El "Parque de la Cornisa", "guadiana" cada diez años - es un asunto de apaños, de componendas o risa
Asunto tan serio como el que Dios quiera expandir sus dominios dentro de la ciudad secular, es algo que a lo que el peatón que todo lo paga no puede oponerse. Sólo lo puede mirar con rubor, como mucho con humor. No tiene armas. Está vencido. Y si esta Ciudad es la de San Agustín, quizá con un trasplante de la "torreciudad" opusdeína, frente a la de Harvey Cox, peor me lo ponen.
Ya hace unos años se hablaba aquí del "Vaticano Madrileño", expresión que hemos visto repetida en medios escritos. Fue entonces cuando aparecieron las "coplas" que siguen teniendo la misma vigencia que entonces, con ligerísimas variaciones y que a continuación transcribo.
Honor hacen al apellido respectivo: el uno ordena pero no habla, quizá porque está y es "ronco"; tiene con él un "fiel" servidor que hace el trabajo "férreo".A ambos les "varelá contar con un alcalde con más gentileza y bizarría, "gallardía", que el anterior con quien este asunto surgió.
Vaya este PREGÓN ante la lid que se avecina:
En Madrid se habla de un clan,
casi como “mafia rosa”,
pues va como mariposa
a ligar “en otro plan”.
Es de palabras muy suaves
y de gestos elegantes
que prescinde de lo de antes
por mor de cosas más graves.
Ya se sienten en la cima
controlando a los de en medio
"jostidiando" sin remedio
cuando se sientan encima.
Son de Madrid las tres patas
--Comunidad, Obispado
y Ayuntamiento--: han llegado
como vinieron las ratas.
El primero es el primero,
callado sin estar ronco
el que señala el tronco
que arderá en el quemadero.
Señala, dice y ordena...
ordena no sólo curas
pues con órdenes más duras
su inmobiliaria se llena.
En su profundo mirar
y sus maneras de misa,
lo que busca es la “cornisa”
do poder edificar.
Su edecán es de Madrid
un “amante de Teruel”,
que sólo de nombre es fiel,
segundón del adalid.
No tiene entre sus encantos
gallear de santidad
porque busca otra heredad
donde no caben los santos.
Es quien consigue terrenos,
casas para seminarios
y venderá hasta rosarios
con aguinaldos ajenos.
El “primero” y el delfín,
sin saber mucho de inglés
entienden que un parque es,
en mariquita, parkín.
Con apariencias tan finas
y rimbombantes palabras
de chivos se vuelven cabras
viendo en un PARQUE,oficinas.
En el hoy Corregidor
de esta Villa y capital
cual valedor “tal pa cual”
hallaron su protector.
La Curia busca prebenda
en este Pascual Bailén
que usa de la vara bien
y sólo a Dios se encomienda.
Y juegan al “toma y daca”
y se co-prestan solares
con gallardías a mares
o perros a hacernos caca.
Quizá en Roma estos encantos
de edificios y de gente
serán causa suficiente
para hacer alcaldes santos.
Mas si fuera nuestro alcalde,
político de los serios
más temerá los dicterios
del pueblo: no irán en balde.
Ya su cutre CATEDRAL
asociaron al PALACIO
y poco a poco y despacio
pretenden el arrabal.
Toda la CALLE Bailén
hasta Puerta de Toledo
quieren vestirla con “credo”
“gloria”, “aleluia” y “amén”.
Con una PANADERÍA,
que fue despido indecente,
en un verano caliente
formaron su librería.
Escuni una ESCUELA era
y estaba en la Calle Jerte,
corrió con la misma suerte
que el gato por la gatera.
Alzaron otro negocio
con una UNIVERSIDAD
de curas en orfandad
y de monjas en plan ocio.
Arruninaron el COLEGIO
delCarmen-Nuestra Señora,
sucumbido a última hora
ante dúo tan egregio.
Ahora su Colegio es
cual SEMINARIO sin semen
y sin vástagos, se temen
que todo salga al revés.
En fin, que quieren dotar
a Madrid con este cuento:
un Vaticano en cemento
en este barrio sin par.
Parecen gozar del ocio
cual ratas de las Vistillas
y usan las alcantarillas
para su sacro negocio.
Que tengan mucho cuidado
que a los madrileños dicen
gatos, y cuando maldicen
hacen lanzas del arado!
Esa soberbia rouqueña
está de sobra en nosotros
que no admitimos los potros
triscando de risco en peña.
Es hora de que se enteren
que el “cuidadito con él”
no es propio de ningún fiel
cuando expolian lo que quieren.
Hace ayer doscientos años
Madrid echó a los franceses:
no venzan estos "corteses"
con leguleyos apaños.
¡A por ellos que son pocos
y tienen miedo del ruido
que más bravos han huido,
ratas ante gatos locos!