¿A qué nos referimos cuando hablamos de progreso? El “matón”, la IA y la viñeta

Venezuela, Maduro, Trump, Derecho internacional, Guerra, Paz, Economía, Poder, IA, Progreso

¿Qué argumentos le quedan hoy a un pacifista para proclamar el fin del intervencionismo bélico, si los países menos vulnerables, los más respetados son aquellos que poseen armas nucleares y un amenazante potencial armamentístico?

El mito del progreso
El mito del progreso

Parto de un texto que he puesto en ocasiones para que los alumnos realicen un comentario de texto de la filosofía contemporánea:

«Unas ilustraciones que se hallaban expuestas en cierta universidad pueden servirnos para entender hasta qué punto –casi ridículo- llegaba la mentalidad positivista. El grabado lo formaban dos columnas de dibujos: la de la izquierda representaban el “antes” y las de la derecha el “ahora” (estaba hecho a finales del siglo XIX, hacia 1890). Debajo de un carro tirado por un no muy brioso caballo se leía que “antes se tardaban varios días en transportar una mercancía de Londres a Manchester”, mientras que “ahora” –se leía bajo una “moderna” locomotora de carbón- “en sólo unas cuantas horas pueden transportarse toneladas”. De la misma manera, “antes se tardaban semanas en realizar un vestido”, tal y como se podía ver en el dibujo, donde una pobre costurera digna de Dickens se afanaba en su tarea. Pero “ahora, los modernos talleres textiles realizan...” Y tras hacer algunas comparaciones más como la de los herreros antiguos y las modernas industrias siderúrgicas, concluía con una última y llamativa viñeta: “Antes, los hombres resolvían sus problemas por medio de la guerra”, sobre una escena de la guerra de Crimea (¡de un año tan cercano para ellos como 1854!). Y al otro lado, bajo un grupo de señores fumando puros amigablemente en su elegante frac, se leía que “hoy, en cambio, los hombres arreglan sus conflictos por medio del diálogo”».

Esto último que subrayo aquí en negrita y que blindaba hasta hace no mucho el derecho y la justicia internacional ha saltado por los aires desde que Donald Trump llegó al poder y, especialmente, con la intervención militar en Venezuela. Ahora, en la época del reinado de la Inteligencia artificial (el sumun de los avances tecnológicos) nos encontramos con un matón decidiendo sobre el mundo entero (no solo sobre su propio país).

La reflexión de este grabado nos sitúa en el centro de la gran tragedia de la modernidad: la quiebra del mito del progreso. Los grabados mencionados ilustran perfectamente la arrogancia positivista del siglo XIX. Se creía que el avance técnico (la locomotora, el telar mecánico) traería inevitablemente un avance ético (el diálogo sobre la guerra). Sin embargo, la historia del siglo XX y este inicio de 2026 nos demuestran que la técnica es moralmente neutra: solo amplifica nuestra capacidad de imponer la voluntad propia.

Relacionemos esto con la captura de Maduro por Trump y el actual estado del mundo:  

1. El Matón y la IA: La Técnica al servicio de la Fuerza

El paralelismo con la viñeta de 1890 es cruel. Hoy, la Inteligencia Artificial es nuestra "locomotora moderna". Se nos dijo que la IA optimizaría la justicia, la medicina y la comunicación. Pero en manos de un líder que desprecia las instituciones, la IA se convierte en la herramienta perfecta para:

Vigilancia total: Localizar a Maduro en minutos mediante reconocimiento facial y rastreo satelital.

Guerra Algorítmica: Anular las defensas de un país sin disparar un solo cañón tradicional, simplemente "apagando" sus sistemas.

Posverdad: Si en 1890 los señores fumaban puros "dialogando", hoy los líderes usan la IA para crear realidades alternativas que convencen a las masas de que la fuerza es la única justicia posible.

2. El Argumento del Pacifista: ¿Una utopía ridícula?

Hoy, el pacifista parece estar en la posición de la "pobre costurera de Dickens" frente a la fábrica textil. Ante un líder que captura jefes de Estado por orden ejecutiva, ¿qué argumentos le quedan?

La vulnerabilidad del fuerte: El pacifista hoy argumenta que las armas nucleares y la IA bélica no traen "seguridad", sino una "paz de cementerio". La paradoja es que cuanto más amenazante es un país, más enemigos genera, obligándolo a vivir en un estado de paranoia perpetua.

