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El Papa, con las víctimas

Líderes para la nada.

El progreso del mundo camina a saltos, a borbotones, unas veces suavemente, otras de manera apresurada y convulsa; unas veces por medio de reformas estructurales otras por agitación social revolucionaria que da al traste con estructuras y estamentos anquilosados.

Rara vez encontramos dirigentes políticos, personas honestas y bienintencionadas, con ansias de cambio social, cuyos pueblos guarden eterna memoria de ellos. Las más, chocamos con individuos ansiosos de medro personal, pacatos a la hora de tomar decisiones drásticas, más interesados por su yo, reos de sus propias carencias psicológicas que tratan de compensar con el "disfrute" del poder.

Líderes habrá, no se sabe si bienintencionados o no --porque no tienen oportunidad de demostrarlo--, que navegan bien a favor del viento de estructuras económicas siempre temerosas de los cambios. Las grandes dificultades son el crisol donde se descubre el plomo que muchos escondían bajo su áurea labia. Otros, más de lo deseable en países subdesarrollados, que apenas si el ansia de poder anexa a sentimientos de inferioridad se ve compensada con la rapiña a que someten a sus pueblos... ¿Cómo si no entender la marea de gobernantes ineptos (en nuestros pagos) y dictadores ahienados(v.g. Africa)?

¿Puede hacer algo la religión? ¿Habrá algún dios que pueda devolver la sensatez y la cordura a personajes que debieran ser raídos de la historia de sus pueblos, que sólo sirven de freno al desarrollo sin el mínimo gesto de interés por el cambio? ¿Sirven de algo sus propios líderes que no sea para pasear como elementos folklóricos arracimadores de jóvenes ávidos de cualquier idea y enfervorizados con cualquier pandereta?

Pocos son los dirigentes sociales y políticos que han servido de aliento, de empuje y de impulso al desarrollo de las gentes sobre las que han gobernado: las más de las veces sólo han sido rémora, salvaguardas de leyes hechas para la legalidad del dinero, que no la justicia, y para el mantenimiento del "statu quo" fundado en la injusticia de la pobreza...

Olvidan que el arco dispara flechas mortales sólo cuando se le tensa hasta el límite: así sucede con los pueblos, que reaccionan siempre muy tarde, pero cuando lo hacen son como arco tensado o pantano que revienta.

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