Quien más ama, más corre.
1. Feliz Pascua
La resurrección del Señor en la mañana de Pascua es el acontecimiento decisivo de la historia de la humanidad. Y es el centro de la fe cristiana y de la existencia.
Creemos que Dios resucitó a JesuCristo y en Él o con Él estamos llamados todos a vivir. Creemos en la vida. Nuestro Dios es el Dios de la vida.
2. Los relatos de la resurrección son un experiencia vivida (kerygma)
Los relatos evangélicos y también de algunas cartas del NT acerca de la resurrección de JesuCristo no son una información a modo de un noticiario, ni tan siquiera una doctrina. La resurrección del Señor es la experiencia de JesuCristo vivo que vivieron y nos transmitieron los primeros discípulos de Jesús. Es la vivencia que nos comunicaron quienes vivieron y creyeron. Vio y creyó…
A modo de ejemplo: Cuando un médico explica a sus alumnos en la facultad de medicina los síntomas, el tratamiento y evolución de una enfermedad, eso es doctrina, ciencia. Cuando el mismo médico le dice al paciente postrado en la cama del hospital: “estás curado”, eso es kerygma: anuncio salvífico.
Desde el Viernes Santo estamos justificados, perdonados y desde Pascua estamos llamados a la Vida definitiva.
Por eso nos podemos felicitar la Pascua, feliz Pascua, feliz vida.
3. La Resurrección: fundamento del sentido y de nuestra esperanza.
La resurrección de JesuCristo es el sentido de nuestra vida y el fundamento de nuestra esperanza.
La vida tiene horizonte y sentido, la culpa está perdonada, que también es una fuente de sentido y paz. Estamos hechos para la vida.
La resurrección de JesuCristo es la roca de nuestra esperanza.
El místico antropólogo Teilhard de Chardin escribía.
La muerte nos entrega totalmente a Dios, nos traspasa a Él. En correspondencia, hemos de entregarnos a ella con gran amor y abandono, ya que no nos queda otra cosa que hacer, cuando se nos presenta, que dejarnos dominar y conducir enteramente por Dios.[1]
La cruz elevó a Jesús al ámbito de Dios.
4. El Discípulo Amado.
Quien llega primero a la fe es el Discípulo Amado, el creyente que se siente amado por Cristo. El amor de Cristo en el Discípulo Amado es el que hace comprender estas cosas.
Algunas realidades de la vida se comprenden no tanto con la razón cuanto con el amor.
Hay que estudiar, cuidar la exegesis y la teología sobre la resurrección, sobre JesuCristo, pero a la fe y esperanza en la vida se llega por el amor.
Quien llega antes a la fe en el Resucitado no es el que más sabe, sino quien más ama. El que más ama, más corre. Esto nos ocurre en todos los ámbitos de la vida.
7. Feliz Pascua.
Desde la mañana de Pascua se abre una nueva vida y un nuevo modo de ver la vida para el creyente. El que ama, tiene prisa, corre, vey cree. Tengamos prisa y corramos por vivir en paz y esperanza.
Cuando nos felicitamos la Pascua en el fondo estamos compartiendo y transmitiéndonos sentido, esperanza y vida.
Desde la Resurrección del Señor: Feliz Pascua.
[1] P. Teilhard de Chardin Himno del Universo, Madrid, Ed Trotta, 2004.