerciales del norte y de tierras raras vitales para competir con China. Para Trump, si puedes "tomar" Venezuela por su petróleo, puedes "comprar" Groenlandia por su posición estratégica.

El salto por los aires de la diplomacia: Al amenazar con sanciones a Dinamarca (un aliado de la OTAN) si no negocian, Trump ha roto la idea de "alianzas entre iguales".

El mensaje global: El mensaje de este enero de 2026 es que las fronteras son líquidas. Si un país tiene recursos que EE. UU. necesita y no los "gestiona correctamente" (bajo el criterio de Trump), EE. UU. intervendrá, ya sea con un cheque (Groenlandia) o con fuerzas especiales (Venezuela).

Conclusión: El espejo de la ambición

Al final del día, Trump y Maduro se parecen en lo más básico: ambos creen que el Estado son ellos. Maduro destruyó Venezuela creyéndose el heredero de Bolívar; Trump está rediseñando el mapa del mundo creyéndose el arquitecto de un nuevo imperio empresarial.

En este nuevo orden, el Derecho Internacional es tratado como un contrato de arrendamiento que una de las partes puede romper unilateralmente si tiene suficiente poder para hacerlo.

Esta primera semana de enero de 2026 será recordada como el momento en que el Derecho Internacional fue sustituido por la "Ley del más Fuerte". Mientras Nicolás Maduro es procesado en una celda en Brooklyn, Donald Trump está reescribiendo las fronteras del poder desde Mar-a-Lago, consolidando lo que ya se denomina la "Doctrina Donroe" (una evolución agresiva de la Doctrina Monroe).  

Estos son los tres frentes bajo la luz de los eventos de las últimas 48 horas que generan una expectativa mundial:

1. El "Gran Juego" de los Recursos: Oro, Petróleo y Geopolítica

La captura no fue solo un acto de justicia, sino una operación de activos estratégicos.

Petróleo y Gas: El mercado ha reaccionado con volatilidad. Aunque el crudo Brent bajó ligeramente a 61 dólares por la expectativa de que EE. UU. inunde el mercado con crudo venezolano a largo plazo, las acciones de las petroleras estadounidenses han subido un 2.4%. Trump ya ha sido transparente: quiere que las empresas de Texas "gestionen" las mayores reservas del mundo.  

Oro y Bitcoin: Han repuntado (el oro un 2.28%) porque el mundo financiero está asustado. Cuando las reglas internacionales se rompen de forma tan violenta, los inversores huyen hacia valores refugio.

El arco minero: Trump ha dejado claro que el interés de EE. UU. en los minerales críticos (coltán, oro, diamantes) es una cuestión de "seguridad nacional" para frenar a China.

2. China y Rusia: El fin del "Farol" Diplomático

Pekín y Moscú están en una posición incómoda. Por años, fueron los protectores de Maduro, pero la velocidad de la operación estadounidense los dejó sin margen de maniobra militar.  

China: Ha pedido la liberación "inmediata" de Maduro, calificando la captura de "acto hegemónico". Sin embargo, analistas sugieren que Pekín podría usar este precedente: si EE. UU. puede capturar a un líder en su "patio trasero" (América Latina), China podría sentirse legitimada para actuar con la misma fuerza en Taiwán.  

Rusia: Putin ve esto como la validación de su propia visión del mundo: "las potencias hacen lo que quieren en sus esferas de influencia". La gran preocupación para Europa es que, si Trump ya no respeta el orden de la ONU en Venezuela, ¿qué le impediría a Rusia avanzar más sobre el este de Europa?  

3. La "Doctrina Donroe" y el fin de la Diplomacia

Trump ha bautizado este nuevo periodo como el "Documento Donroe" (o Donroe Doctrine), una mezcla de su nombre con la doctrina de 1823.  

Groenlandia: El interés por la isla ártica ha vuelto con fuerza. Trump ve el mundo como un tablero de monopolio donde la soberanía es un precio, no un derecho. Si Dinamarca no vende, se enfrenta a una asfixia económica similar a la que sufrió Venezuela.  