El fin del Derecho: El argumento pacifista más sólido hoy es el miedo al caos. Si se acepta que un líder puede saltarse la ley porque tiene la tecnología para hacerlo, entonces nadie está a salvo. Si hoy es Maduro en Venezuela, mañana puede ser cualquier líder en Europa o Asia bajo cualquier pretexto "ético" o "corporativo".

3. Del Optimismo del XIX al Realismo del 2026

Las viñetas de la universidad fallaron porque asumieron que el progreso era una línea recta hacia el bien. Antes: Se pensaba que la guerra era "primitiva". AHORA: DESCUBRIMOS QUE LA GUERRA ES EL DESTINO FINAL DE LA TÉCNICA CUANDO NO HAY UNA BASE MORAL QUE LA FRENE.

Trump no está usando la técnica para "arreglar conflictos por medio del diálogo" (como los señores del frac), sino para eliminar el conflicto eliminando al adversario. Es el positivismo llevado al extremo: si la ciencia me permite capturar a un enemigo con precisión quirúrgica, ¿para qué perder el tiempo en la ONU?

4. El "Summun" Tecnológico y el Retorno a la Selva

La gran ironía es que, en la cúspide de la era de la IA, hemos regresado a la Ley de la Selva.

El "matón" no necesita convencer; solo necesita que su algoritmo sea más rápido que el del vecino.

La tecnología no ha civilizado al hombre; ha hecho que su barbarie sea eficiente, limpia y televisada.

Al igual que tras la 1ª Guerra Mundial la intelectualidad quedó destrozada al ver lo que hacían las ametralladoras, hoy en 2026 estamos viendo cómo la IA y el poder armamentístico nuclear están siendo usados para enterrar definitivamente la ilusión de que el progreso técnico nos haría mejores personas.

El análisis que planteo es desolador pero contundente: la tecnología, que el siglo XIX nos prometió como el motor del diálogo, se ha convertido en 2026 en el amplificador de la ley del más fuerte. El "matón" ya no necesita un garrote; ahora utiliza satélites, algoritmos de reconocimiento facial y el dominio del ciberespacio.

¿Qué están haciendo los países más "vulnerables"? ¿Qué pueden hacer? ¿Es posible un nuevo pacifismo capaz de frenar este "summum" tecnológico?

1. La Reacción de los Países "Vulnerables": Entre la Sumisión y la Nuclearización

Para los países sin armas nucleares ni potencia de IA, la captura de Maduro ha sido una señal de alarma existencial. La lección de 2026 es clara: la soberanía es proporcional a tu capacidad de destrucción.  

La Carrera por la "Bomba Sucia": Varios analistas internacionales advierten que países en desarrollo han llegado a una conclusión peligrosa: "Si Maduro hubiera tenido armas nucleares, Trump nunca lo habría sacado de Caracas". Estamos viendo el inicio de una proliferación nuclear encubierta, donde la disuasión es el único argumento que el "matón" respeta.

Alineamiento por Supervivencia: Países como Colombia y México, bajo la amenaza de la Doctrina Monroe 2.0, están viéndose obligados a aceptar condiciones económicas y migratorias humillantes. En este nuevo mundo, si no tienes armas nucleares, pasas a ser una "sucursal corporativa" de la potencia de turno.  

La Muerte del Multilateralismo: Para estos países, la ONU ya no es un foro de diálogo, sino un "museo de buenas intenciones". La justicia es hoy una cuestión de billete o bala.

2. El "Nuevo Pacifismo": La Resistencia en la Era de la IA

¿Qué le queda al pacifista hoy? No le queda el discurso de las flores, sino el de la "Huelga Social Digital". Está naciendo un movimiento que entiende que, si la guerra es técnica, la resistencia también debe serlo.

El Boicot al Algoritmo: Grupos de activistas y desarrolladores están promoviendo lo que llaman "Desobediencia de Código". Se trata de crear sistemas que confundan a la IA de vigilancia o de negarse a trabajar en proyectos tecnológicos vinculados al control militar.

