El mito de San Isidro

Todos los años suelo escribir algo que me libre del mito, que me retrotraiga a la realidad y que me haga regresar al pensamiento primigenio, a lo de siempre: si se trata de creer y venerar un ser construido, un héroe, un mito, un compendio de perfecciones, un prototipo inventado a partir de un personaje real, nada tenemos que decir. Pero si pretenden colar como “real” e “histórico” a tal engendro, el simple sentido común se rebela y lo denuncia. Es el caso de Isidro Labrador.

Desconozco si existe documentación real sobre Isidro --Isidro de Merlo y Quintana--, por lo que no puedo discutir sobre bases reales. Los datos proceden de la biografía de Juan Diácono, alrededor de 1235/75, y del proceso de canonización entre 1619 y 1622. ¿Basados en qué? ¿En leyendas? ¿En la tradición? ¿En tal biografía?

Por más persona buena que fuera, resulta inverosímil pensar en la existencia de datos fiables sobre un simple labriego, repetimos, por más persona buena que fuera. Por más que pongan límites temporales a su vida (1070/82-1130/1172), las fechas bailan de una a otra hagiografía: ¿nació en 1070, en 1082; murió a los 90 años? En nuestro siglo donde grabaciones, fotos, documentos oficiales guardan memoria de todo, he conocido personas buenas y piadosas, santos, que, pasados diez años de su muerte, apenas si son una referencia en conversaciones privadas, sobre todo familiares. Pasados treinta años, apenas si habrá algún nieto que guarde memoria de ellos. ¿Isidro fue distinto? ¿No será una acumulación de leyendas sobre la memoria de un labriego “bueno”?

He consultado varias biografías modernas en Internet, aparte de la lectura del Auto de Lope de Vega (que únicamente se hace eco de leyendas). Todo lo que se dice en sus biografías modernas parten de la tradición y de la leyenda. ¿Son éstas fuentes fiables para deducir la verdad sobre su vida? Creemos que no.

  • Para que no se olvide el propósito de este escrito: ¿veneran los cristianos un prototipo, una leyenda, un modelo ideal, un mito creado… o realmente una figura que fue así? No vale la respuesta de siempre --¿Y qué importa?—porque se juega con la credulidad del pueblo.
  1. Fechas sobre Isidro: según Juan Diáqcono en 1212 una riada descubre su cuerpo incorrupto (¿y cómo sabían que era el suyo?) - 1589 (Felipe II propicia su causa de canonización)- 1619 (beato) – 1622/24 (santo)- 1960 (patrón de los agricultores de España). ¿No dicen algo estas fechas? Cuatrocientos cincuenta años pasaron desde su muerte hasta su canonización. Algunos deducimos que se construyó un santo para una necesidad. ¿No influiría un tanto la presión --el dinero-- de Felipe II para canonizar a Isidro y Teresa de Jesús?
  2. Cosas increíbles:
  • Cuerpo incorrupto: ¿qué garantía había de que tal cuerpo, después de 40 años enterrado, era el de Isidro, sobre todo si tal riada hubo de confundir restos?
  • Infinidad de milagros “que se le atribuyen”. Hasta 400 salieron a relucir en su proceso (400 años más tarde): su hijo Illán cae a un pozo pero las aguas suben hasta el brocal salvando así la vida del niño; los bueyes aran solos en surcos perfectos; los pozos que descubría tenían cualidades taumatúrgicas… ¿Alguien se cree esto?
  • ¿Iglesia de Santa María donde se paraba a oír misa–donde hoy está la catedral--, Iglesia de San Andrés donde fue bautizado y luego enterrado? ¿Madrid, un lugar de paso, “castillo famoso” nada más, Madrid, plaza mora hasta 1083 en que fue conquistada por los cristianos?
  • Siembra el trigo y lanza al borde grano para sustento de los pájaros: “tradición bellísima” o tontería supina (los pájaros pueden comer lo que quieran).
  • ¿Documentos sobre sus padres, sobre su orfandad temprana…? Ninguno.
  • Al ir al molino, da a los pobres todo lo que lleva: la tierra le da con creces lo que reparte.
  • La heredad de su amo la más próspera, los bueyes los más robustos, su sementera la más abundante…
  • La envidia. Le acusan de descuidado y negligente. En el campo él se postra a orar (¿y no lo podía hacer conduciendo la yunta, que tiene que ponerse de rodillas con las manos juntas?). Su amo, desde una altura comprueba que los bueyes aran solos. Dios toma su defensa. ¿Alguien se lo cree?
  • Su mujer –María Toribia o María de la Piedad o Santa María de la Cabeza—pasa el Jarama por encima de las aguas para dar al traste con las murmuraciones de sus convecinos. ¿Se lo cree alguien?
  • Dicen que su profunda vida de piedad se ve bendecida con un hijo. Podríamos decir: “¿Sólo un hijo cuando en esa época las familias solían tener una docena de media?” ¿Bendecida? ¿Es esto forma normal de expresar el hecho normal de casarse, realizar aquello a lo que la naturaleza empuja, unirse en abrazo amoroso y tener hijos?

Y de nuevo volvemos al meollo que nos ocupa: ¿Se trata de un “constructo” o de una figura real? Si es lo primero –que no tendría nada de vituperable— volvemos a lo de siempre: los crédulos veneran una idea, un mito, una construcción artificial, no un personaje real a imitar. Es el deseo el que les mueve: San Isidro es un compendio de piedad, piedad ritualizada y anacrónica –pensar que en tales años la vida era igual que en 1500/1600--, con su misa diaria, sus visitas al Santísimo, su ayuda y sus limosnas a los pobres. Tales prácticas eran imposibles en un enclave musulmán, donde Isidro podría ser un mozárabe.

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