La espiritualidad vertical
Un repunte de la espiritualidad se está viendo en muchos países del mundo, sobre todo entre la juventud, pero no en exclusiva. Hace unos años se ponía el acento en la fraternidad y la ley del péndulo ha hecho que este nuevo interés ponga el peso en la relación personal con la trascendencia
El libro del vicepresidente J.D. Vance de los Estados Unidos se llama Communion y describe su conversión en una iglesia vacía de Francia, en la que Dios le invitó a abandonar sus recelos por el catolicismo. Describe en la obra su miedo a una sociedad tecnocrática obsesionada por las redes sociales y las ventas en las rebajas, como el Blak Friday, en su país. Pero perdona los excesos de su presidente, sus malas relaciones con el Papa Francisco y con el actual. Su religión parece distanciada de la vida real. Dios y yo
El dimitido vicepresidente de ese país, Mike Pence, también ha escrito un libro, What Conservatives Believe, Lo que creen los conservadores. Está más apegado a la realidad en el que habla de los valores perdidos de los republicanos conservadores y apuesta por dar la batalla y volver a encontrar el alma perdida de su partido. Acusa a Trump de todos sus desmanes mientras que añora el pasado donde Dios presidía sus vidas
Me ha resultado interesante conocer cómo viven los deseos de trascendencia los jóvenes chinos. Fueron criados en el ateísmo y algunos recuerdan ir con sus abuelas a templos budistas. No conocen nada sobre el budismo, pero acuden en masa a sus templos. Concretamente el Lingyin de Hangzhou ofrece calma dentro sus muros amarillos y es esa paz la que buscan los jóvenes en medio de sus vidas electrificantes.
Durante la revolución cultural se prohibieron todas las religiones, pero a partir de 1980 se fueron permitiendo, aunque muy controladas: el daoísmo, budismo, islam catolicismo y protestantismo. Los jóvenes que acuden a los templos budistas son muy racionales y si les preguntas si son budistas responden negativamente. Sus motivaciones para entrar en los templos son para huir de la competencia, encontrar paz y pedir para conseguir sus deseos
La oración es una actividad personal. Hace unos años los que acudían a los templos estaban mal vistos porque no les ofrecían nada. Algunas personas ven este revivir de la espiritualidad china como una necesidad para paliar la angustia del paro, de la imposibilidad de encontrar vivienda o pareja, pero no podemos negar que el ser humano, viva donde viva, tiene necesidad de misticismo. Los jóvenes chinos hablan de una reunión “con alguien” tras una separación de muchos años, un nuevo encuentro con un viejo amigo
El padre Lamet, escribía un blog hace unos días preguntándose si la religión tenía futuro. Creo que más que ha hecho el partido comunista en China para erradicarla no tiene comparación, pero “la mala hierba” siempre vuelve a salir. Las personas tenemos necesidad de…, ir más allá de nosotros mismos. A lo mejor las iglesias se seguirán vaciando pero “algo” pervivirá