Cuidar necesita personas
Faltan cuidadores
De la desesperanza al encuentro con lo Positivo
Nadie es la esperanza, pero todos podemos ser el eco de la esperanza, como nadie es la salud, pero todos podemos ser agentes de salud. El encuentro es “sacramento de esperanza” para cuando vivimos nuestros miedos: hacer visible lo esperado. Para Santo Tomás la esperanza no es una aspiración quieta y contemplativa, platónica. “La esperanza hace del “homo Viator” un “homo Pugnator”.
En nuestro Centro San Camilo de Humanización de la Salud, hemos investigado sobre los apellidos de la esperanza para enfermos al final de la vida y sus familias. El resultado es que la esperanza siempre tiene una dimensión relacional.
Las dimensiones más significativas de la esperanza están relacionadas con las relaciones significativas, la espera de algo bueno y la reconciliación con la vida y la espiritualidad. Cuando se han utilizado escalas de medida de la esperanza u otros instrumentos se ha visto que los pacientes tienen incluso más esperanza que los familiares. Por otro lado, muchos estudios sobre esperanza se han centrado en la desesperanza. De hecho, los instrumentos de medida más utilizados en el ámbito de los cuidados paliativos son escalas de desesperanza.
También te puede interesar
Cuidar necesita personas
Faltan cuidadores
La belleza que humaniza
Belleza hecha cuidado
Humanizar con creatividad
Belleza en la transgresión
Humanizar desde la belleza
Humanizar: entre el cielo y la tierra
Lo último
Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (27-09-2026)
Las obras muestran la fidelidad a la voluntad de Dios