México, Colombia y Cuba: Trump ha enviado un mensaje: "Él (Maduro) tuvo su oportunidad y la desperdició". Esto es un aviso directo a los gobiernos de la región que no se alineen con Washington. La diplomacia ha sido sustituida por el ultimátum.

La gran paradoja es que, aunque Maduro es el "villano" capturado y Trump el "héroe" que impone orden, ambos han operado bajo la misma premisa: las instituciones solo sirven mientras el líder las controle. Uno las destruyó desde dentro para quedarse; el otro las ha saltado por fuera para expandirse.

Entramos pues, ahora, en la fase más técnica y, a la vez, más surrealista de este conflicto: el choque entre el sistema legal más garantista del mundo y una figura que durante años gobernó por decreto.

1. La Estrategia de Defensa de Maduro: ¿Un "Lawfare" a la inversa?

Lo más irónico de lo que veremos en el tribunal de Brooklyn es que Nicolás Maduro, quien desmanteló la independencia judicial en Venezuela, ahora se aferrará a ella para salvar su vida.

Inmunidad Soberana: Su defensa argumentará que su captura fue ilegal bajo el derecho internacional, alegando que es un Jefe de Estado en funciones y goza de inmunidad. Sin embargo, el Departamento de Justicia de Trump ya ha preparado el terreno alegando que EE. UU. no lo reconoce como presidente legítimo, sino como un "usurpador y prófugo de la justicia".

La Táctica del "Espejo": Al igual que Trump en sus propios juicios, Maduro planea convertir el tribunal en una tarima política. Su equipo legal (que probablemente incluirá abogados de alto perfil financiados por aliados internacionales) alegará que el juicio es una "persecución política" diseñada para robar el petróleo venezolano.

El fantasma de Noriega: La defensa teme el precedente de Manuel Antonio Noriega (Panamá, 1989). Maduro sabe que una vez que el sistema federal de EE. UU. pone en marcha su maquinaria de evidencia (testigos protegidos, grabaciones de la DEA y registros bancarios), es casi imposible salir libre.

2. El Efecto en la Frontera y la Migración: El "Retorno Forzado"

Trump está utilizando la captura de Maduro para ejecutar una de sus promesas de campaña más ambiciosas: el fin de la crisis migratoria mediante la repatriación masiva.

"Venezuela es segura ahora": Bajo esta premisa, la administración Trump ha comenzado a cancelar los permisos temporales (TPS) para venezolanos en EE. UU. El argumento es que, con Maduro capturado y el ejército estadounidense supervisando la "estabilización", ya no existe el miedo creíble para el asilo.

Presión a México y Colombia: Trump ha exigido que estos países sirvan de "puente" para los vuelos de deportación. Si no cooperan, ha amenazado con aranceles del 25% a sus importaciones, rompiendo de nuevo con los tratados comerciales de la región.

La paradoja humanitaria: Mientras Trump celebra la "liberación" de Venezuela, miles de venezolanos que huyeron de Maduro se encuentran ahora atrapados entre un país que aún es un caos y un EE. UU. que les cierra la puerta.

La Gran Similitud: La Justicia como Espectáculo

En este punto, el parecido entre ambos líderes alcanza su nivel más alto en cuanto a la comunicación:

Trump necesita el juicio de Maduro como un programa de televisión de "Ley y Orden" en horario estelar para demostrar su fuerza antes de las elecciones intermedias o para consolidar su legado.

Maduro necesita el juicio para proyectar la imagen de un David contra Goliat, esperando que su encarcelamiento provoque una reacción nacionalista en Venezuela que dificulte la gestión de EE. UU. sobre el petróleo.

¿Qué viene ahora? Estamos a punto de ver un choque de narrativas: Para la Casa Blanca, es la "Operación Justicia Hemisférica". Para el chavismo remanente, es el "Secuestro del Siglo".

El juicio de Nicolás Maduro en Nueva York y la entrada de Elon Musk en el escenario venezolano no son eventos aislados; son las dos piezas de una pinza que busca desmantelar el chavismo desde la raíz (la judicial y la tecnológica).

