Ciertos miedos religiosos
El estudio, la cultura, el arte, la ciencia... NO llevan por sí solos a la erradicación de la credulidad mágica. Se necesitan acciones políticas.
Son y deben ser los dirigentes políticos, también los que de alguna manera ejerzan un liderazgo social, los que conduzcan a la sociedad y ayuden a erradicar los miedos de que se sirven los ensotanados: miedo a la reacción "divina" con que amenazan, miedo al "miedo a enfrentarse con el propio yo" y sus miserias, miedo a la revolución de los prebendados clericales, miedo a sus dicterios y predicaciones, miedo a estar en la picota de miles de púlpitos, miedo a cartas pastorales...
¡Si supiéramos el miedo que ellos mismos tienen a que esto suceda!
¡Personas con decisión y clarividencia necesita nuestro mundo para encauzar la sociedad por ringleros nuevos, los del progreso mental por la libertad de pensamiento y del progreso social por la liberación de lacras degenerantes!