Mártires versus fanáticos.



Dar la vida por algo o por alguien parece ser el signo más grande de amor, pero también --es a lo que vamos en este artículo-- la mayor prueba sustentadora de la verdad de lo que se cree.

Bien es cierto que de "dar la vida" hablan quienes les sobreviven, pues, por más que digan lo contrario, mucho me temo que quien más quien menos, si puede huir de la quema, huye --y hace bien--. Lo constatamos en el éxodo de los conventos escondiéndose en tal o cual casa de toda la clerecía y frailes y monjas durante la Guerra Civil. ¡Y era lo normal!

Consideraciones al caso o verdades esgrimidas por unos y otros:

Primera verdad: Son mártires, han dado su vida por una idea, Cristo. Cristo pasa a ser una verdad incontestable según las mesnadas subsecuentes.

Segunda verdad: No es probable que nadie dé la vida por defender la función clorofílica o la digestión de las medusas; más bien, para salvarse, muchos abjurarían de tales evidencias. Entre ellos Galileo y quien esto escribe.

Tercera verdad
: No es normal que nadie esté dispuesto a dar la vida por otra persona, aunque de hecho se ha dado. Es el caso de M.Kolbe, siguiendo al prototipo, Cristo. ¿Por qué lo que no es normal en los hombres sí es normal en Cristo que murió por todos nosotros, según dicen? He aquí la "gran verdad", Cristo.
Sinceramente no me siento concernido: no columbro el por qué, ni siquiera el cómo y, tras muchas lecturas y reflexiones, ni siquiera el quién


Según criterios extrínsecos al credo, criterios de sentido común: ¿qué diferencia esas "verdades"? ¿Cuál es "más verdad"? ¿Es más verdad la primera que la segunda? La respuesta del SENSUS COMMNUNIS diría que, con relación a una verdad, importaría poco la actitud personal: la verdad "es", independiente del individuo.

Sin embargo, las dos verdades suyas y sobre todo la referida al "misterio de la muerte de Cristo", las convierten en "evidentes" por el hecho de refrendarlas con la vida, porque "han dado su vida por otros o por una idea".

Más claro: quien dice "murió por nosotros" (Pablo de Tarso) llega a tal grado de retorcimiento mental que crea un personaje ex profeso. Jesús, el posiblemente profeta lenguaraz seguidor del estilo "bautista", cuando pasa por el tamiz de la sublime teología de Pablo de Tarso queda convertido en Cristo.

Así pues, según su lógica vivencial la "verdad creída" se torna más incuestionable que la "verdad sabida".


Este asunto tiene más importancia para la vida y para el pensamiento de lo que parece y, por desgracia, es de sangrante actualidad.

Insistamos bajo otro punto de vista juzgando con los mismos criterios el caso del que fuimos testigos todos un 11-S:

Estrellando dos aviones en sendas torres una serie de individuos ofrendan su vida por una idea, la de que en Occidente está el mal y hay que acabar con él, la de que en el Islam está la salvación y no se pueden consentir agresiones contra él...


Es la idea sustentada con la vida: lógicamente esa idea es más verdadera.

¡Es la misma lógica del cristiano! ¿Qué es lo que lleva a decir que los mártires son santos y éstos fanáticos?

No podrían decirlo, pero nos hablan de adoctrinamiento o lavado de cerebro frente al hecho diferencial de que los mártires "lucharon por la verdad". Y se quedan tan contentos. Añádase en el caso de éstos su lejanía temporal:son más santos cuanto más retrotraídos en el tiempo.

Sigo sin ver la diferencia.
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