Teología moral del s. XIX sobre cómo enfocar la sexualidad en el confesionario.
Ya que en distintos lugares de este blog hemos hecho alusión a elementos jocosos. Hoy traemos a colación el modo como se ha abordado la sexualidad en los tratados de teología moral que daría para un verdadero y exclusivo volumen sobre “la sinrazón de la creencia frente a la ciencia” o sobre moral para pazguatos.
Es un deber tributario el citar nombres relacionados con la teología moral tan “ilustres” como Jerónimo, el virtuoso anacoreta traductor, vertiendo doctrina moral sobre asuntos que quizá no catara; Alfonso María de Ligorio, Sylvius, Billuart, Sánchez, Pontio, Tamburinus, Vernier, Gousset, Zacchie, Debryne... de quienes ha brotado doctrina tan notable como luminosa y esclarecedora.
Partiendo del principio general de que el acto sexual ha de encaminarse exclusivamente a la procreación, escriben con verdadera delectación sobre los mil casos posibles pervertidos de relación sexual, que hasta podría entenderse como una forma “elevada” de calentar su imaginación sedienta y ayuna.
Ex profeso nos precavemos de caer en la vulgaridad por citar precisamente chocarrerías extractadas del libro “Theologia Moralis S. Alphonsi de Ligorio”, aunque el título del libro de referencia dice “Mechialogia” o algo así [1]. Traduzco:
- “no se comete pecado si los esposos realizan el acto sexual sin tener placer”;
- In diebus in quibus praecipue spiritualibus est vacandum, non licet petere debitum (no es lícita la petición del débito conyugal en los días festivos, en domingo y en día que se ha de comulgar);
- “si durante el coito uno de los dos esposos desea ardientemente al otro, éste comete un pecado mortal”;
- “puesto que el hombre se debilita antes, la mujer comete pecado si pretende dos prestaciones consecutivas”;
- “mortaliter peccatur, cum vir retrahit se, vel complete non seminat in vase” (pecado mortal retirarse a destiempo sin inseminar el “vaso”);
- A mortali excusari non potest osculum oris ad os, máxime si cum linguae intromissione fiat... Item si oscula habeantur ad partes insolitas, ut pectus, etc (pecado mortal introducir la lengua en la boca del otro o besar partes distintas a las tenidas por honestas)
- en general las mujeres más ardientes y lascivas son menos fecundas que las que tienen repugnancia al coito;
- una mujer puede concebir sin saberlo o estando profundamente dormida;
- es necesario considerar pecado muy grave la masturbación, ya que ésta, según a quien va dirigido el pensamiento, corresponde al adulterio, al incesto y a la violación;
- la masturbación se convierte en un horrible sacrilegio si el objeto del deseo es la Virgen María”;
- ...miserables esclavos y víctimas de la horrible y voraz pasión del onanismo;
- se tendrá cuidado de evitar el acostarse boca arriba;
- dado que el dormir sobre la espalda es contra naturaleza, con el fin de no cometer pecado, la mujer debe efectuar el coito mostrando al hombre su parte posterior...
Apuntamos por dónde podían ir determinados tiros de la Inquisición ante “posesiones diabólicas” de “brujas” e incluso de monjas:
- “cuando una mujer dice haber sido violada por el demonio, con el fin de poder comprobar los efectos, se debe efectuar un análisis profundo observando minuciosamente la vagina y el ano”.
Respecto a ese “horrible sacrilegio” al pensar en la Virgen María, sólo esta cita le puede sacar a cualquiera de su candor mental: ya que la Virgen es virgen, presupondrían los moralistas el calentón neuronal que podría provocar la visión imaginativa de una efigie femenina. A falta de pan pornográfico impreso, buenas eran tortas de imaginería sacra, dado que muchas de las vírgenes eran retratos fidedignos de lozanas y candorosas hembras.
[1] Tengo la suerte de conservar una pequeña biblioteca de curas que fueron de la familia allá por el XIX-XX: Breviario, obras de Santa Teresa y Juan de la Cruz, Teología Moral, Gramática latina, textos clásicos en latín…