El río de la maldad humana: justificación y remedios ineficaces.

Humanismo sin credos
12 jul 2014 - 11:31

Se justifican las malas conductas en personas que, por profesión, han de ser buenos --obispos avariciosos o ladrones, curas pederastas, clérigos embaucadores, canónigos lascivos...—, diciendo que son humanos. Y además, a fuer de cristianos, que se debe perdonar. Habría que decir otro tanto de la maldad "ciudadana": somos humanos, con el añadido de que es la sociedad opresora la que hace malas a las personas. Y, asimismo, que el remedio contra ella estaría en el perdón. ¡Aviados estaríamos!

Contra esta maldad lucha más eficazmente la racionalidad de la convivencia humana regida por leyes. Dichas leyes derivan de una primera, la del sentido común; su consecuencia final son las leyes del Código Penal.

Dicha racionalidad lleva a ver el bien y poner los medios para generarlo; y lucha contra el mal, con leyes que pretenden ser justas, aunque el mal esté presente y se regenere en sus múltiples formas, todas fruto de los “intereses” y “egoísmos” particulares o sociales.

Me reafirmo en la “simpleza” de “más de cinco mil años constatados de creencia frente a doscientos de racionalidad” como origen o no de sociedades más organizadas, justas, equilibradas, progresistas, pacíficas, etc.

Inútil es discutir sobre si Europa es lo que es ahora gracias o a pesar de la credulidad cristiana. Es cuestión de puntos de vista. ¡Claro que la Europa actual deriva de la Europa cristiana! ¡No había otra, secuestrada por la religión!

JP-2 dijo que “España ha sido fecundamente cristiana” y yo le contesté: “¿Pero dejaron que fuera otra cosa?”.

Quede esto bien claro: tanto credulidad como humanismo denuncian el mal, pero sólo la racionalidad pone el remedio REAL y EFECTIVO para superarlo.

Encomendarse a Dios, que no es sino expresar deseos, y pedir perdón, que es un brindis a la irresponsabilidad, no curan al mundo. En otras palabras, la organización social por leyes racionales y estados laicos, FUNCIONA; la organización social limosnera, caritativa y orante, NO FUNCIONA.

Exagerando mucho, es la diferencia entre un sistema de becas para formación de técnicos en un Estado bien organizado frente a los asilos, comedores y morideros de Teresa de Calcuta: cuidado, exagerando mucho.

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