El odio, la crueldad, la ambición, la avaricia, la extorsión, el engaño, el fraude, la rebelión, la degradación de los demás... suelen encontrar cebo, también espada, en el celo religioso. Capítulos no conocidos de la "Historia de la Iglesia".
Es un hecho, no es una opinión: lo dice la historia. Y, en palabras de Lord Byron, "
el mejor profeta del futuro es el pasado". Esa historia que no quiere, no puede, mostrar el cristianismo. Historia concretada en la "gran historia" de la Iglesia como organización: los fieles siempre suelen ser "buenos" y gracias a ellos se salva su salvación.
Religiones que pretenden extirpar los vicios, se hacen casa de lenocinio para alimentarlos. A veces en el más estricto sentido, como se dio en la Roma que era gobernada por el obispo de la misma (y a la vez "santo padre" sin ser ni lo uno ni lo otro).
Iglesia como institución del "no" continuo al más genuino placer humano: la mesa o el sexo. Verdad es que siempre lo contrariado se torna apetecible y el árbol prohibido produce el fruto deseado. De cosas y de ideas. La religión lo prohíbe todo... pero los religiosos también lo persiguen.
La Historia no conocida esconde muchas historias.
Sólo la ética humana, no religiosa, discierne.