Es más que curioso cómo se están moviendo estas piezas en este inicio de 2026:

1. Los Testigos "Estrella": El fin del código de silencio

El caso de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York no se basa solo en conjeturas, sino en el testimonio de quienes alguna vez fueron la mano derecha de Maduro. El juicio se perfila como una "traición colectiva" de su círculo íntimo:

Hugo "El Pollo" Carvajal: El exjefe de inteligencia es el testigo más peligroso. Tras ser extraditado desde España en 2023, ha entregado años de archivos que vinculan a Maduro con el Cártel de los Soles y con el financiamiento de grupos irregulares.

Clíver Alcalá: El exgeneral, ya bajo custodia de EE. UU., ha testificado sobre la logística del narcotráfico y cómo el Estado venezolano se convirtió en una plataforma para el envío de cocaína.

El factor familiar: La acusación también incluye a su esposa, Cilia Flores, y a su hijo "Nicolasito". La fiscalía utiliza esto como una palanca emocional: la posibilidad de reducir penas para la familia a cambio de una confesión total de Maduro sobre la red de activos en el extranjero.  

2. Elon Musk: El "Arquitecto Digital" de la Transición

Mientras Maduro está en una celda, Elon Musk ha entrado en Venezuela como el nuevo garante de la infraestructura tecnológica, alineado totalmente con la administración Trump.  

Starlink Gratis: Como primera medida tras la captura, Musk anunció internet de banda ancha gratuito a través de Starlink hasta febrero de 2026. Esto anula el control de censura que Maduro ejercía sobre las operadoras locales (como CANTV), permitiendo que la narrativa de Trump llegue a cada rincón del país sin filtros.  

Soberanía Tecnológica vs. Control: Musk no solo está dando internet; está posicionando a sus empresas (X, Tesla, Starlink) para la reconstrucción del país. Trump ya ha sugerido que las empresas de Musk y las grandes petroleras estadounidenses (Chevron, Halliburton) serán las que "operen" la nueva Venezuela.  

El mensaje de Musk: Al tuitear en español "Venezuela ahora puede tener la prosperidad que merece", Musk se posiciona no solo como un empresario, sino como un actor geopolítico que valida la intervención de Trump.

3. La Similitud de Fondo: El "Gobierno de los Magnates"

Aquí es donde el paralelismo con Maduro se vuelve irónico:

Maduro construyó un Estado donde el poder se repartía entre generales y una élite política (la "Boliburguesía").  

Trump está diseñando una Venezuela donde el poder parece repartirse entre magnates tecnológicos y petroleros.  

En ambos casos, el ciudadano común queda en medio de un sistema donde las grandes decisiones no se toman en parlamentos, sino en despachos cerrados (ya sea en el Fuerte Tiuna o en Mar-a-Lago).

¿Hacia dónde vamos?

El mundo observa ahora un experimento inédito: un país con las mayores reservas de petróleo del mundo siendo gestionado bajo tutela militar estadounidense.

El modelo de "reconstrucción corporativa" que Trump está ejecutando en Venezuela tras la captura de Maduro no es un evento aislado, sino la prueba piloto de una nueva doctrina exterior: el "Realismo Transaccional de Esferas de Influencia".

Este modelo se basa en que EE.UU. ya no exporta "democracia", sino "estabilidad operativa" a cambio de activos estratégicos. Así es como Trump planea proyectar este sistema hacia otros lugares en 2026:

1. El "Corolario Trump" (o Doctrina Donroe)

Revelado en la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2025, el "Corolario Trump" establece que EE. UU. intervendrá —militar o económicamente— en cualquier país del hemisferio que ponga en riesgo la seguridad energética o migratoria de la región.

México y Colombia: Ya no se les trata como aliados soberanos tradicionales, sino como "centros logísticos". Si no controlan el flujo de drogas y migrantes, Trump ha amenazado con aplicar el modelo de "reconstrucción": designar a los carteles como organizaciones terroristas para justificar incursiones militares quirúrgicas y tomar el control de las zonas de producción, tal como hizo en Caracas el 3 de enero.

