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Esperamos un papa que conjugue el verbo humanizar
Mientras la Iglesia espera un nuevo papa, un nuevo líder espiritual, un nuevo referente de valor para la dimensión trascendente cristalizada en los valores cristianos, en la comunidad de seguidores de Jesús, no pocos esperamos ver conjugar el verbo humanizar.
Dentro y fuera, en los grupos pequeños y grandes, en el mundo de la salud y educativo, en el cuidado y en la familia, en los medios y en la calle, humanizar como expresión del logro del bien, de la conjugación de los verbos que hacen de este mundo algo más parecido al cielo, al paraíso. No solo al esperado en clave de fe para el más allá, sino al que nos comprometemos, también en clave de fe, a construir en el más acá, en eso que debería ser una fraternidad universal.
Cuidarlo todo, todo, todo. Para que en la comunidad de lo seguidores de Jesús quepan todos, todos, todos. Pero el primer paso es cuidarse, cuidar los propios pensamientos, los sentimientos, los valores, las conductas. Cuidarnos de no hacer media comunidad (masculina), sino una, integrativa. Cuidarnos de no mirar solo a la institución para gobernarla, sino al mundo para ser levadura en él, actores de paz y justicia, lograda por la ternura que encarna la misericordia.
Así esperamos un papa que conjugue el verbo humanizar.
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