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¿Qué pasó en los prolegómenos y durante el cónclave?

¿Qué pasó en el cónclave y sus prolegómenos?

           Como estamos en tiempo de elecciones no es mala idea indagar en las deliberaciones que hubo antes y durante el último cónclave. Aunque los cardenales prometen silencio a alguno se le escapa, sin intención, pormenores de aquel acto.

           Mi información viene de un libro de Santiago Roncagliolo, El pastor y los lobos, que trata fundamentalmente de los problemas por los que ha pasado la Iglesia católica en Chile y Perú. Uno de los encargados del Vaticano para investigar los abusos era Robert Prevost y la ira del Sodalicio, uno de los mayores denunciados, fue una guerra sin cuartel

           Tramaron una acusación contra Prevost por haber actuado sin firmeza contra el sacerdote Lute, cuando era obispo de Chiclayo, para impedir su nombramiento como pontífice. Escribieron al Vaticano desde SNAP, la mayor red de sobrevivientes de abuso por sacerdotes. A las acusaciones de esta organización se unió un antiguo hermano agustino, Ricardo Coronado, convertido en abogado canonista de las presuntas víctimas. Y nadie en el Vaticano le defendió

           En esos momentos, antiguos seminaristas agustinos escribieron que habían sufrido abusos sexuales de Ricardo Coronado y desde la orden hicieron llegar estas cartas, sobre todo a cardenales electores, para que quedara bien claro que las críticas a Prevost eran falsas y fruto de la envidia por un antiguo agustino. Demostraron que las hermanas que habían sufrido abuso sexual de Lute habían hablado con Prevost que les indicó denunciaran el caso, porque él se iba a Roma y…. se habían dirigido a Coronado que les ofreció llevar su caso gratis

           Y se murió el Papa Francisco. Los 133 cardenales electores, muchos eran recientes, y no se conocían. Decidieron celebrar 10 días de concentración para preparar el cónclave que claramente se dividía en dos bandos antagónicos: los que seguían la línea del Papa anterior y los que estaban contra sus reformas. Todos querían que la elección fuera rápida. Entre todos, redactaron un perfil que se publicó en el Vatican News en el que establecieron que el próximo pontífice debía ser un continuador de Francisco.

           Y se celebró el cónclave. Roncagliolo, el autor del libro del que he sacado la información, ha sacado sus conclusiones. Los cardenales sudamericanos sabían que era poco probable que se eligiese a uno de ellos tras un Papa argentino. Los norteamericanos tampoco tenían muy claro que saliera un compatriota. Parolin era el favorito, pero en la primera votación sacó 15 votos, los mismos que el conservador húngaro Peter Erdo y con la extrañeza de todos, el cardenal Prevost obtuvo 16. En la siguiente votación Parolin alcanzó 40 votos y Prevost sumó algunos más. La tónica de avance del americano siguió su ruta y el cardenal italiano, comprendiendo que no iba a salir, recomendó a sus partidarios que votaran a Prevost. Ganó León XIV con más de cien papeletas, menos del número de electores porque algunos de los más conservadores, al ver las opciones posibles, se negaron a votar

           Al pobre cardenal Prevost se le venía el mundo encima, pero sabía que contaba con la ayuda del Espíritu Santo, el mismo que había actuado entre bambalinas durante el cónclave

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