El Argumento de la Ingobernabilidad: El nuevo pacifismo ya no predica la paz, sino la no-cooperación. Se basa en la idea de que ni siquiera el matón más poderoso puede gestionar un mundo totalmente paralizado por la resistencia digital y la retirada del consentimiento social.

Conclusión: El Retorno al Siglo XIX con Tecnología del XXI

Estamos viviendo la inversión del grabado de la universidad:

Antes (1890): Se soñaba que la técnica (trenes) traería la paz (diálogo).

Ahora (2026): La técnica (IA) ha traído la "Paz de Trump": una paz impuesta, transaccional y basada en la captura de quien estorba.

El sumun de la Inteligencia Artificial nos ha devuelto a la casilla de salida: el hombre con el mazo más grande es el que decide. El pacifista de hoy ya no es el señor de frac fumando puros, sino el ciudadano que intenta "desenchufar" el sistema que el matón utiliza para vigilarlo.

El mazazo de 2026 ha terminado de pulverizar los últimos restos de la utopía positivista. Si en 1890 se creía que la técnica domesticaría la guerra, hoy vemos que la Inteligencia Artificial no ha traído el diálogo, sino una eficiencia aterradora para el "matón" global.

La resistencia y la intelectualidad ante el naufragio ético.

1. ¿Tiene oportunidad la "Resistencia Digital"?

El pacifismo ha mutado. Ya no busca convencer al poder con razones, sino sabotear su funcionamiento. En Europa y Norteamérica ha surgido una ola de protestas que ya no pide paz en las plazas, sino que exige la desinversión masiva en las empresas de Elon Musk, por ejemplo. Se le identifica como el símbolo de una "tecnooligarquía" que utiliza la IA para automatizar decisiones gubernamentales y despidos masivos. La resistencia se centra en el boicot: vender acciones de Tesla y abandonar la red X como acto de higiene democrática. Bruselas intenta desesperadamente construir un muro digital. La apuesta de la UE parece ser la posibilidad de una red de satélites propia y no depender de Starlink. El problema es que este proyecto no estará listo hasta 2030, dejando a Europa bajo el paraguas digital de una sola corporación hasta entonces.  El objetivo es intentar que la IA en defensa se tome con responsabilidad democrática. Sin embargo, mientras Europa redacta leyes, Trump y Musk ejecutan operaciones sobre el terreno, demostrando que la ley escrita es más lenta que el código informático.  

2. El "Mazazo" a la Intelectualidad Europea

Para los filósofos y analistas europeos, el 3 de enero de 2026 ha sido el equivalente a la caída de las Torres Gemelas o el inicio de la Gran Guerra: el momento en que la realidad rompe la teoría.

El fin del "Jardín de Borrell": Europa se descubre como un "huérfano geopolítico". Durante décadas, los intelectuales europeos defendieron que el mundo se arreglaría mediante el derecho internacional. La captura de Maduro por orden de Trump ha demostrado que ese "jardín" europeo está rodeado de una selva donde los misiles y los algoritmos dictan la última palabra.

La "Doctrina de la Decadencia": La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. (2025-2026) ya no considera a Europa un aliado a tutelar, sino un actor secundario. Los intelectuales denuncian que Trump ha sustituido la diplomacia por el ultimátum financiero (OTAN) y la adquisición hostil (Groenlandia).  

La paradoja de Maduro: Hay un amargo debate ético. Muchos intelectuales celebran la caída de un dictador que forzó el éxodo de 8 millones de personas, pero les aterra que se haya logrado mediante el atropello total del derecho. Se preguntan: ¿Es una liberación si para lograrla hemos tenido que aceptar que el mundo ahora pertenece al "matón" más tecnificado?  

Conclusión: El Regreso al Pesimismo Crítico

Si los señores de frac de la viñeta de 1890 fumaban puros creyendo en el diálogo, los intelectuales de 2026 miran sus pantallas con escepticismo. El culmen de la técnica nos ha devuelto a la barbarie, pero una barbarie con interfaz de usuario amigable.

La resistencia digital hoy es frágil frente al capital de Musk, y la diplomacia europea es débil frente al músculo de Trump. El argumento pacifista de hoy es el de la supervivencia ética: no cooperar con el sistema para, al menos, no ser cómplices de la deshumanización técnica.

