En el Quijote no pone "topado"

Asistimos estos días de agitada pre campaña electoral y post pactos como espectadores o auditores pasivos a las trifulcas entre unos y otros, más bien entre uno y otro con comparsas festivos de alguno más que aparece quejándose de que no se atiende su queja. De momento la Conferencia Episcopal no dice nada, gracias y adiós.

No es mi intención abogar por unos o por otros, allá cada uno con su voto. El mío ya está decidido, sobre todo porque no puedo votar. De hecho, la campaña electoral comienza cuando los de turno empiezan a dejar ver el plumaje que les adorna, cuando no el plumero, es decir, mucho antes de estas parafernalias.

¿No podrían caer en la cuenta los políticos vociferantes de que el voto de aquellos que deciden con su voto ya está prefijado por “culpa” o por “virtud” de cómo lo han hecho en estos años previos? A veces hasta son pequeños, muy pequeños detalles los que engordan el voto, decisión que en un principio se muestra como imprecisa pero que luego va cuajando y confirmándose. Al menos eso nos sucede a quienes nos preocupamos por razonar nuestro voto y no pertenecer, pase lo que pase, al colchón “partidario”.

Pero vayamos al tema intrascendente que nos ocupa. Siempre que sale la Iglesia a relucir, aunque a día de hoy sigue callada, siempre que ésta emite comunicados que afectan a ámbitos que no le son propios --los sociales o los políticos--, aparece alguno con la manida frase “con la Iglesia hemos topado”.

Yo les preguntaría, primero, quién escribió –o dijo—eso; luego si han leído el Quijote; luego si les suena dónde... Doy por sentado que ésos que citan tal frase aducirán que la escribió Cervantes en el Quijote; también la pondrán en boca de alguno de los dos, Quijote o Sancho, aunque no sepan siquiera quién de los dos la dijo.

Pues mi deducción es bien simple: los tales no han leído el Quijote. Al menos no han llegado a la II Parte. En el Quijote no aparece “con la Iglesia hemos topado” (en propiedad debiera escribirse “iglesia”, con minúscula, pero bien sabemos la intencionada ambigüedad con que se aduce tal cita). Copio literalmente el texto

II Parte. Capítulo IX “Donde se cuenta lo que en él se verá”.

  • “Media noche era por filo, poco más o menos, cuando don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron en el Toboso. Estaba el pueblo en un sosegado silencio... ... ... [sigue el diálogo entre Quijote y Sancho]---...Y advierte, Sancho, que yo veo poco o que aquel bulto grande y sombra que desde aquí se descubre la debe de hacer el palacio de Dulcinea...Guió don Quijote y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre. Luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:--Con la iglesia hemos dado, Sancho. --Ya lo veo, respondió Sancho. Y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura: que no es buena señal andar por lo cimenterios a tales horas, y más habiendo yo dicho a vuestra merced, si mal no acuerdo, que la casa desta señora ha de estar en una callejuela sin salida”.

Quien haya estado en El Toboso recordará la enorme pared que se alza frente al caminante poco antes de acceder al pórtico de tan soberbia iglesia. Y si algo impone es la poderosa torre de la iglesia parroquial dedicada a San Antonio Abad.

¿Que “topado” o “dado” no tiene la más mínima importancia? Pues claro que no la tiene. Es más, la palabra “topado” hasta tiene más fuerza expresiva. Seguro que Cervantes, de saber que su expresión se interpretaría con el sesgo que los siglos la han dado, hubiera cambiado de sinónimo. Y respecto a quienes citan a Don Miguel, estoy por decir que la emplearán en este contexto semántico siempre y hasta es muy posible que nunca jamás la utilicen en otros. No entra en su acervo léxico.

Así que, quien no quiera que los demás piensen que no ha leído el Quijote, use la verdadera cita: “Con la iglesia hemos dado, Sancho”.

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