Corpus Christi, máxima expresión de la credulidad católica.
Admitirán los plácidos creyentes que puede haber personas --dejando aparte lo de creer o no en la existencia de un dios extra corpóreo, que sí pueden creer-- a quienes eso de "presencia real de Cristo en ese trozo de harina" les parezca un tanto intragable. En otras palabras, que haya quienes no crean en que Cristo está "ahí". Estoy por asegurar que ése es el pensamiento "increyente" de muchos denominados "creyentes" .
Y estarán también de acuerdo en que tales "descreídos" positivos --es decir, los que rechazan de plano credulidades de este y similar cariz--, bien que respetuosos con las tradiciones folklóricas, no dejen de quedarse como el "rey pasmado" al ver cómo pasean por las calles y cantan y se postran y lanzan vítores a un trozo redondo de harina prensada que con mucha fe se podría decir que es pan pero que tampoco es pan sino el "cuerpo de Cristo".
Pues lo dicho: si la fe católica quisiera hacer ostentación de su fe por las calles --folklore de lo sacro, "fiestas de interés turístico" en que se han convertido las procesiones desde la de Toledo hasta la de Zahara de la Sierra o Laguna de Negrillos--, ya de por sí resultaría un tanto ridículo "representar" el sacramento de "la comida" con un fragmento minúsculo de harina. Pero podría ser aceptable. Un símbolo folklórico.
Machacar, sin embargo, la sesera del "resto de la sociedad", también de los turistas voyeurs, con aquello de "Dogma datur christianis quod in carnem transit panis et vinum in sanguinem"... o "Dios está aquí, venid adoradores adoremos..." (menos mal que lo primero lo dicen en latín) es ya traspasar el límite de lo "consentible".
Tal manifestación de credulidad no lo puede admitir la sociedad civil como acto público, aún bajo pretexto y pátina de folklore, porque late un ánimo proselitista y de adoctrinamiento en tal exhibición: debe quedar escondida en el recinto de la conciencia o intra muros de sus propios reductos crédulos. Deberían sentir cómo ofenden el buen gusto de quien cae en la cuenta de lo que ahí se esconde (la mayor parte ni siquiera caen en la cuenta). Lógicamente si tal hacen, no podrán rechazar que haya quienes hagan befa de dicha manifestación crédula.
Porque... Pongámonos en el rol de otras sociedades civiles: ¿alguien se imagina manifestaciones similares aún sin dar el paso de que haya cambio de sustancias? Pongamos el caso de los zapateros llevando en andas, cantando y loando una chinela; o los médicos de urgencias exhibiendo en procesión una tibia recompuesta o llorando a lágrima viva ante la imagen de una bella joven a la que no pueden curar; o el gremio de abogados lamentándose ante un texto del Código Civil o Penal por la situación de la Justicia...
¿Y es distinto vestirse con ropajes extravagantes, exhibir costosísimas custodias pujantes de oro y pedrería, cantar y "jacular" ante una oblea que ni siquiera llega al concepto de pan? Admítasenos pensar así a quienes no concedemos ni siquiera la venia de que se pueda creer que en tan minúsculo chuche "latet deitas".
Acepten el reto.