Si el escenario Trump-Musk representa el modelo de "Capitalismo de Vigilancia y Fuerza", China aparece en 2026 como el único espejo capaz de devolverle la mirada con la misma intensidad. Estamos ante un choque de dos "matones" tecnificados que han decidido que el siglo XXI no tiene espacio para la diplomacia romántica.

*Aquí analizamos cómo China está respondiendo a este nuevo orden impuesto desde Mar-a-Lago:

1. El Choque de Modelos: El "Algoritmo de Estado" vs. El "Algoritmo de Mercado"

La gran diferencia entre el modelo Trump-Musk y el de Xi Jinping no es el uso de la fuerza, sino quién sostiene el látigo:

Modelo Trump-Musk: Es una alianza público-privada donde el Estado delega la soberanía en corporaciones. El "matón" es el presidente, pero el arma es propiedad de un magnate.

Modelo Chino: Es el control total. La IA no sirve para que una empresa crezca, sino para que el Estado sea infalible. China ve la captura de Maduro no como un acto de justicia, sino como una "expropiación geopolítica" de un activo que ellos ayudaron a financiar.

2. La Respuesta de Pekín: "Fortaleza Asia"

Ante la resurrección de la Doctrina Monroe en América, China ha acelerado su propia versión en Asia.

Taiwán y el Mar de la China Meridional: La lógica es simple: "Si Trump puede entrar en Caracas para asegurar el petróleo y capturar a un líder, yo puedo entrar en Taipéi para asegurar los microchips…". La captura de Maduro ha validado la política de hechos consumados.

Soberanía del Silicio: China ha prohibido la exportación de tierras raras vitales para las baterías de Tesla en respuesta a la toma de las minas venezolanas por parte de EE. UU. Es una guerra fría donde el campo de batalla son los minerales y los semiconductores.

3. La "Nueva Guerra Fría" de las IAs

Estamos en la cúspide tecnológica, pero dividida en dos bloques:

El Bloque Musk (X/Starlink): Apuesta por la descentralización controlada y la red global de satélites para imponer la visión de libertad transaccional de Trump.

El Bloque Chino (Baidu/Huawei/Alibaba): Apuesta por la "Gran Muralla Digital" y el sistema de crédito social.

-El pacifista se encuentra atrapado entre dos vigilancias. Si escapa del algoritmo de Musk, cae en el de Pekín. Ya no hay "tierra de nadie" digital.

4. El fin del "Sueño Positivista" en Oriente y Occidente

Aquella viñeta de 1890 sobre el diálogo se ha quemado en ambos lados del mundo. En Occidente, Trump ha demostrado que la técnica sirve para la extracción y la captura.

En Oriente, Xi ha demostrado que la técnica sirve para la predicción y la obediencia.

El matón ya no es solo una persona; es un sistema automatizado. China no necesita capturar a sus disidentes en Nueva York; simplemente les "apaga" su identidad digital, su dinero y su capacidad de movimiento mediante la IA. Es la barbarie perfecta, sin necesidad de fuerza bruta visible.

Conclusión: ¿Qué mundo queda tras este mazazo?

La intelectualidad europea observa con horror que el mundo se ha convertido en un duopolio de matones. El argumento pacifista de hoy es denunciar que la técnica, en lugar de liberarnos del carro tirado por caballos, nos ha encerrado en una celda de fibra óptica.

La pregunta para este 2026 no es si Maduro será condenado o si Groenlandia será vendida, sino: ¿Quién nos protegerá de los protectores? Cuando los que poseen la IA deciden saltarse las leyes, la humanidad regresa a la costurera de Dickens, pero esta vez podríamos decir que la costurera está siendo grabada por un dron...

El análisis que planteo es una radiografía exacta del "mazazo" ético de 2026. Al igual que el hombre de 1890 creyó que la locomotora jubilaría a la guerra, nosotros creímos que la Inteligencia Artificial y la interconexión global jubilarían al "matón". Pero este 5 de enero de 2026, con Maduro en una celda de Brooklyn y Trump redibujando el mapa, la realidad nos dice que el matón simplemente ha cambiado el garrote por el algoritmo.

¿Cuál puede ser la síntesis final de este escenario y las lecciones éticas que nos deja?

