Respuesta y normas mínimas.
Me dice que por qué no me tomo un descanso en foma de 'ejercicios espirituales'... No puede ser. Primero porque siempre estoy en descanso desde que me conozco y nunca me he cansado: cuando pensaba que podría llegar a estarlo, dejaba de hacer lo que estuviera haciendo.
Luego, porque nunca he hecho 'ejercicios espirituales' y no voy a empezar ahora, a mi avanzada vejez.
Ahora bien, si a Vd. le molesta (como creo y espero) que yo escriba aquí y quiere que deje de hacerlo, ya le he dicho muchas veces, y le reitero, que me diga con claridad: no quiero que escriba aquí. Inmediamente le obedeceré. Si no quiere decirlo aquí, públicamente, me lo puede decir a mi e-mail, que conoce perfectamente, y no volveré a aparecer en su Blog. Tan sencillo como eso. Y no lo demore: ¡para qué sufrir y pasar un mal rato!
¿Perdonavidas, yo? ¡Pero si tengo miedo hasta de una hormiga...! Sólo no temo a las tormentas.
Respondeo dicendum que que diría Tomás de Aquino en su Summa Theologica.
1º. Sigue Ud. en la misma tónica "semi-irónica" o jocosa que le caracteriza. Es de respetar. Es su estilo. Ya no me va. ¿Que cansa a veces? Pues a aguantarse. No soy yo quien tenga que imponer el modo y manera de escribir de cada interviniente.
2º. ¿Que me molesta algunas veces lo que Ud. escribe? Sí. Ud. mismo lo dice: "como creo y espero". Es decir, lo que pretende es incordiar. Sabido, procuraré atenerme a tan "sugerente" tono... cuando conteste, que uno no está para tertulias sin "chicha".
3º. Me molesta más que nada porque rara vez comenta la sustancia o las ideas de lo que se escribe y porque siempre se va por los cerros de Úbeda o se anda por las ramas, cual pardal que pía entre las de mis enhiestos cipreses.
4º. Que le diga que se vaya. No puedo ni quiero. No puedo decir tal cosa ni a Ud. ni a nadie, siempre que se atengan a las normas. Dejar de acudir a su cita diaria, que ya es tortura por su parte, depende de su libertad. Haga Ud. lo que le peta. Decirle que se vaya, borrarle o impedir sus intervenciones chocaría frontalmente con lo que es el espíritu de los blogs. Si los comenaristas se me hicieran intolerables, el que se iría sería yo.
5º. Entre los habituales de estos arrabales, sólo veo a uno al que le satisfaría sobremanera que "esto" desapareciera. Y, pardiez, que trabaja para ello. A tal sujeto al que le dedicaré mañana extractos de San Atanasio a ver si se siente retratado, sí que lo he borrado con frecuencia porque no cumple las normas que rigen la escritura en los blogs.
¿Respondido?
Copio de nuevo las normas supradichas. Como puede ver, no está Ud. encuadrado en ninguno de los supuestos. Por lo tanto, por más que se me alteren a veces las vísceras cerebrales, se ha de cumplir con la norma no escrita de los blogs: libre acceso, libre expresión, libre pensamiento...
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
• Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
• No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
• Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
• En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
• No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Y ahora mis propias experiencias en "países" extranjeros, blogs de lo más pretendidamente cristiano que se da ahí al lado, según se sale de éste:
A mí sí me han echado (borrado) de algún que otro blog aledaño por expresar alguna de las ideas que aquí aparecen. Y no he escrito al estilo de "ése" que por aquí vierte su bilis crédula: lo hice con el respeto de expresar mi propia opinión contraria al blog.
Especialmente significativo fue el continuo borrado que sufrí en el "famosillo" blog "La Cigüeña...", emigrada a otros nidos más en consonancia con su talante fundamentalista (aunque con muchas tachas). Comento. Tan preclaro escribiente lanzó un día una diatriba contra aquellos que cometían faltas de ortografía en los comentarios. En principio estuve de acuerdo estuve con él. Más o menos decía: "¿Cómo tomar en cuenta lo que piensan si no saben escribir?" Y como por la boca muere el pez, le seguí la pista en sucesivos escritos. Borrado fui una y otra vez al recordarle su escrito primero y poner a continuación faltas o errores gramaticales cometidos por él. En fin, constatación de la soberbia que parece animar a quienes se creen en posesión de la verdad.
Yo, si alguna vez las he cometido, agradezco que me lo escriban. Y lo digo sinceramente: lo agradezco. Porque será la única manera de mejorar la escritura. Por ejemplo la distinción entre "por qué" interrogativo y "el porqué" sustantivado (ACS). Ya no he vuelto a cometer tal desliz. Y alguna que otra falta "gruesa" que no recuerdo (sobre todo de g o j). O cuando en la Universidad escribí "henemigo" (fiado subconscientemente de una etimología incorrecta, "hostis" y no "inimicus").
Pues lo dicho, pelillos a la mar y cada loco con su tema.
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Pero es que hay algunos y algunas...