LOS PLURALISTAS: Empédocles / 2

ἅπαντα φθαρτὰ πλὴν τῶν στοιχείων.// Todo es perecedero, excepto los elementos (Aristóteles)

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PROMETEO
23 jun 2019 - 12:00

El conjunto del cosmos está sometido a procesos cíclicos. En un principio el mundo era una esfera (Sphaîros) maciza y homogénea, donde el Amor mantenía la unidad y la armonía entre los elementos. Este estado primigenio de la esfera recuerda el Ser inmóvil de Parménides o el dios en reposo de Jenófanes.

Pero la fuerza externa del Odio (Éris) penetra en ella poco a poco y produce la separación de los elementos, creando mezclas y cosas más diferenciadas. Estos ciclos son largos períodos cósmicos, que se repiten eternamente y de forma necesaria.

Los animales y las plantas son combinaciones de los cuatro elementos, que también se unen por el Amor y se separan por el Odio. Incluso aparece en Empédocles un precedente de la selección natural, pues miembros sueltos de seres vivos se unen al azar y de ellos sobreviven los más aptos.

Llegó también a relacionar la respiración (por los poros) con la circulación sanguínea. Sin embargo, pensó que el órgano de la conciencia no es el cerebro, como sostenía acertadamente Alcmeón de Crotona, sino el corazón, tesis errónea que adoptará luego Aristóteles.

En su poema religioso “Purificaciones” se presenta como dios inmortal, seguido y adorado por las masas, que buscan su palabra y la curación de variadas enfermedades:

“Yo vengo a vosotros como dios inmortal y no como hombre caduco. Y soy venerado justamente por doquier como tal, ceñido de banderolas y coronas de flores… Y millares de personas me siguen para ponerse en el camino de la salvación; los que quieren respuestas y los que desean escuchar la palabra consoladora en innumerables enfermedades” (fr. B 112).

Siguiendo la tradición órfica y pitagórica, Empédocles entiende la vida como purificación y las almas, inmortales, transmigran en ciclos a través de humanos, plantas y otros animales. Acepta el mito órfico del alma, que tiene origen divino, que entiende la vida de forma pesimista como peregrinación y que ha de retornar a su paraíso perdido o patria divina, después de los ciclos de reencarnación.

La vida es una prisión de la que hay que liberarse. “La concepción del mundo como una cueva es órfica”, afirma W. Jaeger, siendo recogida por Platón en su famosa alegoría de la caverna. Las reglas ascéticas de vida son análogas a las de Pitágoras, incluso la abstinencia de habas. Aparece también el parentesco de todos los seres vivos y considera locura los sacrificios cruentos de animales de la religión popular. Hace una crítica de los dioses homéricos, que quedan reducidos a meras fuerzas de la naturaleza.

La compleja y polifacética personalidad de Empédocles, que recuerda a Pitágoras, como filósofo naturalista y como predicador de ideas religiosas de origen órfico y pitagórico (la inmortalidad y la transmigración de las almas) muestra una dualidad antitética, pues sus dos tratados parecen incompatibles.

Algunos expertos piensan que responden a períodos distintos de su vida y discuten cuál es el anterior o posterior, la faceta naturalista y materialista o bien la religiosa y mística (idealista) o si su personalidad armonizaba las dos facetas, la del filósofo investigador racional de la naturaleza y la del poeta místico y religioso.

En el poema “Sobre la naturaleza” aparece una concepción material del alma (“física del alma” le llama Gomperz). Pero en las Purificaciones habla del alma como “daímon” vinculado a una culpa original y sometida al proceso de metempsícosis (influencia órfico-pitagórica).

¿Cómo resolver esta dualidad de dos tipos de alma? Para algunos intérpretes hay una contradicción interna al sistema (Burnet y Zeller). Para otros, obedece a una evolución de su pensamiento (Capelle y Wilamowitz) y otros buscan una conciliación de la aparente contradicción (Gomperz, Nestle y Cornford).

Posiblemente Empédocles retomó la distinción homérica entre el alma consciente (thymós) y el principio vital (psykhé). Por ello, podría ser un enlace entre Homero y las tres almas de Platón.

Se ha sugerido también la relación de la Ilíada con la cosmogonía de Empédocles. Los dos principios activos, Amor y Odio se expresan con los términos homéricos philótes y neîkos. El designio de Zeus se cumple desde la discordia entre Agamenón y Aquiles, que rompe la unidad de los griegos. En Empédocles la Éris rompe la armonía de la Esfera originaria y el proceso se rige por la Necesidad o anágke.

Empédocles explica la percepción sensible a partir de la teoría de los efluvios, que parten de las cosas y entran por los poros en los órganos de los sentidos, de acuerdo con el principio de que lo semejante busca lo semejante (identidad del Amor, Eros), como en Parménides: con la tierra conocemos la tierra, con el agua el agua etc. En cambio para Heráclito y Anaxágoras el conocimiento se conoce por contraste: lo semejante se conoce por lo desemejante (Éris o Discordia). No admite, pues, la condena de los sentidos que hacía Parménides.

La influencia de Empédocles en la posteridad es enorme. La teoría de los cuatro elementos será adoptada por Platón y Aristóteles, en oposición al modelo atomista de Demócrito y dominará la física durante siglos, hasta la recuperación del atomismo en la ciencia moderna (Galileo, Newton…) El poeta materialista Lucrecio lo admiró como investigador y por su explicación mecanicista de la naturaleza. En cambio, el idealista Platón valora su lado religioso, en conexión con la escuela pitagórica.

Galeno consideró a Empédocles el fundador de la escuela siciliana de medicina, pero la posterior escuela hipocrática de Kos tendrá un carácter más científico. El poeta alemán Hölderlin le dedicó una tragedia en verso: La muerte de Empédocles, (Der Tod des Empédokles), donde considera el suicidio de Empédocles en el Etna como símbolo del espíritu romántico de fusión con la naturaleza. También Nietzsche mostró su aprecio por este filósofo.

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