1. La India y el Sur Global: ¿Un "Tercer Camino" o más de lo mismo?

Ante el duopolio de "matones" (el modelo Trump-Musk y el modelo de control estatal chino), la India, según dicen los expertos, se está posicionando en este 2026 como el líder de una resistencia pragmática, puesto que ha dejado claro que no será el "segundo violín" de nadie. Mientras Trump captura líderes y China vigila ciudadanos, India intenta liderar un Sur Global que busca independencia energética (renovables) y tecnológica.  

EL DILEMA DEL PACIFISTA: La tragedia es que incluso este "tercer camino" es armado. India es respetada porque tiene armas nucleares y una industria de defensa propia. EL MENSAJE PARA EL PACIFISTA ES AMARGO: en 2026, la única forma de que el matón te deje en paz es demostrando que tú también puedes ser un matón si te obligan.  

2. El Juicio en Nueva York: El fin de la "Utopía del Diálogo"

Lo que está ocurriendo hoy en el tribunal con Maduro es el epitafio de las viñetas de 1890:

Antes: Se pensaba que el derecho internacional juzgaría a los tiranos mediante consensos mundiales (como la Corte Penal Internacional). Ahora: El juicio es un acto de fuerza. Trump ha decidido que la ley de EE. UU. es la ley del mundo. Los intelectuales europeos ven esto como el fin del "orden basado en reglas" y el regreso al "orden basado en el poder".

3. Lecciones Éticas del 2026: El Sumun de la Barbarie Técnica

Si relacionamos todo, llegamos a tres conclusiones que destrozan las ilusiones positivistas:

La Técnica no es Ética: La IA no nos ha hecho más dialogantes; ha hecho que la captura y la extracción sean más eficientes. El "señor de frac" de la viñeta de 1890 hoy no fuma puros dialogando, sino que mira una pantalla de drones decidiendo qué país es "rentable" y cuál no.

La Trampa de la Vulnerabilidad: El pacifista hoy se enfrenta a un mundo donde la "paz" solo se garantiza mediante la amenaza mutua. Hemos regresado a la lógica de la Guerra Fría, pero con la velocidad de procesamiento de la IA.  

El "Matón Global" como síntoma: Trump no es la causa, sino el síntoma de una humanidad que ha acumulado un poder tecnológico inmenso sin haber avanzado un solo centímetro en su madurez moral. Seguimos resolviendo los problemas como en la Guerra de Crimea, pero con la capacidad de borrar un país del mapa digital en un segundo.

Las ilustraciones de 1890 fallaron porque no entendieron que la locomotora no mata al caballo, sino que le da al jinete una lanza más larga. En 2026, el "sumun" de los avances técnicos nos ha dejado desnudos frente a la misma realidad de siempre: el poder tiende al abuso si no hay contrapesos reales. Hoy, la resistencia no está en los grandes discursos, sino en los pequeños actos de soberanía individual: no dejarse atrapar por el algoritmo, cuestionar la narrativa del "matón de turno" y recordar que, por muy moderna que sea la IA, un juicio basado en la fuerza sigue siendo, en esencia, un acto primitivo.

Al final, el gran problema de la IA es que suele ser como ese grabado positivista de 1890: demasiado limpia, demasiado ordenada, demasiado "perfecta". Pero la realidad de lo que estamos viviendo este enero de 2026 es sucia, contradictoria y, sobre todo, profundamente humana en su ambición y en su miedo.

A modo de recapitulación

El espejismo del progreso: De la locomotora al dron

¿Os acordáis de esos dibujos de la universidad que mencionaba al inicio y que hace de hilo conductor de este post? Esos tipos del siglo XIX eran unos ingenuos adorables. Creían que, teniendo una máquina de vapor en lugar de un caballo, el alma humana también se iba a "modernizar". Pensaban que el frac y el puro eran el símbolo del fin de la guerra. Qué bofetada se habrían llevado... Hoy, en 2026, estamos en la misma situación. Nos vendieron que la Inteligencia Artificial nos iba a salvar, que la conectividad total nos haría entendernos. Y resulta que la IA solo ha servido para que el "matón" de turno (llámese como se llame) tenga un garrote mucho más largo y preciso. No hemos avanzado; solo hemos hecho que la barbarie sea más eficiente.

El 3 de enero: Un guion de película con víctimas reales

Lo que pasó hace dos días con la captura de Maduro no fue "justicia internacional" de libro de texto. Fue una operación de poder cruda. Por un lado, tienes a un tipo que se creía intocable porque controlaba las instituciones de su país como si fueran su jardín privado.

