"Un hombre lleno de ternura, alejado de rigorismos, entusiasta y alegre" Bausset: "Nos ha dejado el querido obispo Toni Vadell, que trabajó incansablemente por una Iglesia abierta"

Obispo Toni Vadell
Obispo Toni Vadell

"Hoy 12 de febrero, en la fiesta de Santa Eulalia, patrona de Barcelona, nos ha dejado el querido obispo, Toni Vadell"

"Hombre sencillo y lleno de vitalidad, entusiasta y alegre, el obispo Toni se dejó configurar por la tierra que lo había acogido como obispo"

"Ha trabajado incansablemente por hacer posible una Iglesia abierta a todas las sensibilidades eclesiales y teológicas, ha salido a las periferias, como servidor del Evangelio"

"Manos que sabían 'pedir con humildad por uno mismo y por los que lo necesitan'. Manos que sabían 'servir a los enfermos y hacer los trabajos más humildes'"

"Esta enfermedad se ha llevado al obispo Toni. Pero también Dios le ha concedido, con la pascua que ya ha vivido, con la visión de Dios, 'un sueño más grande para él'"

Hoy 12 de febrero, en la fiesta de Santa Eulalia, patrona de Barcelona, nos ha dejado el querido obispo, Toni Vadell. El verano pasado, él mismo dio a conocer la enfermedad que sufría y debido a eso, tuve un breve contacto epistolar con él. Nos habíamos visto diversas veces en Montserrat, cuando era presbítero de Mallorca, aunque nunca habíamos hablado. Sí que quiso venir a Montserrat el 23 de junio de 2011, en la Eucaristía en la que fuimos ordenados presbíteros el P. Manel Gasch (actual abad de Montserrat) y yo mismo.

Hombre sencillo y lleno de vitalidad, entusiasta y alegre, el obispo Toni se dejó configurar por la tierra que lo había acogido como obispo. No vino a la archidiócesis de Barcelona con ideas preconcebidas, y en seguida se dejó empapar por la cultura y por la gente de nuestro País.

El obispo Toni ha trabajado incansablemente por hacer posible una Iglesia abierta a todas las sensibilidades eclesiales y teológicas, lejos de un uniformismo estéril, valorando el papel de los jóvenes, demasiado situados en un segundo plano en la Iglesia. El obispo Toni ha sido un obispo acogedor, sin prejudicios, que sabía escuchar mucho, que perdonaba sin condenar y que acogía sin juzgar.

Como el Buen Pastor, el obispo Toni ha sido un hombre lleno de ternura, alejado de rigorismos, de rigideces, de intransigencias, siempre solícito por la oveja perdida, sin cerrar nunca la puerta de su corazón a nadie. Al contrario, ha sido un obispo que ha salido a las periferias, como servidor del Evangelio. Y es que, seguro que recordaba las palabras del papa Francisco, cuando decía que el episcopado no es un honor sino un servicio. Y también lo que decía el obispo Jacques Gaillot: “Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada”.

Creo que el ministerio episcopal del obispo Toni, queda bien reflejado en la oración del P Pedro Arrupe, ya que sus manos eran “manos que dan y ayudan, que enjuagan las lágrimas, que estrechando la mano del pobre y del enfermo para infundir valor”.

Las manos del obispo Toni, eran manos que sabían “pedir con humildad por uno mismo y por los que lo necesitan”. Manos que sabían “servir a los enfermos y hacer los trabajos más humildes”.

Toni Vadell

El obispo Toni era bueno con todos, “contemplativo en la acción, mirando a Jesús, para ser imagen de Él”. El obispo Toni hizo de su actividad ministerial, “un medio de unión con Dios”. El obispo Toni fue un presbítero y un obispo “audaz, ingenioso y moderno”. Y es que no esperaba que viniesen “de arriba las disposiciones e innovaciones”. Con coraje y humildad, el obispo Toni superó “los obstáculos” y siempre vivió “con el amor de Dios y en absoluta fidelidad a la Iglesia, a la cual sirvió, humildemente, porque la amaba apasionadamente”.

Como nos recordaba el papa Francisco al inicio del Año Ignaciano, la bala de cañón que hirió la pierna del santo de Loyola, hizo que “los sueños mundanos de Ignacio se desmenuzaron en un momento”, ya que aquella bala “cambió el curso de su vida”. Pero Dios “tenía un sueño más grande para Ignacio”. Esta enfermedad se ha llevado al obispo Toni. Pero también Dios le ha concedido, con la pascua que ya ha vivido, con la visión de Dios, “un sueño más grande para él”. Por eso el obispo Toni ya ha escuchado del buen Dios: “Muy bien, siervo fiel y prudente, entra al gozo de tu Señor” (Mt 25:21).

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