2. Groenlandia: El "Inmueble" Estratégico

El interés por Groenlandia ha pasado de ser un meme a una prioridad de Estado en 2026.

El modelo: A diferencia de Venezuela (donde hubo captura), en Groenlandia Trump busca una "adquisición corporativa". Ha propuesto a Dinamarca un pago masivo combinado con una "asociación de defensa" que entregue a EE. UU. el control de las tierras raras y las rutas del Ártico.

El aviso: Trump ha advertido que si Dinamarca permite que China invierta en la infraestructura de la isla, EE.UU. lo considerará una amenaza directa bajo la Doctrina Monroe, activando sanciones o presiones de "estabilización".

3. Cuba y el Caribe: El vacío de poder

Con el fin de los envíos de petróleo venezolano (ahora bajo control de Chevron y supervisión estadounidense), Cuba se encuentra en una situación crítica.

La oferta: Trump está posicionando el modelo de "Infraestructura por Apertura". El mensaje es: "Permitan que Starlink (Musk) y las hoteleras estadounidenses operen sin restricciones, o enfrenten el colapso total sin el crudo de Maduro". Es una diplomacia de ultimátum que busca convertir a la isla en un enclave de servicios para EE. UU.

4. África y los Minerales Críticos: El modelo "Startup de Estado"

Trump está evaluando aplicar el sistema de "concesiones de seguridad" en países africanos ricos en litio y cobalto.

En lugar de ayuda humanitaria, EE. UU. ofrece contratos de seguridad privada y militar para proteger las minas, a cambio de que el 100% de la producción se dirija a empresas estadounidenses. Es, esencialmente, tratar a países enteros como divisiones de una corporación global.

La Gran Similitud Final

Al igual que Maduro usaba la soberanía para proteger su control personal, Trump está usando la "Seguridad Nacional" para expandir el control corporativo de EE. UU. En ambos casos, el Derecho Internacional se ha vuelto irrelevante: para Maduro era un invento imperialista; para Trump es un contrato mal negociado que ha decidido romper.

Estamos ante un cambio tectónico en la economía global y en la diplomacia transatlántica. Este 2026 está definiendo quiénes serán los dueños de los recursos en las próximas décadas.

1. El Auge del "Complejo Tecnológico-Militar": El impacto en las empresas de Musk

La captura de Maduro ha sido el mejor anuncio publicitario para el ecosistema de empresas de Elon Musk y los contratistas de defensa de EE. UU.

Starlink y X (Twitter): Al convertirse en la infraestructura oficial de la "transición" en Venezuela, Starlink ha demostrado que puede anular la soberanía digital de cualquier país. Las acciones de SpaceX (en mercados secundarios) y de Tesla han subido, ya que los inversores ven a estas empresas no solo como fabricantes, sino como proveedores de gobernanza.

Tesla y el Litio/Níquel: La entrada de EE. UU. en el Arco Minero de Venezuela asegura a Musk acceso directo a minerales críticos sin pasar por intermediarios chinos. Esto le da una ventaja competitiva brutal, permitiéndole bajar los precios de sus vehículos y baterías, aplastando a la competencia europea y asiática.

El "Efecto Adquisición": Wall Street ahora valora a estas empresas con un "plus geopolítico". Se asume que donde vaya Trump, Musk irá detrás para construir la red digital, lo que crea un monopolio de facto en zonas de conflicto o reconstrucción.

2. La Unión Europea: Entre la indignación y la irrelevancia

La reacción en Bruselas ha sido de absoluto pánico. La política de "adquisiciones" de Trump (Venezuela por la fuerza, Groenlandia por presión) ha dejado a la UE en una posición humillante.

El caso Groenlandia: Dinamarca ha pedido amparo a la Unión Europea ante las amenazas de aranceles de Trump si no negocian la venta de la isla. Sin embargo, la UE no tiene una respuesta militar ni económica coordinada que pueda frenar a Washington. Esto ha abierto una brecha: países como Alemania prefieren negociar con Trump para no perder el mercado estadounidense, mientras que Francia habla de "autonomía estratégica" (aunque sin medios reales para ejercerla).