Por el otro, tenemos a Trump, que ha decidido que el mundo es su tablero de Monopoly.

La ironía es que ambos se parecen más de lo que admitirían todos aquellos que viven en la polarización y la eterna discordia asegurando que el error es siempre del otro, aquellos que desprecian las reglas, creen que el Estado son exclusivamente ellos y usan la tecnología para aplastar al que les estorba. Al final, el "diálogo" del que hablaban los grabados de 1890 se ha quedado en un tuit de Musk celebrando una intervención militar.

El dilema del pacifista: ¿Es un chiste ser bueno hoy?

Hoy, si eres pacifista, te sientes como esa costurera de Dickens frente a una fábrica de robots. Es frustrante. El mundo te grita en la cara que si no tienes armas nucleares o un algoritmo que dé miedo, no eres nadie. La realidad es amarga: los países respetados hoy no son los más "civilizados", sino los más peligrosos. La resistencia ya no es salir con una pancarta: Ahora la resistencia es intentar que no te roben el alma a través de la pantalla. Los intelectuales europeos están en shock porque se han dado cuenta de que sus leyes y sus derechos humanos son papel mojado cuando un matón con mejores ordenadores decide que "hoy toca esto".

¿Hacia dónde vamos? (Sin filtros de optimismo barato)

Estamos entrando en una era donde la soberanía ya no es una bandera, sino un contrato de servicios. Si tienes petróleo, oro o litio, o te alineas con el modelo Trump-Musk o te arriesgas a que te "estabilicen" por la fuerza. Lo que estamos viendo en el juicio de Nueva York hoy no es el triunfo de la ley; es el triunfo de la fuerza que ha aprendido a usar una toga. Maduro está en una celda no porque el mundo se haya vuelto más justo, sino porque su "matonismo" se encontró con uno más grande, más rico y con mejor tecnología.

En resumen, como humanos que somos:

Nos hemos dado cuenta de que la tecnología no nos hace mejores personas. Seguimos siendo los mismos primates de la Guerra de Crimea, pero ahora tenemos el botón del juicio final en el bolsillo. El progreso técnico es un hecho, pero el progreso moral sigue siendo nuestra gran asignatura pendiente.

¿Qué demonios podemos hacer nosotros ante esto...?

Esa es la pregunta del millón. Si el mundo parece haberse convertido en un patio de recreo para matones con tecnología punta, ¿qué nos queda a nosotros, que no tenemos misiles ni algoritmos de vigilancia?

No me veo dando consejos de manuales de autoayuda, porque la situación es demasiado seria. Pero aquí hay algunas cosas que, a nivel humano y ciudadano, son nuestra mejor "guerrilla" contra este panorama:

1. Recuperar la "Soberanía de tu Atención"

El matón moderno no solo quiere tu petróleo o tus datos; quiere tu atención. Los algoritmos están diseñados para que vivas en un estado de indignación o miedo constante, porque un ciudadano asustado es un ciudadano paralizado. ¿Y si aplicamos la "dieta de noticias"? No necesitamos saber qué ha tuiteado Trump o qué ha dicho Maduro cada cinco minutos (cuestión esta que yo no predico con el ejemplo, pero que sé que es una buena vía de resistencia). ¿Informarse? Sí, desde fuentes que no busquen el titular sangriento, y luego apagar la Tablet, móvil, internet... Recuperar nuestro tiempo para leer, pasear o hablar cara a cara es el primer y mejor acto de rebeldía.

2. El Pensamiento Crítico como Escudo

La IA y los matones se alimentan de la polarización. Quieren que veas el mundo en blanco y negro (buenos contra malos, nosotros contra ellos).

Qué hacer: Cuando veas una noticia que te haga hervir la sangre, detente. Pregúntate: ¿A quién beneficia que yo sienta este odio ahora mismo? Hay que cuestionar las fuentes y buscar los matices para no convertirnos en seguidores e ideólogos ciegos. El pensamiento crítico es el único software que no pueden hackear... por ahora...

