Relatos, leyendas y consistencia del entramado a creer.

Humanismo sin credos
28 may 2010 - 22:53

La religión --supuestamente un hecho humano y como hecho, con sustrato real--, se compone de "relatos" y genera "leyendas".

¿Qué diferencia al relato de la leyenda? No hay diferencia cualitativa respecto al contenido, porque tan "legendario" es el uno como la otra. Entre la ascensión de Cristo a los cielos y la ascensión de Santa Oria, poca diferencia puede haber: para ambos se abren los cielos, los ángeles que acompañan a Jesús son las palomas que guían a Oria, la visión del cielo no es distinta del Apocalipsis,...

Consecuentemente, tampoco el grado de credibilidad que debe asignar el individuo a uno y otra. Y sin embargo los relatos se creen y las leyendas no. ¿Por qué? Sencillamente por "imposición". Ha habido personas "con autoridad" que han dicho en el pasado –todos los mitos remiten siempre al pasado--, que esos "relatos" eran revelados, que eran "palabra de Dios". A partir de ahí, las leyendas creadas son falsas por tergiversación o simple desviación de lo contenido en los relatos.

En los siglos XIV y XV hubo infinidad de apariciones de la Virgen. Cuando la Iglesia tomó cartas en el asunto y puso bajo sospecha a tales visionarios y encausó a algunos, las visiones desaparecieron. ¿Por qué unas apariciones son reales, las confirma la Iglesia, y otras no? (Religiosidad popular y modelos de identidad en España y América. Palma Martínez-Burgos García)

Relatos o leyendas, las religiones y su concreción en hechos religiosos tendrían que ser consideradas únicamente elementos culturales, objeto de ciencia. O de creencia en cuanto tales.

A decir verdad, ése será su final. Se las considerará como elementos de culturas pasadas que han imprimido su sello en el presente. Ésa comienza a ser ya su situación y en esa estructura han de quedar.

Lógicamente esto es algo a lo que las religiones no se avienen. Pretenden también ser "sanadoras del alma". En la escuela todas quieren ejercer lo que llaman catequesis o "pastoral", porque saben que es en la niñez cuando quedan grabadas las estructuras mágicas que perduran durante toda la vida.

Dichas estructuras --llamémoslas "mitologéticas" o "credoides"-- pasan por distintas etapas de confirmación y vivencia --adolescencia y juventud--, retraimiento, oscuridad, negación o alejamiento --madurez y edad adulta--, cobrando de nuevo fuerza y vigor al llegar a la vejez.

Precisamente es en esta etapa última de la vida donde los administradores de la creencia encuentran sus más acendrados devotos y donde ejercen su rapiña más fructífera, recogiendo cosechas de fe en la mera presencia en los templos... aunque también en otros aspectos más sustanciosos, arracimando cosechas como las aves del cielo de aquello que no sembraron. Díganlo las herencias, funerales, legados para misas, donaciones y prebendas varias.

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