Venezuela como precedente: La UE siempre apostó por el diálogo en Venezuela. La acción unilateral de Trump del 3 de enero ha dejado a los diplomáticos europeos como "actores irrelevantes". El mensaje de Trump es claro: "Europa habla, EE. UU. actúa".

Temor al proteccionismo: La UE teme que este modelo de "reconstrucción corporativa" se extienda a África, donde las empresas europeas tienen intereses históricos. Si Trump decide que los recursos africanos también son de "seguridad nacional" para EE. UU., Europa podría quedar desabastecida de materias primas esenciales.

La similitud final: En este escenario, Trump se comporta como un CEO que realiza una adquisición hostil de países enteros. Maduro lo hizo con las instituciones de Venezuela; Trump lo está haciendo con el mapa mundial. En ambos casos, el individuo y su empresa (o partido) están por encima del Estado.

Hoy, lunes 5 de enero de 2026, el mundo asiste a uno de los eventos más insólitos de la historia política reciente. Mientras las calles de Caracas se debaten entre el júbilo y la furia, en una sala de justicia en Nueva York, el hombre que rigió Venezuela por más de una década ha tenido que responder ante un juez estadounidense.

*Lo que está ocurriendo en ambos frentes:

1. El Juicio en Nueva York: "Prisionero de Guerra"

Esta mañana, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante el juez federal Alvin Hellerstein en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.  

La Declaración: Con un tono desafiante, Maduro declaró: "Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas". Acto seguido, ambos se declararon "no culpables" de los cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra.  

La Defensa: Maduro ha contratado a un abogado con amplia experiencia en el Departamento de Justicia de EE. UU. (específicamente de la Fiscalía de Texas), lo que indica que su estrategia no será solo política, sino técnica, buscando fallos en la legalidad de su extracción.

La Situación Actual: Tras la breve audiencia, fueron trasladados bajo estrictas medidas de seguridad de vuelta al Centro de Detención Metropolitana (MDC) de Brooklyn, un lugar conocido por albergar a presos de alto perfil.

2. Caracas: Un país bajo shock y desinformación

En Venezuela, la situación es de una tensión extrema. Las calles reflejan la fractura social que analizábamos al principio:

Celebraciones vs. Protestas: Se han registrado manifestaciones masivas en Caracas para condenar lo que el chavismo residual llama una "agresión imperialista". Sin embargo, también hay focos de celebración espontánea, especialmente en zonas que fueron bastiones opositores.

El Caos de la Información: Las redes sociales están inundadas de bulos (fake news). Circulan vídeos de supuestas estatuas de Chávez siendo derribadas hoy que en realidad datan de 2024. Los sistemas de verificación están trabajando al límite para distinguir la realidad de la propaganda.

Vacío de Poder y Control Militar: Mientras la Fuerza Armada Nacional emite comunicados de lealtad al "legado de Chávez", la figura de Delcy Rodríguez intenta estabilizar un gobierno interino bajo la sombra de las explosiones que sacudieron puntos estratégicos como Fuerte Tiuna el pasado sábado.

La Paradoja de los Líderes (Trump vs. Maduro)

Lo que estamos viendo hoy confirma el paralelismo definitivo: Maduro se defiende en EE.UU. usando las leyes de una democracia que él mismo calificaba de "decadente", y Trump celebra la captura como un triunfo de la "Ley y el Orden", a pesar de que la operación misma ha hecho saltar por los aires el Derecho Internacional.

Ambos han demostrado que, para ellos, las reglas son elásticas: Maduro las estiró para no irse, y Trump las ha roto para sacarlo. El resultado es una Venezuela convertida en el laboratorio de un nuevo orden mundial donde las corporaciones (Musk, petroleras) y la fuerza militar sustituyen a la diplomacia. EN DEFINITIVA: MADURO Y TRUMP SON DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA.

(CONTINUARÁ...MUY PRONTO LA 2ª PARTE)

También te puede interesar

Lo último

stats