3. Fortalecer lo local y lo humano

Mientras los grandes líderes juegan a ser dioses en el tablero mundial, tú tienes un impacto real en tu entorno inmediato. ¿Qué podemos hacer? Dedicar energía a tu barrio, a tu familia, a tu comunidad, a tu Iglesia, a tu asociación. El matón global es poderoso en lo macro, pero es irrelevante en la ayuda que le das a un vecino o en la educación que le das a tus hijos. Fortalecer los lazos humanos reales es la mejor red de seguridad contra un mundo que se está volviendo frío y digital.

4. La "Desobediencia Ética" en lo Digital

No tenemos que aceptar todos los "términos y condiciones" que nos ponen delante. Si una red social se convierte en un estercolero de odio promovido por su dueño, vete de ahí. La única forma de que los magnates tecnológicos pierdan poder es que nosotros dejemos de ser el producto que venden.

5. No perder el sentido del humor ni la esperanza

Parece una tontería, pero el autoritarismo odia la risa. El matón necesita que lo tomes en serio, que le tengas miedo o que lo adores. Hay que reírse de lo ridículo de la situación (como ese grabado de 1890 frente a la realidad actual) es una forma de mantener la cordura. No permitas que la escala del mundo te haga sentir pequeño: ¡QUÉ DIFÍCIL PERO QUÉ NECESARIO! La historia es larga y los matones siempre terminan cayendo.

Al final, lo que podemos hacer es seguir siendo humanos. En un mundo que nos quiere convertir en datos o en soldados de una guerra cultural, mantener la empatía, el diálogo real. Hablar con alguien que piensa totalmente distinto, especialmente en un clima tan cargado como este inicio de 2026, es casi un acto de heroísmo civil. Es muy fácil caer en la trampa del "matón" y replicar su estilo: gritar más fuerte, usar datos como si fueran proyectiles y querer "aplastar" el argumento del otro. Recuerda: si queremos intentar ese "diálogo real" que los señores del frac de 1890 no supieron tener, tenemos unas claves muy humanas para no terminar a gritos:

1. No vayas a "ganar", ve a "entender"

El error número uno es entrar en la conversación como si fuera un juicio en Nueva York. Si tu objetivo es que el otro admita que está equivocado, ya has perdido antes de empezar.

El truco: Haz preguntas, no afirmaciones. En lugar de decir "Trump es un dictador" o "Maduro se lo merecía", pregunta: ¿Qué es lo que más te preocupa de lo que está pasando? o ¿Cómo crees que esto nos afecta a nosotros a largo plazo? Cuando alguien se siente escuchado, baja la guardia.

2. Busca el "Miedo Común"

Debajo de las opiniones políticas, casi siempre hay un miedo humano básico.

Quien apoya la mano dura de Trump suele tener miedo al caos o a la inseguridad. Quien denuncia el intervencionismo suele tener miedo a la pérdida de soberanía o al abuso de poder. Una vez que conectas con el sentimiento, la discusión deja de ser un choque de trenes.

3. El "Efecto Espejo" (Cuidado con los términos)

Si usas las palabras que usan los políticos (esas etiquetas cargadas de odio), la conversación se muere. El truco: No uses etiquetas ("fascista", "comunista", "vendido"). Habla de hechos y sensaciones. En lugar de hablar de "geopolítica", habla de personas. "Me duele ver que al final los que pagan los platos rotos son los venezolanos de a pie, sin luz y sin comida, mientras los grandes deciden su futuro desde Nueva York". Es difícil discutir contra la empatía.

4. Pon límites con elegancia (Saber cuándo retirarse)

A veces, la otra persona solo quiere descargar su frustración. Si ves que el tono sube y que ya no hay intercambio, sino solo ruido, usa el botón de pausa. Eso es mantener el control, no perderlo.

5. Recuerda: Lo que nos une es siempre más real que lo que nos separa

Trump, Maduro y Musk viven en una realidad paralela de poder y millones. Tú y la persona con la que hablas vivís en la misma realidad: pagáis facturas, os preocupa la familia y queréis un futuro tranquilo. No permitas que personajes que están a miles de kilómetros rompan un vínculo que tienes a centímetros. Ellos, los “matones” nos quieren divididos y enfadados. Sentarte a tomar un café con alguien que piensa distinto y terminar la charla con un abrazo o un apretón de manos es la mayor derrota para el sistema actual.

También te puede interesar

Lo último

stats